martes, 23 de febrero de 2010

—Algo que me recuerda mi infancia son las tortas de aguacate. Mi papá sabía la hora en que salía el pan recién hecho y nos mandaba a la panadería que estaba cerca del mercado —el sol me calentaba la espalda, mi esposa aún tenía un poco de coca con helado de limón, era domingo—. Entonces llegábamos al puesto y mi papá abría el bolillo con las manos, le quitaba el migajón y le echaba el aguacate, un poco de sal. Cuando andábamos exquisitos, limpiábamos un chile verde en el mandil de mezclilla y lo mordíamos después de la torta.
—Sí, eran ricas las tortas de aguacate —dijo La Gorda, aún con el regusto de un helado de mandarina.
—Y también las de plátano o la... ¿cómo se llama ese como atún que viene en salsa roja?
—Sardina —respondió mi esposa con el gesto que siempre hace cuando se habla de las sardinas.
—Sí, con jitomate, cebolla, chile verde y cilantro
—¿En torta? —intervino de nuevo La Gorda.
—Sí, o en tacos, con las tortillas directo de la tortillería...
Y así se nos fue la tarde, platicando de los sueños que uno tuvo de niño (ser conductor de MTV, ser carpintero, comprar una planta de soldar); de las comidas que nos recordaban la infancia (los caracoles en pico de gallo, los esquimos que en realidad eran raspados); de cómo un hombre es incapaz de entender o darle gusto a su esposa (cuando preguntan por la mejor blusa, por el mejor camino)...
Era domingo, ya lo dije; estábamos afuera de los helados Roxy, habíamos ido a ver una película infantil, y junto con La Gorda y su esposa, mi esposa y yo disfrutábamos de esa estupenda tarde.

6 comentarios:

txt:::nauta dijo...

Yo recuerdo una torta de fideo con crema que me hacían para llevar a la primaria. Nunca en mi vida he vuelto a probar algo similar. Quizá las aulas y el bote de frutsi se quedaron en reblandecido bolillo, para siempre.

mangelacosta dijo...

Sería bueno hacer una reunión con comida de la infancia: tu torta de fideo, la mía de aguacate, las conchas con nata de L., el arroz con leche sopeado con bolillo, un vaso de coca mezclada con fanta de piña...
¿Alguien se apunta? ¿Qué comida faltaría?

Anónimo dijo...

Mi mamá me enviaba una torta de paté, agrrr no me gustaba!, pero la cambiaba por una torta de huevo con frijoles que también diariamente le daban a una compañera y el día que probé el arroz blanco con crema, después de poner una cara de "¡qué esto!", terminé siendo fan de esta peculiar combinación.

mangelacosta dijo...

Sí, el arroz blanco con crema... Qué rico. Mi papá, cuando comíamos fideo, nos daba una tortilla untada con crema y sal, y a pesar de que la crema que caía de la tortilla al plato le daba un aspecto asqueroso al fideo, sabía bastante bien.

Anónimo dijo...

Que bien, ahora entiendes porque siempre me regresas con tus recuerdos, sabores y colores que anhelo a mi México, Se me viene a la mente una torta de Fríjoles refritos con queso, mmmm,mmm,mmm.

Por cierto, que te parece si la reunión la hacemos en mi casa.

P.D. Que bien que te hayas visto con la Gorda, cuando la vuelvas a ver me la saludas.

A y M

mangelacosta dijo...

Claro que sí, que sea en su casa. Sirve que Antonio nos prepara algunos platillos de por allá. Esperemos que pronto podamos verlos...

Abrazos a ambos.