martes, 26 de agosto de 2008

Una anécdota de José Narro Robles

Cuentan que en febrero de 2000, recién terminada la huelga en la UNAM, el doctor José Narro Robles llegó a la Facultad de Medicina, que entonces dirigía. Aquello estaba lleno de basura por todos lados, por lo que Narro preguntó dónde estaban las personas que hacían limpieza. "Tomando su desayuno", tal vez contestó alguién, "platicando entre compañeros", habrá dicho otro. Ante lo cual Narro pidió una escoba y mientras se la llevaban comenzó a recoger con las manos la basura.
Los trabajadores, sorprendidos porque aquel hombre con una bata blanca impecable se agachaba a recoger del suelo tanta porquería y había agarrado una escoba sin preocuparse por el qué dirán, suspendieron sus chismes o sus desayunos y entonces la Facultad de Medicina fue el primer espacio en Ciudad Universitaria que dejó atrás las huellas de esa "larga noche", como le gustaba llamar a la huelga a un político más que rector.
Hoy venía hacia el trabajo en el Pumabús y me percaté que estaba exageradamente sucio. Recordé que el congreso del STUNAM había sido el viernes, por lo que me pareció increíble que aún no hubieran limpiado ese camión. También me interesé en esos anuncios dentro del camión que piden no tirar basura ni consumir alimentos para evitar que se ensucie, pues es un transporte que usamos todos.
¿Qué estarían haciendo los trabajadores a esa hora en lugar de limpiar, de barrer el Pumabús? ¿Quiénes serían los alumnos, los trabajadores que habían tirado tanta basura sin preocuparse por ser unos verdaderos UNIVERSITARIOS?
Recordé a Narro, hoy rector, y me dije: si él lo hizo, por qué yo no. Luego salí del Pumabús con las manos llenas.

No hay comentarios: