miércoles, 29 de abril de 2009

30-30, de Lucero Solórzano

"[...]Recuerdo varios capítulos de la irrepetible Dimensión desconocida, pero en su época clásica de 1959 a 1964, en blanco y negro y con la presencia como anfitrión de su creador Rod Serling. Esta serie tenía la particularidad de jugar en la narración con la fábula, las paradojas y moralejas en una forma muy inteligente y atractiva. En uno de esos capítulos aparece Burgess Meredith, famoso por su creación de El Pingüino en la serie de televisión de culto Batman, también por allá de los sesenta.

"Meredith interpreta a un empleado de banco nervioso y obsesionado por la lectura con una severa debilidad visual que lo obliga a usar anteojos con un gran aumento. La esposa lo regaña todo el tiempo, en su trabajo lo molestan constantemente y su único refugio es la lectura. Un día pide permiso de ir a comer y se encierra en la bóveda del banco con su torta y un buen libro. Se le van las horas, se queda dormido y al despertar y salir del lugar se da cuenta de que ha ocurrido un cataclismo nuclear y él es el único ser vivo sobre la faz de la Tierra.

"No cabe en sí de la alegría; lo primero que hay que hacer es localizar una biblioteca, algo de comer y dedicarse a lo que más ama sin estorbos de ningún tipo: leer.

"Pero la historia no tiene un final feliz. En algún movimiento brusco el hombre pierde sus anteojos, a gatas los busca con desesperación palpando todo lo que se interpone en su camino y accidentalmente los pisa y los rompe. La cámara de la Dimensión desconocida hace un lento movimiento hacia atrás. El hombre grita desesperado en medio del entorno de soledad y destrucción. Su mundo perfecto no le sirve para nada.

"Ante una situación como la que vivimos hoy, vale la pena detenerse y voltear la mirada no a lo que nos falta sino a lo que sí tenemos.

"Hoy estamos como el hombre de la Dimensión desconocida. Al igual que él forma pilas de libros, armamos nuestros mundos aparentemente perfectos, llenamos las agendas y Palms de citas y compromisos, preparamos fiestas y reuniones familiares, se anuncian congresos y juntas, se organizan festivales, se programan estrenos de películas y obras de teatro, bueno, hasta el mismísimo Wolverine (Hugh Jackman) iba a visitarnos hoy miércoles. Todo, todo, se detuvo en seco.

"¿Saben qué nos pasó? Se nos cayeron los anteojos. Habrá que tener cuidado de no pisarlos".

Solórzano, Lucero, "El hambre y las ganas de comer", Excélsior, 29 de abril de 2009.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Espero que éste no sea también un plagio (imputable a su persona).

Miguel Ángel Hernández dijo...

Hola, anónimo. Agradezco su comentario. No puede ser un plagio, pues todo está entrecomillado (citado) y al final del post aparece el autor del texto, así como el sitio donde se publicó. Gracias por estar al otro lado.

Anónimo dijo...

Plagio de la Sra. Solórzano, no de usted.