lunes, 30 de julio de 2012

3
Ayer me enteré que La Tina, un homosexual que vivía por casa de mis suegros, está preso por violar a un niño.
Hará 12 años que la subí al vocho. Quería darle ride a un amigo de mi entonces novia y él, tal vez en venganza porque le había arrebatado a la mujer de quien había estado enamorado, me dijo que no pero subió a La Tina y me comprometió a llevarla a su casa. Vivía en una zona lodosa y no recuerdo de qué platicamos en el trayecto. Sí me acuerdo, sin embargo, que algunos drogadictos de la zona abusaban de La Tina cuando andaba colgada de un pasón, recuerdo que fumaba como si se vengara del cigarro con cada chupada, me acuerdo que sus zapatillas eran viejas y estaban raspadas del tacón.
Nada justifica lo que hizo La Tina. Pero hay una larga historia detrás de ese delincuente, como detrás de todos. Supongo.

2
Uno se queda acostumbrado al pasado. Por ejemplo: ahora que ya no debemos hacer cuentas cada vez que sacamos la cartera, seguímos haciéndolas. Es más, tenemos miedo de abrir la cartera y no hallar dinero, aun cuando, gracias a Dios, ya no debemos temer esto.
Vemos el futuro, sacamos una libreta y anotamos los gastos del mes, y aunque los ingresos son mayores que los pagos, seguimos con miedo a que algo malo suceda.
Supongo que a a veces el bienestar también provoca escalofríos.

1
He visto el trabajo de mi nuevo jefe. Es funcional, preciso, académico. Me da miedo perder mi empleo. Estoy acostumbrado a leer los periódicos, a hacer gráficas, a redactar resúmenes. Él, sin embargo, usa reportes a color, con interpretaciones que brindan más que mucho de lo que hago. Pienso en eso de que hay que adaptarse al cambio y tratar de innovar.
Pienso también en un posgrado, en una beca, en un libro, en un viaje.
Supongo que las etapas de la vida nos llegan así: de sopetón, para despertarnos y sacarnos de la zona de confort.

0
Aprieto el acelerador, pensando en Thelma, en Louis, en Luisa.
El aire hace que la foto que llevábamos en la guantera, vuele y se quede suspendida en el aire.