<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738</id><updated>2012-02-16T15:42:34.453-08:00</updated><title type='text'>Caminando</title><subtitle type='html'>El arte de caminar no es sólo dar pasos sin rumbo o con una dirección específica, sino todo lo que se piensa y cambia durante el trayecto. Por eso hay que transitar por la vida, caminando...</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>519</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-6593301528103815917</id><published>2012-01-10T11:12:00.000-08:00</published><updated>2012-01-10T11:12:01.627-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Daniel tenía una gran memoria y cuando quería ejemplificar algo le bastaba concentrarse un poco y empezar a recitar de memoria: "Fuimos rebeldes y audaces. Yo la convencí de la nueva moral que ni aun yo tenía, y huimos sin ceremonia ni consentimiento. Ella trepó ágilmente a la grupa de mi caballo y así cabalgamos hasta las primeras estribaciones de la sierra. Bordeábamos los poblados y con ramas desgajadas íbamos cubriendo nuestras huellas. Nos detuvimos en una aldea cuyo nombre alude a la contemplada limpidez del río que la atraviesa". Luego nos decía ceremonioso: "ahí está el secreto, en el fraseo: frases cortas y frases largas mezcladas, algunas frases medianas". Entonces, sin saberlo, comprendíamos cómo debía narrarse.&lt;br /&gt;Debido a que Daniel todo lo resolvía con la memoria, recuerdo aquella tarde en que llegó con unas fotocopias para todos los asistentes a su taller de "Preceptiva literaria" (nunca me atreví a preguntarle por qué lo había llamado así). Tomó las hojas y empezó a repartirlas y como si nos convidara de un secreto muy preciado, nos entregó el cuento "La tercera orilla" de Joao Guimaraes Rosa. Nos pidió leerlo y nos sorprendió evocando la figura del brasileño, su dominio de 10 idiomas, su miedo a ingresar a la Academia Brasileña de Letras, la visita que le hizo Rulfo en su oficina burocrática. Una semana después, supongo que desilusionado, nos escuchó hacer "análisis" fáciles de la obra de Guimaraes, su admirado Guimaraes. Sin embargo pienso que aquel rústico pensamiento se debía a que no comprendíamos todo lo que había detrás de aquellas letras, ni de las de Don DeLillo, ni de Rulfo, ni de Faulkner, ni de Pombo (a quienes admiraba y citaba con frecuencia).&lt;br /&gt;Para nosotros, por otra parte, aquellas lecturas eran una luz tan fuerte que nos cegaba y preferíamos pasar por ellas a través del tamizaje de Daniel: un analista escrupuloso e irónico.&lt;br /&gt;Así, algunas tardes nos descubría sus influencias, otras nos hablaba de Mario González Suárez, de Francisco Tario, pero también de Patricia Mercado y su temor por quién sería el nuevo presidente. Alguna vez alguien me preguntó si los talleres de Daniel eran buenos y sin reflexionarlo bien contesté que había semanas en que aquello eran charlas apasionadas que nada tenían de literatura, pero que bastaba con que Daniel hiciera un comentario preciso después de días y días para que uno comprendiera la literatura.&lt;br /&gt;Claro, entonces nosotros no lo sabíamos e íbamos por el café turco que nos invitaba y por verlo recitar algunas frases sueltas, por llenarnos los ojos con sus libreros repletos y por escuchar hablar de sus tres grandes discípulos (al menos de quienes más nos hablaba): Eduardo Montagner, Isaí Moreno y Jaime Mesa. Pienso que secretamente los envidiábamos y anhelábamos que un día Daniel hablara de nosotros con otros alumnos, pero cómo iba a suceder si nosotros apenas estábamos escribiendo borradores, mientras aquellos tres ya tenían libros que avalaban lo que Daniel decía de ellos.&lt;br /&gt;Una noche, de regreso del taller, uno de nosotros preguntó: "¿por qué dará talleres Daniel, no se ve que tenga necesidad económica?". Aventuré que así como eran célebres los talleres de Arreola, algún día Daniel también sería famoso por sus talleres, "no quiere ser sólo escritor, sino también un famoso maestro, a la manera de los antiguos escritores". Hoy sé de muchos jóvenes que fueron influenciados por su taller: Geney Beltrán, Raúl Manríquez, Eunice Mier, Marcela Sánchez Mota, Daniel Krauze, Arturo Vallejo, Guadalupe Nettel, Iván Trejo...&lt;br /&gt;Recuerdo cuando se enteró que le había sido otorgado el Premio Anagrama. Nuestro taller se había cancelado, por lo que me pidió que convocara a todos en El Péndulo de la Condesa. Aquella tarde, como siempre, fue desprendido y nos invitó los cafés y la cena. Tal vez porque nos veía como unos pobres estudiantes que aún no podían pagar por todo lo que deseaban. Nos habló de la traducción al francés de uno de sus libros y de que el premio que le entregaría Herralde eran vitaminas puras. A él, sin embargo, siempre le había causado cierto resquemor los premios.&lt;br /&gt;La mañana del sábado tras la muerte de Daniel, me escribió Costasinmar: "Acabo de enterarme de lo de Sada. No sé que hacer y sólo se me ocurrió escribirte". Supongo que la pena sólo nos permitió consolarnos en el silencio y la complicidad de los recuerdos. Aquella mañana, además, se confirmaba al fin que Daniel había ganado el Premio Nacional de Ciencias y Artes. Asimismo, se conmemoraba el 44 aniversario luctuoso de Joao Guimaraes Rosa, quien había muerto tres días después de ingresar a su temida Academia Brasileña de la Lengua. ¿Qué habría dicho Daniel de esta coincidencia?&lt;br /&gt;El próximo domingo 15 de enero, a las 12:00 hrs., en Bellas Artes le realizarán un homenaje. Estarán Christopher Domínguez, Iván Trejo, Yuri Herrera y Federico Campbell, además de Marcela Sanchez Mota y Jaime Mesa. Supongo que muchos iremos para identificarnos con esa fraternidad que se creó alrededor de su obra. Ojalá logremos desbordar Bellas Artes, pero también contagiar y contagiarnos de sus insuperables libros.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-6593301528103815917?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/6593301528103815917/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=6593301528103815917' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/6593301528103815917'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/6593301528103815917'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2012/01/daniel-tenia-una-gran-memoria-y-cuando.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-2022239787663916139</id><published>2011-12-14T10:39:00.000-08:00</published><updated>2011-12-14T10:39:14.945-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>En marzo o abril nos sentamos a tomar café. Comíamos pan, mientras Efraín dormía. Puse algunas cuentas sobre la mesa (literal) y comencé a rascarme la muñeca de la mano izquierda (mis nervios). Le dije que nuestras deudas otra vez nos había ahogado, que era imposible salir del mes y que no veía una solución posible. Luisa, que preparaba su café sin atenderme, sin siquiera arquear la ceja, dijo que no debería preocuparme.&lt;br /&gt;-¿Cómo quieres que no me preocupe si no tenemos forma de salir de nuestras deudas este mes?&lt;br /&gt;Ella me miró como cuando sabe que estoy muy nervioso, con sus ojos tranquilos y su sonrisa calma.&lt;br /&gt;-Dios proveerá.&lt;br /&gt;No recuerdo si dormí bien o si soñé nuevamente que me extraviaba en esos edificios grises a donde voy cuando los problemas no me dejan. Sin embargo, al siguiente día Luisa tenía un plan que podíamos poner en práctica.&lt;br /&gt;-¿Crees que con eso podamos salir? -, le pregunté desconfiado.&lt;br /&gt;-No sólo eso, si lo llevamos a la práctica tal como te digo, para diciembre ya no tendremos una sola deuda.&lt;br /&gt;Soy un hombre desconfiado, que se cree hábil con los números y aquel plan no me convencía. Pero poco había por perder. Hoy, gracias a Dios, ya no tenemos deudas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mañana de hace diez años peleé con Luisa. Estaba en casa de sus padres y antes de las diez ya me había ido de ahí. Creo que fui a comprar una caja de manzanas, unos botes de crema y cuando regresé a verla sólo le dije: "Entonces, ¿nos casamos o no?".&lt;br /&gt;Luego me fui a Pachuca, a bañarme, a vestirme de novio, a enterarme de esas cosas que uno nunca quiere saber y a prepararme para dejar la casa paterna. A las 8:15 u 8:20 de la noche ya estaba en la catedral de Tlalnepantla, entrando a la iglesia, tras de una novia que lloraba y hacía pensar que la obligaban a llegar al altar (en realidad lloraba porque sus papás no habían estado presentes al inicio de la misa). Ahora que lo escribo pienso que al fin he comprendido el apodo que me puso un exjefe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 2004 no escribía, renegaba diariamente de no tener tiempo para leer, para escribir. Luisa, en una de esas ocasiones en que la hartaba con mis quejas, decretó por primera vez lo que hoy es una constante: "Escribe". El pretexto para hacerlo me lo dio un día que nos enojamos. Yo empecé a urdir una historia y poco a poco fui desarrollándola. Versión tras versión, desilusión tras desilusión, queja tras queja, Luisa siempre terminaba: "escribe" y no dejaba de impulsarme día a día. Cuando terminé el libro y no lo aceptaron en una editorial, ella lo leyó y me marcó algunos errores; después me dijo que lo mandara a otra editorial. Así lo hizo hasta que por fin logramos que se editara la novela y desde el instante en que tuvimos esa buena noticia, ella regresó a su cantaleta: "escribe". Creo que sólo así es como diariamente no desisto de este sueño, pues ella lo impulsa con una sola palabra (que en ocasiones es una exigencia).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevamos algunas noches con cenas que nunca nos habíamos permitido: vino, queso, latería, carnes frías. En la computadora ponemos música y mientras vemos la ciudad a través de nuestra ventana, platicamos de los problemas, de los malos entendidos, de que ella leerá a ciertos autores para apoyar una nueva afición que tengo, de que yo vigilaré la página de Ciencia UNAM para enterarme de lo que ella hace. Bebemos un sorbo, escuchamos una canción, picamos un trozo de queso... Luego nos vamos a dormir y pienso en que nuestro matrimonio se ha transformado en esta eterna plática que mantenemos día a día, donde puedo interpretar sus gestos y ella entiende mis silencios, en que hemos dejado de ser Heatcliff y ella Catherine, en que hemos abandonado a esos jóvenes que se mantenían unidos con tal de demostrarle a su entorno que a pesar de los malos augurios, seguirían juntos... Ya no somos los de entonces, ya hemos llegado a una calma donde evitamos las discusiones e intentamos disfrutar de nuestra soledad de familia de tres, donde aprovechamos los apagones eléctricos para platicar de los sueños que siguen presentes, del pasado de cada uno que aún no terminamos de conocer, de aquello que nos inquieta y también nos permite estar juntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy escuchaba una canción y supe que todo esta palabrería es poco representativa de lo que pienso tras 10 años de matrimonio. Ahora veo a Luisa y miro a la mujer que ha soportado mis humores, ha impulsado mis sueños y me ha dado muchos momentos felices. Le decía a un amigo semanas atrás que valorara a su novia, pues era difícil encontrar una mujer que siempre nos obligara a lanzarnos al barranco con tal de no quedarnos inmóviles. En eso se ha convertido Luisa, en Thelma diciéndole a Louise que no pueden dejarse atrapar, que no pueden regresar a la vida simple que viven tantas personas. Es ella quien me toma de la mano y me obliga a apretar el acelerador y volar al vacío antes de quedarme como un personaje de relleno en esta vida... Es ella quien sonríe mientras yo estoy nerviosamente gozoso, es ella quien mira a la cámara y se deja retratar mientras sabe que todo saldrá bien, que de alguna u otra forma todo ha de resultar bien si no nos soltamos de las manos... Sé que todo esto dice poco, pero quise decirlo para contar un poco de aquello que muchas veces me callo, como por ejemplo, decirle a Luisa que ella es: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe width="420" height="315" src="http://www.youtube.com/embed/l8kXYgoSYcY" frameborder="0" allowfullscreen&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-2022239787663916139?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/2022239787663916139/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=2022239787663916139' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/2022239787663916139'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/2022239787663916139'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2011/12/en-marzo-o-abril-nos-sentamos-tomar.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/l8kXYgoSYcY/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-8180458451728193208</id><published>2011-12-05T18:54:00.001-08:00</published><updated>2011-12-05T19:46:56.279-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Creo que me estoy convirtiendo en un radical, no de esos que explotan bombas, rayan paredes o van a marchas, sino de aquellos que en su corazón albergan un odio profundo y a la más mínima provocación explotan. Lo digo hoy que tras platicar con El Negro descargué todo mi enojo en contra de un tweet que publicó: era una mofa a Enrique Peña Nieto y había sido retuiteado por un amigo de él quien afirmaba que por hacer burla del político mexiquense "nos estamos olvidando de lo importante: los crímenes de Peña Nieto".En seguida le pregunté al Negro cuáles eran los "crímenes de Peña Nieto", si las vidas de quienes habían muerto en Texcoco o cuáles. Claro, era una pregunta retórica, pues sólo quería saber qué había detrás de esa frase hecha. No hubo respuesta de su parte, y no tendría por qué haberla, quien había afirmado aquello era su amigo, pero yo estaba enojado y comencé a cuestionar...Esto me trajo el recuerdo de una noche en Monterrey. Regresaba de una cantina y en el restaurante del hotel donde me hospedaba encontré a un par de escritores con quienes empecé a platicar. Pronto pasamos de la literatura, a la religión y después a la política. Uno de ellos afirmó que los de Felipe Calderón eran crímenes de guerra y que no tardaríamos en ser parte de esos daños colaterales que entonces le reclamaban al gobierno. Su discurso pronto viró hacia el PRI, la "dictadura" en que vivimos durante 70 años y el Estado que sólo había sido aceptable durante el Cardenismo. Le pregunté qué era para él una dictadura y por qué afirmaba que el PRI había ejercido esa forma de poder durante 70 años. Entonces contestó con lugares comunes, con frases hechas y de a poco nos fuimos metiendo a una discusión que sólo terminó cuando nuestro sueño fue mayor que nuestro gusto por polemizar.Hace unos días, Bernardo Fernández (BEF) dijo en una entrevista a &lt;i&gt;El País &lt;/i&gt;que México era el único país que había vivido una dictadura durante 70 años y que había salido únicamente para regresar a ella, por medio del voto, 12 años después. Entonces pensé que más que manifestar una postura política, estaba mostrando su desconocimiento de la historia. ¿Podría decirse que el PRI era una dictadura en los años 50, en los 60, en los 70? Era un gobierno corrupto, muchas veces represor, pero de ahí a afirmar que había sido una dictadura desde su inicio al frente del país era una mentira. Dije entonces que para quienes afirmaran que habíamos vivido una dictadura debían platicar con un chileno, con un español, con un dominicano y comparar su visión de una dictadura con lo que había sucedido en México. No es que crea que nuestro país fue maravilloso entonces, pero el hecho de recurrir a una frase hecha me parece demeritorio en nuestros días, sobre todo para alguien que desde su papel de escritor pretende hacer crítica política o social.Por lo demás, es válido que BEF opine lo que quiera, pero si va a hacerlo, creo que debe ser una crítica fundamentada, analizada y no sólo una opinión digna de una persona bien pensante. Ya lo decía Saul Bellow en 1992: “Para los observadores experimentados resulta evidente que las personas bienintencionadas prefieren lo ‘bueno’. Cuanto más prósperas e ‘instruidas’ son, más se esfuerzan en identificarse con las opiniones generalmente aceptadas y respetadas. De manera que, como es lógico, están a favor de la justicia, del humanitarismo y la compasión, de los maltratados y de los oprimidos, en contra del racismo, el sexismo, la homofobia, la discriminación, […] a favor de todo lo bueno, en contra de todo lo malo”, y el PRI, en este 2011 es lo malo a lo que no debemos regresar. ¿Por qué? Porque debemos tener memoria y recordar cómo fueron sus gobiernos, dicen "los que saben", pero no mencionan especificidades, no dan ejemplos, no salen de su Salinas de Gortari como villano...Todo esto, creo, tiene que ver con esta realidad que nos tocó vivir a los nacidos durante la década de los 70 (aunque no puedo generalizar, pero creo que es más sintomático en esta generación). Somos adultos que crecimos con una ideología basada en estar contra a... (nuestros antecesores, los ideales, lo socialmente establecido), pero que no hemos formulado una identidad y por lo mismo nos sentimos diferentes a todos los demás.Dice José Mariano Leyva en El complejo Fitzgerald sobre los escitores, pero creo que vale para los clasemedieros de más de teinta años actuales: "los jóvenes escitores no conocieron en carne propia ninguna guerra. A pesar de ese ridículo remedo llamado guerra antiterrorista, que sólo sirve para exportar la masacre a sitios lejanos, no han vivido jamás en una sociedad afectada por el hambre, por el caos. Lo que conocen bien es un mundo seguro, donde hay que crear espacios de escape, a falta de masa, a falta de guerra". Por eso es que nos inventamos caos y repetimos frases que no alcanzamos a dimensionar, por eso somos rebeldes a nuestra manera: detrás de un escritorio, con consignas estridentes que retumban en la comodidad de nuestros espacios; cuando salimos a protestar lo mismo lo hacemos porque no aprueben un impuesto al internet, que porque permitan el aborto. Y en esas críticas agotamos nuestro enojo contra "las fuerzas dominantes", contra "los poderes fácticos", contra la Iglesia, contra el estado, contra... Pero más allá de esto no tenemos una ideología, no creemos en héroes, ni en ideológos, ni en la política, ni en la religión (todos estas instituciones contra las que nuestros padres se rebelaron y lograron cambiar). Ahora pedimos un cambio, pero no sabemos cuál, no tenemos un pliego petitorio al estilo de los jóvenes del 68 mexicano. Es decir, queremos cambiar, ser diferentes, pero no logramos identificar a nuestro antagonista.Hoy podemos ser liberales, intelectuales, rebeldes y ni aún así saber quiénes somos en realidad. Nos han llamado la generación inexistente, pues queremos ser otros, no identificarnos con nadie, pero en esta intención se nos ha ido el tiempo y hoy las decisiones se han escapado de nuestras manos. Por ello no nos queda más que alzar la voz, reirnos de todo, burlarnos de aquello en que no creemos, quejarnos cuando algo socialmente bien aceptado es afectado...Es por eso que cada día soy más radical, porque estoy cansado de que se nos pase la vida discutiendo generalidades, que no podamos llegar a una meta porque primero queremos dejar asentado que somos otros, Lo Otro. A mí no me importa que mis amigos sean panistas, perredistas, priistas, homosexuales, homófobos, réprobos o intelectuales. Los quiero y admiro por defender sus ideales, por dejar asentado lo que piensan, por defender a capa y espada a las Ladys de Polanco o por sufrir por los indígenas que están siendo desalojados de Wirikuta. A todos los quiero y por eso me enoja que hoy hablen de Fernando Vallejo sólo porque criticó a Calderón, al PRI y al PRD, pero no sepan quién es ese cuate, si es mexicano o colombiano (o las dos) o si han leido alguno de sus libros. Me enoja que más allá del error de Peña Nieto empiecen a hacer crítica política de un hecho que pasará rápido de moda (más allá de lo nefasto que pueda resultar y de lo indignante que fue la posición de la hija de Peña Nieto). Lo dije ayer en FB: Lo más probable es que Peña Nieto no ha perdido ningún voto. Quienes hacen bromas de su error porque son lectores seguro no votarían por él ni aunque tuviera una lista de 100 lecturas clave y pudiera citar detalles de dichos libros. De los que sí leen y votarán por él lo han decidido por filiación partidista y no les interesa si sabe de libros o no. Y quienes no leen, tomarán el error como un lapsus y si quieren votar por el PRI lo harán así Peña Nieto no sepa cuánto cuesta un boleto del Metro, un kilo de carne o cómo guiar al país.Hace algunos años a Francois Mitterand le costó el puesto el no saber cuánto costaba el Metro en Paris, pero no creo que hoy a Peña Nieto le cueste la presidencia el no saber qué responder a cuáles son las tres lecturas que marcaron su vida. Dice muy bien Geney Beltrán: "Un hombre que aspira a gobernar la república mexicana publica un libro dizque de su autoría. Viaja a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara a presentarlo. Ahí, con su respuesta, deja ver que es un mentiroso: ni acostumbra leer ni podría haber escrito el libro que dice ha escrito. Como consecuencia, muchas personas hacen mofa, en las redes sociales, de la ignorancia del precandidato. Otros, o los mismos, se indignan de lo que se halla por debajo: la simulación de un político a quien los libros le importan un pepino pero que, sabedor de que la cultura letrada alguna pátina otorga de respetabilidad, pretende hacerse pasar por uno de sus practicantes. Pronto, sin embargo, algunos intelectuales afirman que no les importa que Peña Nieto lea o no lea. Que la lectura no garantiza nada en una persona. Que otros temas son más importantes, y no los hábitos lectores de un político. Respetable su derecho de afirmar tal cosa. Pero no me deja de parecer curioso que esa declaración venga de quienes leen: aunque en sus vidas la lectura es fundamental como para darse cuenta de que para los demás puede no serlo, no se percatan de que Peña Nieto no es un ciudadano común y corriente, sino alguien que pretende estar capacitado para tomar decisiones que afectarían a 110 millones de personas: y esas decisiones pueden ser más justas, sensatas e inteligentes, lo sabemos, si quien las toma tiene criterio, conocimiento, imaginación, inteligencia, atributos potenciados por la cultura letrada". Pero también es cierto que un gran lector no necesariamente es un buen político (por ejemplo Vargas Llosa). Y no es que intenté que Geney Beltrán cambie su punto de vista, pues no es mi intención. Me gusta que asuma una postura bien definida, que diga: "esto lo creo por tal cosa y esto lo considero así por esto otro". La postura (política, intelectual, social, etcétera) es algo que no debemos olvidar. Es decir, debemos asumir nuestras convicciones aunque no sean las que socialmente son bien vistas. Por lo pronto yo me declaro un radical, católico y muchas veces intolerante. Además, soy cruzazulino y no me gusta Hemingway (no digo que escriba mal, aclaro).Decía Octavio Paz, en La letra y el cetro: “De Coleridge a Mayakovski, la Revolución ha sido la gran Diosa, la Amada eterna y la gran Puta de poetas y novelistas. La política llenó de humo el cerebro de Malraux, envenenó los insomnios de César Vallejo, mató a García Lorca, abandonó al viejo Machado en un pueblo de los Pirineos, encerró a Pound en un manicomio, deshonró a Neruda y Aragon, ha puesto en ridículo a Sartre, le ha dado demasiado tarde la razón a Breton… Pero no podemos renegar de la política; sería peor que escupir contra el cielo: escupir contra nosotros mismos”. Yo no pido no hablar de política, no burlarnos de Peña Nieto, no indignarnos con los 50 mil muertos durante este sexenio. Sólo digo que nuestro compromiso es darle la vuelta a la realidad, opinar con argumentos y no con frases hechas, abolir los lugares comunes de nuestras vidas y defender nuestros ideales, aun cuando no sean tan “buenos” como se pueda desear. Es nuestro deber estar del lado de lo que creemos oportuno, aun a riesgo de convertirnos en un radicales...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-8180458451728193208?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/8180458451728193208/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=8180458451728193208' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/8180458451728193208'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/8180458451728193208'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2011/12/creo-que-me-estoy-convirtiendo-en-un.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-6589731929650194153</id><published>2011-11-11T11:51:00.001-08:00</published><updated>2011-11-11T12:28:09.651-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Aunque Efraín nació hace un año, no fue entonces que comencé a sentirme padre, ni siquiera (como mentí) cuando vi el ultrasonido que le practicaron a mi esposa a los seis meses de embarazada. Los primeros días, incluso, sólo lo había visto 5 minutos y no tenía el gusto de haberlo cargado. Mientras estuvo en la incubadora le tocaba el cuerpo y le contaba que su madre estaba bien, en una cama en otro piso; también lo ponía a rezar conmigo y pedíamos por su salud; algunas veces le cantaba canciones (no infantiles, ni nanas, sino aquellas que en los 15 minutos que podía estar con él me venían a la cabeza).Recuerdo que la primera vez que me permitieron cargarlo en el hospital (ya estaba en los cuneros) tuve que pedir ayuda. Se rieron de mí y dos padres "expertos" me colocaron a Efraín en los brazos. Cubierto como estaba por una gran cobija, pude acercarlo a mí y hacer eso que cuentan que los padres deben hacer.Ya en casa, tras una semana agotadora, de tensión, de llantos, aprovechaba el poco tiempo que Efraín estaba despierto para contarle cualquier cosa y desde entonces me quedó la costumbre de hablar con él a todas horas (alguna ocasión, me acuerdo, le dije a Luisa que a partir del nacimiento de Efraín había hablado más que durante el resto de mi vida).Luego vinieron esas tardes cuando estando en la cocina sentía que en cualquier momento Efraín saldría de atrás de los libreros. No es que fuera posible, ni siquiera probable, pero aún no me acostumbraba a su presencia en casa. Luisa y yo habíamos estado solos 9 años y ahora alguien invadía nuestro espacio.Sin embargo tuvo que llegar su primera enfermedad para que comprendiera el concepto de &lt;i&gt;padre&lt;/i&gt;. Era domingo, no teníamos dinero y Efraín había estado vomitando todo el día. No sabíamos qué hacer, a quién recurrir. Sabíamos que debíamos ir con un pediatra, pero no conocíamos a ninguno. Así que lo único que se nos ocurrió fue hablarle a la amiga más cercana, pedirle que nos recomendara un médico: no podíamos llevar a nuestro hijo con un médico de Similiares, ni de Genéricos, creíamos.Moni nos recomendó a un médico que vivía cerca nuestro. Salimos a la noche y tomamos un taxi (el dinero iba disminuyendo). Llegamos a una casa lujosa y tras esperar en un pequeño ocnsultorio, el doctor diagnóstico reflujo. También recetó algunas medicinas y dictaminó que Efraín debería tomar ese tratamiento mínimo un año. Nos asustamos.De no haber sido porque el médico llamó a un colega para que le dijera las dosis exactas para un bebé, habríamos gastado todo el dinero con tal de que el bebé dejara de vomitar. Pero en vez de eso, salimos a esa oscura calle donde no había gente y comenzamos a caminar sin decir palabra. El ruido de las ramas de los árboles, y no tanto el clima, hacía que sintiéramos frío. Después de algunas cuadras pasó un carro, vimos a una pareja de novios besándose. Nosotros, que debíamos tomar una decisión, preferimos pelear.Después de unos minutos y mientras dejábamos que los corajes se clamaran, nos sentamos en la banqueta y nos contuvimos de llorar. Yo tenía en mis brazos a Efraín y su respiración entrecortada auguraba un nuevo episodio de llantos.-Hay que tomar un taxi, nos vamos al ISSSTE y que ahí nos digan lo que tiene.-¿Y el dinero? -preguntó ella.-Dios proveerá -le contesté.Así que levanté la mano, paré un taxi y llegamos, tras minutos en silencio, al hospital. Tras unas horas, salimos con indicaciones, medicinas y con la esperanza de que Efraín estaría mejor al siguiente día. Al llegar a casa, creo, nos acostamos los tres y volvimos a quedarnos callados. Algo se había transformado en nosotros: estábamos tranquilos, juntos, sin temor a lo que pasaría al siguiente día.Eso fue hace casi un año y la escena la puedo ver como si la estuviera viviendo. Desde entonces todo ha marchado bien, las cosas se nos han ido dando como por coincidencia, el dinero ha comenzado a llegar, la felicidad es algo común en nuestra casa. Claro, han habido momentos difíciles (muchos), pero creo que aquella noche nos hizo saber que a partir de entonces ya no podíamos detenernos a pensar, a sufrir, a lamentarnos.Hoy hace un año que Efraín nació. Hoy hace un año que he vuelto a sonreir constantemente. Hoy hace un año que "el que provee" me cambió la vida... Ojalá un día comprenda el momento exacto en que comencé a sentirme padre y ojalá, también, que haya sabido hacerlo bien...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-6589731929650194153?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/6589731929650194153/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=6589731929650194153' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/6589731929650194153'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/6589731929650194153'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2011/11/aunque-efrain-nacio-hace-un-ano-no-fue.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-8590603330702278800</id><published>2011-11-08T10:20:00.000-08:00</published><updated>2011-11-08T10:20:23.543-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Hace semanas, quizá meses, me reuní con mis amigos de adolescencia.Nos vimos en una gasolinería que está cerca de Metro Chapultepec y de ahí empezamos a recorrer la ciudad. El Catrín, que de joven era el más puntual, llegó tarde. El Negro, que antes nos esperaba limpiando su bicicleta, ahora no dejaba de tuitear, de feisbuquear, de ver su celular. Yo, que entonces no comprendía la vida, llegué sin comprenderla aún. El Catrín puso el carro y el Negro los temas: las deudas, las esposas, los hijos. Era de noche y no nos mirábamos. Hablábamos al aire, como si sólo así nos atreviéramos a la confesión.Llegamos a un parque cerca de Vallejo y en la penumbra del auto comenzamos a hablar de cuánto le debíamos a Hacienda, de cómo haríamos para librar el mes, de aquellos sueños que nos dijeron de niños que debíamos tener.-Yo nomás pago mis deudas y me dedicaré a pasar las tardes con mi esposa y con el bebé -les dije en un arranque de sinceridad-. Que se olviden de mí para freelancear, para hacer correcciones.Ambos me miraron extrañados.-¿Y las ambiciones? ¿Los nuevos gastos?Empezaron a decir que debíamos trabajar más (los tres tenemos de 3 a 5 chambas por las tardes, para los ratos en que tenemos unos minutos disponibles), que mientras fuéramos jóvenes debíamos aprovechar las energías.-¿Saben? -,les dije- Mi padre jamás jugó conmigo. Me compraba el Nintendo, los juguetes que le pedía, pero los  jugaba sólo con ustedes. Yo no sé lo que significa jugar con el padre.Entonces El Negro recordó la rutina de su padre, después de las 6 de la tarde, cuando llegaba cansado a su casa después de haber viajado hasta el DF para trabajar, después de comer solo, después de regresar en un camión de tercera para economizar.-A mí me gustaría -continué- que Efraín se acordara de las tardes que pasaba con él. Para no ir más lejos, hace unos días salimos de casa y fuimos a la tienda. Nos compramos una paleta Magnum para los tres (no porque no tuviéramos dinero, sino para compartir) y nos sentamos en la banqueta a ver pasar los carros, a comernos unos Froot Loops, a ver cómo la tarde cambiaba de color... Aquella nos platicaba cosas, hacía reir al niño, se asustaba cada que un perro se acercaba.-Sí, ¿pero la pantalla plana que quieres, las oportunidades que salgan? ¿A poco las vas a rechazar? -preguntó El Catrín, tal vez El Negro.-No, seguramente no. Pero hasta hoy he trabajado y hecho cuanto ha caído en mis manos para poder pagar mis dedudas y cada vez son menos las tardes que ocupo para recostarme y ver al niño reir, para recogerle la pelota cada vez que la tira, para platicar con Aquella, para tomar un té viendo la ciudad...Y en ese momento fue como si aquella oscuridad tomara otro tono para mí. Me vi ya sin deudas, olvidándome de revisar el correo por las noches para ver si llegó un nuevo artículo para corregir. Me observé yendo a caminar por la colonia, sudando al llevar a Efraín en los hombros...Aquella noche nos reunimos los tres que un día fuimos, es cierto; pero también estábamos los tres que seremos. El Catrín y El Negro ya han contratado seguros para el retiro, incluso uno de ellos me mandó a su asesor. Yo sigo pensando sólo en que el próximo año podré sentarme a leerle algún cuento a Efraín y, después de que se haya dormido, podré preparar un tequila para Luisa y para mí, para beberlo mientras vemos CSI Miami en nuestra pantalla plana que en algún momento vamos a comprar, y mientras platicamos sobre cómo nos trató el día.Ya falta menos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-8590603330702278800?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/8590603330702278800/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=8590603330702278800' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/8590603330702278800'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/8590603330702278800'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2011/11/hace-semanas-quiza-meses-me-reuni-con.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-1856871119684644449</id><published>2011-10-26T10:02:00.000-07:00</published><updated>2011-10-26T10:23:29.387-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>En un capítulo del Chapulín Colorado hay una casa donde todo está en caos. No recuerdo exactamente la anécdota, pero me acuerdo que cada que un personaje entra o sale de escena, hay un cuadro en la pared que se cae. Así, todas las veces tienen que recogerlo y tratar de centrarlo en la pared, colgarlo de un clavo e intentar que no vuelva a caerse. Al final del programa, creo, todo se soluciona y el cuadro jamás vuelve a caer. No sé si los guionistas habrán cavilado esta idea, esta intención, pero tal pareciera que todo el orden del hogar gira en torno a que esta pintura esté justo donde debe de estar.&lt;br /&gt;Pienso un poco en eso, en que las casas nos reflejan al cien por ciento cómo somos quienes habitamos ahí: desordenados, pulcros, limpiadores nomás por encima, ocultadores de nuestros vicios... Ya lo decía un refrán que mi madre siempre me machacaba cuando veía mi cajón de calcetines: "Si quieres conocer a una persona, entra al baño y a la cocina de su casa (y observa su cajón de calcetines)".&lt;br /&gt;Nosotros procuramos tener la casa alzada (no he dicho "limpia" a propósito). Mi esposa se molesta si salimos a trabajar sin antes haber tendido la cama o se enoja si la ropa dura en el tendedero más de un día o si los botes de basura están llenos más de la mitad. Yo, que soy más &lt;span style="font-style:italic;"&gt;concha&lt;/span&gt;, le digo que lo deje para la mañana siguiente y la apoyo (al menos) en ir recogiendo lo que está a mi paso: un cepillo fuera de su lugar; mis libros regados en sala, cocina, baño, sillones...&lt;br /&gt;Ella dice que en un hogar siempre hay una lucha: puede que la persona limpia (por seguir con este ejemplo) logre que su pareja sea menos desordenada, o puede ocurrir lo contrario. Con nosotros (como casi en todo) ella ha ganado esa batalla.&lt;br /&gt;No quiero decir que la casa no esté a veces tirada, ni que haya tardes en que aquello parece estar en medio de una revolución, pero intentamos que al menos esté en orden.&lt;br /&gt;Antier que Efraín se enfermó, por ejemplo, ella ordenó la casa y procuramos que estuviera lo más presentable posible. Sin decirlo, asumimos que el estado de la casa tiene una relación con la salud de Efraín (o al menos tiene influencia en su estado de ánimo). Así, cuando Efraín llora mientras nosotros recogemos la basura o lavamos los platos le preguntamos: "¿No te gusta tener la casa limpia? ¿A poco prefieres vivir con todo en desorden?". Y él juguetea otro rato y nos deja terminar, pues al final, todo lucirá mejor y nos sentiremos mejor.&lt;br /&gt;Alguna vez le decía a mi esposa que lamentaba que nuestra casa estuviera tan retirada del centro de la ciudad (a donde me encanta ir a caminar), pero que todo valía la pena si al llegar podía asomarme al balcón, tomarme un té viendo la ciudad, y relajarme en medio del silencio y la tranquilidad que nos proporciona la reserva ecológica.&lt;br /&gt;Creo que eso ocurre en parte porque la casa está limpia, porque el baño está limpio, porque la cocina está limpia; porque los cajones de calcetines están ordenados, porque el fregadero no tiene platos sucios, porque mis libros al final terminan en los libreros... Creo, y estoy convencido de esto, que mucha de nuesta estabilidad se debe a que al llegar a casa nos contiagamos de ese orden, y porque no tenemos cuadros que se caigan cada que abrimos o cerramos una puerta, y porque nuestra casa, al igual que nosotros, debe estar limpia y feliz para que nosotros no caigamos en depresiones ni vivamos en medio de problemas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-1856871119684644449?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/1856871119684644449/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=1856871119684644449' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/1856871119684644449'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/1856871119684644449'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2011/10/en-un-capitulo-del-chapulin-colorado.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-2468433592208821424</id><published>2011-10-11T11:16:00.000-07:00</published><updated>2011-10-11T11:45:40.494-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Lo más importante en ese momento era el sonido. No que tuviera mucha fidelidad, ni que se escuchara nítido, sino que sonara fuerte, lo más fuerte posible. El vocho, así, llegó a tener 12 bocinas, entre agudos y graves, entre subwoofers y bocinas de 125 volts. Es más, la planta de energía que tenía en la cajuela a veces se calentaba y era incapaz de soportar las tardes cuando dábamos vueltas por Pachuca, con las ventanillas abiertas, sonriéndole a las muchachas que caminaban por las calles.&lt;br /&gt;Por las mañanas, sin embargo, éramos menos ruidosos. Pero eso sí, repetíamos nuestro diario ritual de ir escuchando rumbo a la prepa Rock 101. Entonces conducían Jordi Soler e Iñaki Manero, y por las noches Clausen nos enseñaba cuán erótica puede ser la voz de una locutora. Eso sí, los sábados escuchábamos salsabadeando y algunas tardes nos atascábamos de rock urbano, pero diario, cada que lográbamos una buena señal, nos perdíamos en los comentarios de quienes considerábamos nuestros gurús.&lt;br /&gt;A Jordi, a Iñaki a Ilana y a Clausen les debo mis primeras lecturas: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Bocafloja&lt;/span&gt; (que no me gustó), José Agustín y el mítico &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Crines: otras historias de rock&lt;/span&gt;. Además, les debo haber comprado un libro que no leería sino muchos años después: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Generación X&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;Tendríamos 15 o 16 años y ya pensábamos en trabajar. Recién se había inaugurado el McDonald's en Pachuca y ya soñábamos con nuestro McJob. Íbamos por la vida escuchando a Nirvana, REM, alucinábamos con Aerosmith y nuestras gargantas reventaban con dos que tres canciones del ya pasado de moda Rock en tu idioma (se sabe: Caifanes, Fobia, La Maldita...).&lt;br /&gt;Por las noches platicábamos de filosofía, aunque en realidad no hacíamos sino repetir lo que nuestros maestros decían de Platón, de Sócrates, de Pitágoras; por las tardes desgajábamos nuestras vidas, y por las mañanas nos quejábamos del tiempo que nos había tocado. Claro está que éramos zapatistas, que creíamos en el PRD y que considerábamos a Salinas de Gortari como el auténtico Chupacabras. Además, nosotros no éramos de esos jóvenes alienados por la "caja idiota",  ni por todos los priistas que nos mantuvieron en una "dictadura por 70 años". Es decir, éramos un gran lugar común, pero nos sentíamos diferentes.&lt;br /&gt;Éramos tres, y eso había olvidado decirlo: El Negro, El Catrín y yo, y soñábamos con viajar en el carro convertible rojo del papá del Negro, con nuestro discman conectado por un adaptador a la cassetera del coche, e iríamos a recorrer campos en busca de Alicia Sylverstone y Liv Tyler, quienes nos invitarían a sumergirnos junto con ellas en alguna laguna alejada de todo el mundo.&lt;br /&gt;Creíamos, entonces, que así debíamos ser, así debíamos comportarnos, pues éramos parte de la Generción X.&lt;br /&gt;Como dije, muchos años después leí el libro. A mis 30 años dejé de identificarme con esos personajes, con lo que supuestamente nosotros habíamos sido. Me sentí, eso sí, un personaje secundario de una novela llamada &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Luz estéril&lt;/span&gt; (Iván Ríos Gascón) y eso no me hacía sentir feliz (aunque sí partícipe de algo, y eso ya era algo, pues en mi adolescencia me repetía kármicamente: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;What the hell I'm doing here&lt;/span&gt; / &lt;span style="font-style:italic;"&gt;I dont belong here&lt;/span&gt;).&lt;br /&gt;Hoy,Ríos Gascón ha escrito sobre &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Generación X&lt;/span&gt;, sobre &lt;a href="http://ivanriosgascon.wordpress.com/2011/10/06/los-inutiles-xx-anos-de-la-generacion-x/"&gt;los inútiles 20 años de la Generación X&lt;/a&gt;, y al leerlo me he sentido tan abandonado, tan metido entre esas líneas, tan nostálgico, que quise dejar al menos un testimonio...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-2468433592208821424?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/2468433592208821424/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=2468433592208821424' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/2468433592208821424'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/2468433592208821424'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2011/10/lo-mas-importante-en-ese-momento-era-el.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-4416007323487869052</id><published>2011-09-29T10:07:00.000-07:00</published><updated>2011-09-29T10:37:03.056-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://gatopardo.com/detalleBlog.php?id=163"&gt;Diego Enrique Osorno&lt;/a&gt; dice que en el 2000 muy poco sabíamos de Los Zetas. Once años después, sin embargo, son parte de nuestra cotidianidad e incluso se les presiente como seres que en cualquier momento pueden intervenir en nuestra vida. Casi todos tenemos una historia donde aparecen: un amigo que cerró su negocio porque Los Zetas lo extorsionaban, un conocido que vió cómo "levantaban" a una persona... En fin, podríamos hacer diario antologías interminables de toda la información que se refieren a ellos, pero en realidad ¿qué sabemos de Los Zetas?&lt;br /&gt;Creo que éste, como otro muchos temas (aborto, diversidad sexual, narcotráfico, políticas de gobierno) los manejamos en la superficie, sin atrevernos a ir más allá de buenos deseos o frases hechas que no conducen a ningún lado. Sin embargo, no por eso dejamos de opinar sobre ello cada que se nos presenta una oportunidad. Es más, decimos apoyar diversas causas y marchamos y twitteamos por ellas. Pienso que, a lo mejor, alguien que conociera a México únicamente por sus redes sociales y por sus "jóvenes" (menores de 40 y mayores de 20) creería que somos un país comprometido y combativo. Pero la realidad es otra.&lt;br /&gt;Dice José Mariano Leyva (en &lt;span style="font-style:italic;"&gt;El complejo Fitzgerald&lt;/span&gt;) que el exceso de información creó un vacío en nosotros. Así, en lugar de servirnos para analizar nuestro entorno, nos llenó de datos que por su vastedad son imposibles de digerir. Y eso, como respuesta, provocó que adoptáramos las posturas que se suponen progresistas o socialmente bien vistas. Como expresara Saul Bellow: "las personas bienintencionadas prefieren lo ‘bueno’. Cuanto más prósperas e ‘instruidas’ son, más se esfuerzan en identificarse con las opiniones generalmente aceptadas y respetadas" y, obvio, todos queremos ser personas bien intencionadas.&lt;br /&gt;Todo esto ha generado, creo, un individuo que parece la antítesis del prototipo sesentayochero, pero disfrazado de activista. Es decir, somos unos apáticos escondidos tras la máscara de un ser combativo. Pero no es sólo que no queramos hacerlo, sino que no tenemos un líder tras cual ir. Esto por dos razones, porque la mal entendida democracia nos dijo que ya no debíamos seguir líderes sino marchar a su lado, y dos (tal vez la más importante): no tenemos a quien seguir. Hoy no hay nuevos Ches Guevara, ni Malcoms X, ni Octavios Paz, ni Alberts Camus. Estamos solos, deprimidos y sin dios (con bajas). Nuestro desencanto nos ha conducido al letargo y justo cuando estamos a punto de asomar la cabeza, las generaciones más jóvenes, las de los nacidos al final de los 80, ya nos comieron el mandado.&lt;br /&gt;Mientras, nosotros podemos seguir quejándonos, twitteando, feisbukeando, prometiendo acudir a un evento, sentarnos y esperar a que otros vengan y nos saquen del marasmo y de nuestros lugares comunes, pues vamos en la retaguardia, orgullosos de ser (en parte como dice Osorno) parte de la generación zeta...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-4416007323487869052?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/4416007323487869052/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=4416007323487869052' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/4416007323487869052'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/4416007323487869052'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2011/09/diego-enrique-osorno-dice-que-en-el.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-241698214440028403</id><published>2011-09-20T18:02:00.000-07:00</published><updated>2011-09-20T18:32:28.313-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Pensaba que los patriarcas eran hombres carismáticos, que se hacían de poder y después hacían uso de él para abusar de las personas. Los ligaba, además, con los dictadores latinoamericanos y con los hacendados de algunas novelas. Sin embargo, hace algunas semanas mi concepción cambió:&lt;br /&gt;Fuimos al cumpleaños de mi tío y, de principio, todos se alegraron de vernos. Nos llevaron hasta la mesa y no pararon de ofrecernos más mole, tortillas calientes, un poco más de agua de horchata sino hasta que vieron que realmente no podíamos comer más. Luego, mis tíos (ella y él) empezaron a hablarnos de su participación en algunos cursillos católicos, de algunas dinámicas matrimoniales que pronto impartirían. Más tarde, cuando el sol empezaba a bajar, mi abuela nos llevó a recorrer aquella casona enorme llena de bodegas de zapatos, de talleres de zapatería y finalmente nos acompañó hasta el huerto. Ahí cortó una pera enorme y se la ofreció a mi esposa, luego pidió que arrancaran algunas granadas y también nos las ofreció. A Efraín le mostraron los conejos, las gallinas y mientras un hombre nos platicaba la historia de toda aquella familia, nosotros nos dejábamos consentir, sin importarnos que la tarde fuera cayendo y el frío nos hiciera temblar.&lt;br /&gt;En un rincón, por llamar de alguna manera ese espacio al que nadie prestaba atención, estaba un hombre que hace años era prepotente y hablantín. Ahora no era sino una copia de El Padrino, en esa escena final de la película donde está solo, en medio de un patio, sin que nadie tenga misericordia de él.&lt;br /&gt;Ya casi llegaba la noche cuando regresamos a la fiesta. Entonces, mi tío nos mostró unas manos que le mandaron a hacer como regalo de cumpleaños. Las puso mirando el cielo y dijo que servían para agradecer, luego las puso de forma horizontal y dijo que servían para dar y finalmente las puso mirándonos a nosotros y dijo que también servían para bendecir.&lt;br /&gt;Nosotros no decíamos nada, pues estamos acostumbrados a estas pláticas, sin embargo, todo cambió cuando mi tío me pidió acompañarlo al patio.&lt;br /&gt;Para entonces la familia entera: 40, 50 personas, estaban desperdigadas por la casa: algunas en las escaleras del patio, otras en la cocina, algunas más en la sala y unas pocas en el comedor. Todos, sin embargo, voltearon a mirarme cuando notaron que mi tío tenía en sus manos su cuaderno de notas. Él empezó a compartirme algunos secretos sobre la Cábala, sobre la masonería, sobre el cristianismo de los primeros tiempos y sobre otras disciplinas y esoterías. Yo, mientras tanto, observaba cómo algunas miradas de repente se posaban en mí, quizá preguntándose de qué privilegio gozaba para que mi tío sacara su libreta de apuntes y compartiera ese saber.&lt;br /&gt;Recuerdo, pues las miradas me presionaban, que le hablé de Ibn Arabi y creo que de sufismo. Luego, cuando ya nadie soportó más, mi prima se acercó y me pidió algunos minutos para que pudieran partir el pastel.&lt;br /&gt;Entonces, y sólo en ese momento, fue que me di cuenta de que el patriarca de esa familia distaba mucho de mi concepción. Primero todos se unieron para cantarle Las Mañanitas, luego le pidieron que dijiera algunas palabras y finalmente, uno por uno, fueron diciéndole sus sentimientos, lo agradecidos que estaban con él, lo mucho que representaba para esa familia. Una cosa, entre todas, me sorprendió de grande manera: uno de los yernos de mi tío le llevó un regalo sorpresa, le dio un abrazo y le dijo, con voz temblorosa, que aquello se lo daba no a su suegro, sino al amigo que siempre había encontrado en él. Luego, de la gigante caja envuelta, salieron sus hijos y se le fueron a besos a mi tío.&lt;br /&gt;No sé explicarme bien, ni se escoger cada uno de los detalles que me convencieron de que un patriarca también puede ser como aquellos de los que habla la Biblia: un guía, un profeta, un buen juez. Puede ser el báculo que sostiene una familia y que une a todos sus miembros en torno a él. Mi tío, al menos, es de ese tipo de patriarcas.&lt;br /&gt;Lo demás no puedo contarlo, quizá porque ya era muy noche y los discursos seguían y nosotros tomamos nuestras cosas y nos fuimos despidiendo de todos, a lo mejor presintiendo que aquellos secretos y confesiones sólo estaban destinados a esa familia a la que no pertenecemos del todo. Por eso, mientras aquello continuaba, nosotros nos fuimos ocultos por la noche, con la certeza de que aquela revelación tardaría en ser clara para nosotros, pero no para quienes habían participado de ella. &lt;br /&gt;Adentro, en la casa, el patriarca recibía las atenciones de todos sus amorosos parientes...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-241698214440028403?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/241698214440028403/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=241698214440028403' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/241698214440028403'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/241698214440028403'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2011/09/pensaba-que-los-patriarcas-eran-hombres.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-6609739976432127834</id><published>2011-09-04T18:50:00.000-07:00</published><updated>2011-09-04T19:46:32.033-07:00</updated><title type='text'>Adiós al cocodrilo</title><content type='html'>Regresábamos a casa de noche. Veníamos en el vocho y hacía unos minutos habíamos dejado a unos compañeros de un taller de narrativa que tomaba entonces. De esto hace seis o siete años. Había sido una semana difícil y, como siempre, venía quejándome de mi jefe, de sus injusticias y de lo poco que yo leía y escribía. Además, argumentaba, nadie se tomaba las cosas en serio.&lt;br /&gt;-Mira, hace un momento les propuse a los muchachos que armáramos un libro de ensayos sobre los autores mexicanos que nos gustaran -le dije a mi esposa-. Y aunque de principio dijeron que sí, ya cuando les propuse una fecha para entregarlos dijeron que sería mejor pensarlo.&lt;br /&gt;-¿Y de quién iban a escribir? -preguntó ella, como si no hubiera escuchado que todo se había cancelado.&lt;br /&gt;-De Inés Arredondo, de Francisco Tario, de Ámparo Dávila, de Efrén Hernández...&lt;br /&gt;-Yo creo que tú deberías apodarte el cocodrilo -me interrumpió mientras yo enlistaba-, pues siempre te la pasas lloriqueando.&lt;br /&gt;-¿Y por qué se te ocurrió ahorita? -le pregunté un poco molesto.&lt;br /&gt;-Pues porque ese Efrén es al que llaman el cocodrilo, ¿no?&lt;br /&gt;No me había gustado que me dijera llorón y mucho menos que me buscara un apodo, así que sin fijarme en el tono, le contesté.&lt;br /&gt;-Claro que no, a quien llaman El cocodrilo es a Efraín Huerta, no a Efrén Hernández. Efrén Hernández es al que su mamá le tejía corbatas color café...&lt;br /&gt;-Bueno, pues sea quien sea de hoy en adelante te llamaré Cocodrilo... Coco... No, mejor cocodrilo.&lt;br /&gt;Después de eso no recuerdo si nos quedamos callados hasta llegar a casa o si encendí un cigarro (¿fumaba Lucky Strike, Delicados?). &lt;br /&gt;Días más tarde volví a las quejas: no había obtenido ninguna de las dos becas para las que había aplicado y me había enterado que para hacer la maestría en la Facultad de Filosofía y Letras necesitaba de un investigador que me avalara y "¿de dónde lo voy a sacar?", dije amargado al contarle a mi esposa.&lt;br /&gt;Ella, cuyo humor negro, agrio y severo sabía cuándo aparecer, me hizo burla y con un estribillo molesto comenzó a corear: "Cocodrilo, cocodrilo".&lt;br /&gt;Algunos meses después, fui a esperarla a que saliera de una conferencia de prensa. Acababa de enterarme que una de las compañeras del taller que cursaba tenía una cosa llamada blog. Ella me caía muy bien, pero era más chica que yo, escribía con mayor calidad y tenía claro de qué era su novela. Así que la envidia me orilló a comenzar un blog. Se lo comenté a mi esposa apenas la vi y con una sonrisa sarcástica me dijo de frente: "al menos por envidia te pondrás a escribir".&lt;br /&gt;Los siguientes años casi fue una repetición de lo mismo: era un escritor que no escribía, envidiaba a quienes conseguían las becas, creía que lo que publicaba la gente de mi edad no valía la pena y todo esto lo aderezaba diciendo que mi trabajo era una forma de prostituirme para poder hacer lo que me gustaba. Curiosamente, como dice Javier Cercas, escribir era para mí sólo un ideal que dejaba para cuando tuviera tiempo, para cuando ganara la beca, para cuando publicara mi primer libro...&lt;br /&gt;Pero, qué iba a publicar si me autoengañaba escribiendo un cuentito cada mes o mes y medio y después lo metía en un cajón sólo para rescatarlo cuando estaba deprimido por no escribir...&lt;br /&gt;He dicho que cuando leí &lt;em&gt;Mr. Vértigo&lt;/em&gt;, de Paul Auster, mi vida cambió. Lo mismo sucedió cuando leí &lt;em&gt;El inquilino&lt;/em&gt;, de Cercas. Entonces, comencé a escribir y poco a poco tecleaba una página, a veces dos, cuando estaba muy animado, cuatro o cinco. Al siguiente día corregía y escribía nuevamente. Entonces había dado el primer paso sin darme cuenta.&lt;br /&gt;Pero al mismo tiempo seguía soñando con la buhardilla, fumaba entonces sólo Delicados, tomaba whisky (en las rocas) y criticaba constantemente a los que publicaban en Tierra Adentro, a los pocos que habían llegado a una editorial comercial: "Seguramente", argumentaba siempre "han de conocer a alguien de ahí, sino cómo, si en México es tan difícil publicar".&lt;br /&gt;No quiero extenderme mucho, sólo diré que años después aceptaron publicar mi novela. Para ello tuve que esperar más de un año y cruzar los dedos porque los planes editoriales no cambiaran. El día de la presentación lo disfruté mucho anímicamente, aunque a las pocas horas me estaban practicando la primera de las dos cirugías por las que pasaría aquella semana.&lt;br /&gt;El libro tomó su curso y una de sus bendiciones fue que me invitaron a Monterrey a leer parte del libro y a hablar de literatura.&lt;br /&gt;Ahí conocí a otros escritores de mi edad, otros más jóvenes. Cada uno era diferente, pero al platicar con ellos me di cuenta de cuánto nos parecíamos unos a otros: no en lo que escribimos, ni en lo que leemos, sino en ese ver la escritura (la vida, incluso) desde otro punto de vista.&lt;br /&gt;Regresé a casa con muchas ideas (algunas las hablé con mi esposa) y conforme iba aterrizando lo que pensaba, me daba cuenta cómo había cambiado desde hacia dos años, quizá desde el momento cuando me enteré que publicarían mi novela.&lt;br /&gt;Recuerdo una entrevista que le hicieron a la esposa de Roberto Bolaño. Decía que tras enterarse que Jorge Herralde, el editor de Anagrama, le publicaría todo cuanto escribiera, el ánimo creativo y el humor de Bolaño había cambiado: se había dedicado a escribir sin quejarse ya de la enfermedad ni del poco interés que causaba en Chile.&lt;br /&gt;Algo así creo que me pasó: empecé a ver que la vida no era tan gris (eso lo sospechaba desde unos meses atrás) y comencé a darme cuenta que todo trabajo tiene una recompensa.&lt;br /&gt;¿Qué había ganado criticando a quienes publicaban? ¿Qué al hacerlo de quienes escribían y contaban las palabras escritas? ¿Qué al amargarme por no tener una beca, por no ganar un premio? Nada, aunque esto me había ensuciado el espíritu y muchas veces me había hecho sentirme derrotado, un perdedor. Eso, aunado a problemas familiares, a pequeños problemas laborales que yo creía enormes, me tuvieron plantado y cercado por un mundo del que deseaba salir pero no hacía nada por conseguirlo.&lt;br /&gt;Sin embargo, la publicación, el que hubiera terminado al fin uno de mis proyectos, el que pudiera pasar horas platicando con mi esposa en nuestro balcón, el dejar de pelear con mi jefe, el deshacerme de los lugares comunes (de las frases hechas), lograron que diera un paso afuera. Entonces me di cuenta que desde ese punto de vista las cosas lucían de otro modo. Así, ¿si eso había logrado con un sólo paso qué no conseguiría si diera uno más, dos más, tres más, si me pusiera a correr?&lt;br /&gt;Entonces, en un proceso que me llevó meses, noches, tristezas y alegrías, fui haciendo que esa línea roja de mi carta astral se fuera convirtiendo en verde; fui dejando atrás aquel dibujo que creía era yo y empecé a bosquejar a un hombre más feliz o al menos ya no amargado.&lt;br /&gt;Todo fue necesario: la meditación solitaria, las letras que acabaron en el bote de la basura, darme cuenta que en reallidad no me prostituyo para poder escribir, sino que me gusta mi trabajo, entender que aún deseo una beca o un premio pero no por eso he dejado de escribir...&lt;br /&gt;Ha sido necesario conocer a otra gente, valorar a la pasada, regresar a leer por gusto, a escribir por gusto, a vivir por gusto para que todo suene mejor...&lt;br /&gt;Por eso, he decidido dejar al cocodrilo, archivarlo como un bonito recuerdo, pero ir desprendiéndome por completo de eso que siento que ahora ya no soy. No digo que soy un hombre siempre feliz, ni que la vida sea maravillosa, lo que digo es que ahora he aprendido a disfrutar de las cosas, incluso de la nostalgia y la melancolía. Tal vez dentro de un día o un mes llegará alguna tristeza, pero quiero afrontarla desde otro lado, desde el enfoque de esta persona que cree haber aprendido una lección, aunque ya la vida dirá.&lt;br /&gt;Hace tiempo dije que la literatura mexicana sería otra si hubiera más escritores enamorados. Ahora creo que la vida sería otra si hubiera más personas enamoradas. En gran parte todo esto: la reflexión, la alegría, la novela, se lo debo a Luisa. Ella será quien diga si soy congruente o no.&lt;br /&gt;Por lo pronto, me gusta pensar que este hombre que canta y se ve feliz soy yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe width="560" height="345" src="http://www.youtube.com/embed/Qd_HoFy3ZUE" frameborder="0" allowfullscreen&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-6609739976432127834?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/6609739976432127834/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=6609739976432127834' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/6609739976432127834'/><link rel='self' 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revisé, corrregí y a la hora de subirlo, desapareció). :(&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-3122739651862929534?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/3122739651862929534/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=3122739651862929534' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/3122739651862929534'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/3122739651862929534'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2011/08/aqui-deberia-ir-un-post-que-blogger-me.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-692268389693279194</id><published>2011-08-29T10:38:00.000-07:00</published><updated>2011-08-29T10:52:28.780-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-692268389693279194?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/692268389693279194/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=692268389693279194' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/692268389693279194'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/692268389693279194'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2011/08/blog-post.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-2434018420881903229</id><published>2011-08-23T09:28:00.000-07:00</published><updated>2011-08-23T09:41:00.276-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>"Creo que cualquier libro que apueste por el lenguaje es valioso", creo que le dije a Pepe mientras le contaba de &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Cartas ajenas&lt;/span&gt; de Geney Beltrán. Y entonces vino una pregunta que no imaginé: "Qué es apostar por el lenguaje".&lt;br /&gt;Es curioso, pensé horas después, justo de lo que más me gusta hacer es de lo que menos puedo hablar, es como si no tuviera las "herramientas" para expresar de forma correcta lo que pienso, como si me faltara algo para dejar claro a qué me refiero cuando digo que un libro me gustó o cuando digo que algún texto es "interesante". Y es extraño porque muchas veces quisiera tener con quién platicar de estas cosas (en ocasiones creo que atormento mucho a mi esposa con estas pláticas), pero cuando llega el momento no sé cómo explicarme. &lt;br /&gt;"Es como si las voces narrativas se expandieran", creo que le contesté en algún momento a Pepe y mientras seguía hojeando el libro intentaba un argumento válido.&lt;br /&gt;Tal vez, traté de justificarme horas después, es porque uno no espera que le pregunten por qué jugar billar puede ser divertido o por qué comer helados de triple chocolate me puede causar satisfacción. Quizá, me repetí, es porque tengo la fortuna de seguir viendo los libros sólo como un placer y de ahí que al leerlos me preocupe por la historia de los personajes y por seguirlos en sus aventuras, sin detenerme mucho a pensar si aquello es un oxímoron o una sinalefa.&lt;br /&gt;"Son sólo intuiciones", le terminé por decir a Pepe, pero cuando acabamos de platicar fui de nuevo al libro y empecé a analizar un párrafo, dos, y tuve la certeza de que era cierto: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Cartas ajenas&lt;/span&gt; apuesta por el lenguaje, aunque ni yo mismo supe explicarme por qué.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-2434018420881903229?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/2434018420881903229/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=2434018420881903229' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/2434018420881903229'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/2434018420881903229'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2011/08/creo-que-cualquier-libro-que-apueste.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-315741313618480287</id><published>2011-08-19T10:08:00.000-07:00</published><updated>2011-08-19T10:13:12.938-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Afuera un helicópetro sobrevuela la zona. He visto pasar convoyes con policías de armas largas. Multimedios los sigue con cámara encendida. Yo, al interior, escucho a una mujer pedir al espíritu santo que descienda y nos ilumine. A punto de salir, un hombre me detiene y me pide dinero. El helicóptero sigue ahí, encima de la cruz en plaza de la Basílica. Me han dicho que me aleje en cuanto escuche un helicóptero, pero yo soy feliz, inmensamente feliz caminando por esas calles extrañas, que han sido las vitaminas que necesitaba para regresar y ponerme a escribir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que, como decíamos ayer...&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-315741313618480287?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/315741313618480287/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=315741313618480287' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/315741313618480287'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/315741313618480287'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2011/08/afuera-un-helicopetro-sobrevuela-la.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-6540886701167880574</id><published>2011-08-19T09:48:00.000-07:00</published><updated>2011-08-19T10:06:38.286-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Hace días veía una película llamada "Todos están bien". Trata sobre un padre que tras recibir negativas de sus hijos para ir a comer con él, decide ir a buscarlos a sus lugares de residencia, para lo cual debe recorrer Estados Unidos. Poco a poco se va dando cuenta que sus hijos le mienten, que en sus cotidianidades hay muy poco de lo que le cuentan en llamadas telefónicas, en cartas. Algunos lo hacen por no preocuparlo. Otros, porque se han acostumbrado a las mentiras.&lt;br /&gt;Después de ver la película (el autobús llegó a mi destino y me perdí el final), llegué a casa con esa idea de que los padres desconocen a sus hijos, pero muchas veces no se debe al trabajo, a las prisas, a la poca atención (como los hijos solemos criticar), sino porque nosotros mismos tratamos de ocultarnos con el supuesto de que así defendemos nuestra independencia.&lt;br /&gt;Si hoy muriera y le preguntaran a mis padres qué es lo que hice la última semana seguramente sólo podrían decir que fui a Monterrey, pero no sabrían del mendigo con acordeón que cantaba "Hey Jude", ni de las horas que caminé al lado de un río, ni de las llamadas que le hacía a mi esposa, ni de los llantos de mi bebé tras el teléfono. No sabrían con quién estuve estos días, ni de los correos que envié y recibí. No sabrían de la desesperación por las noches, cuando quise que el trabajo fuera menos, ni del desasosiego de algunas madrugadas en que preferí quedarme en cama, junto al bebé y mi esposa, en vez de pararme a escribir esa historia que no dejo de pensar.&lt;br /&gt;Pero todo este tormento, esta queja, se vuelve aún más profunda cuando me visualizo en unos años, sin saber por qué mi hijo contestará con monosílabos tras el auricular, cuando lo imagino preguntándose qué comerán sus padres, a qué hora; qué pensaran en esa casa ahora vacía, en esas soledades compartidas, tal como hoy pienso yo de mis padres y aunque lo intente (y quiera) no marco su número de teléfono, ni les cuento de todas las cosas que hice en esta semana, pues la costumbre... su tranquilidad... esta manía...&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-6540886701167880574?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/6540886701167880574/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=6540886701167880574' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/6540886701167880574'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/6540886701167880574'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2011/08/hace-dias-veia-una-pelicula-llamada.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-4554022625008987009</id><published>2011-08-03T10:06:00.000-07:00</published><updated>2011-08-03T10:19:20.014-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Pasé a comprar un pollo a la leña en el Pollo feliz. Tuve que esperar porque se estaban cociendo y mientras me comía una tortilla recién hecha, con salsa roja martajada, llegaron a la caja una madre y sus dos hijos.&lt;br /&gt;La mujer usaba un pantalón de caída ligera y una blusa vaporosa con flores en color pastel. El pelo lo tenía teñido de rubio y sonrió cuando pidió dos pollos para llevar y cuando agregó a la orden espagueti, arroz y dos refrecos de 2 litros y medio.&lt;br /&gt;Los hijos eran una niña de 12 años, tal vez, con uniforme de escuela. El niño, de pelo engelado, con 6 años, peleaba con la hermana.&lt;br /&gt;A ellos también les ofrecieron tortillas recién hechas y tras quemarse las palmas de las manos, les pusieron sal y continuaron con su pelea. La mujer sonreía a la cajera, pero de vez en cuando volteaba a ver a sus hijos y con un sólo guiño los niños dejaban de pelear por unos segundos y se alejaban de la madre.&lt;br /&gt;Entonces, como si estuviera viendo el pasado, vi a mi madre, a mi hermana y a mí yendo al Pollo feliz que estaba en Avenida Revolución. Nos vi ordenando dos pollos, con espagueti, sin preguntar el costo, sino sólo a mamá sacando varios billetes de su bolsa repleta. Casi pude vernos llegar a casa o al puesto, en el mercado, y comer vorazmente el pollo, los totopos, las tortillas. Nos vi y empezó a entrarme cierta tristeza: ojalá esa niña nunca saliera de su casa para estudiar lejos, ojalá ese niño no siguiera sus pasos unos años después, ojalá que esa madre no terminara por preguntar el precio de todas las cosas antes de pedirlas, ojalá esa familia no llegara a lo que la mía es ahora...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después, llegué a casa, besé a mi esposa y a mi hijo (la vida, ahora lo entiendo, no es sólo tristeza y melancolía) y juntos, nos sentamos a disfrutar del pollo a la leña.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-4554022625008987009?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/4554022625008987009/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=4554022625008987009' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/4554022625008987009'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/4554022625008987009'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2011/08/pase-comprar-un-pollo-la-lena-en-el.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-7685843693606867874</id><published>2011-07-26T10:55:00.001-07:00</published><updated>2011-07-26T11:29:34.526-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>"Por qué todos los Migueles son gordos", me pregunta un niño de la Fundación Renacimiento. (Sus ojos son los de un viejo que ya presiente la muerte) Como me ha sucedido varias veces a lo largo de la mañana, no sé qué contestarle. Por suerte, la voz de nuestro guía me permite evadir la pregunta y nos encaminamos por azoteas, por pasillos, por puertas que están cerradas con candados gigantes (que sólo se abren para que podamos continuar el recorrido). Dentro de la Fundacíón, a pesar de la cercanía, no se escucha la vendimia que se desarrolla en Tepito, ni los gritos de los marchantes, ni los cláxones de la cercana avenida.&lt;br /&gt;El sol cae sobre la ropa recién lavada: alguna se ve desgastada, otra ya muestra hoyos, rasgaduras.&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;Hace algunos meses me invitaron a la Fundación Renacimiento para "leer su obra" y gustozo acepté. Incluso, invité a mis amigos y planeé el capítulo de &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Hijo de hombre&lt;/span&gt; que leería. Una semana antes me llamaron para hacerme una entrevista y una de las preguntas me desconcertó: "¿Cómo piensa llegarle a niños que han sufrido abuso sexual, drogadicción, situación de calle?". Hasta ese momento no se me había ocurrido averiguar qué era la Fundación, así que improvisé una respuesta y terminada la entrevista, busqué en Google.&lt;br /&gt;Debido a esto, elegí algún libro infantil para leer, pues ¿qué podría decirles mi libro a estos niños?&lt;br /&gt;Un día antes de la lectura me informaron que se suspendía y que sería hasta julio que se llevaría a cabo. Así, la semana pasada, llamé al INBA y pregunté si la lectura seguía en pie. Para el viernes (la cita era el sábado) aún no tenía nada claro, mucho menos después de que me llamó el encargado de las actividades culturales de la Fundación: "¿Una lectura?", me inquirió. "Sí, eso me dijeron en el INBA". "No, no se trata de eso, sino de venir con los niños". "Oye, pensé en leerles un cuento infantil, pero me gustaría saber la edad promedio, para ver si el cuento que elegí está bien". "Pues tienen entre ocho y diez años", me dijo el encargado. "Entonces sí les leeré el que pensé", dije medio aliviado. "Pero también hay jóvenes... Más bien trabajamos con jóvenes, de 15 a 35 años".&lt;br /&gt;Colgué sin saber qué hacer. Además, me habían dicho, ir a la Fundación tenía el objetivo de hablarles a los niños de mi "vida de escritor" (¿?). "Pero qué te parece si llegas media hora antes y platicamos de qué va el asunto", había sido lo último que me dijo la voz tras el teléfono.&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;Llevé mi caballito de batalla. No invité a nadie. Llegué temprano e iba sin desayunar. Mi esposa dice que un hombre nos siguió desde que salimos del Metro y se quedó expectante hasta que nos abrieron la puerta de la Fundación. A las 12 del día me avisaron que los niños ya estaban en el patio, que nos diéramos prisa porque estaban ahí por obligación. &lt;br /&gt;Me señalaron el frente del patio y mientras les decían cómo me llamaba, vi a 20 o 25 niños y jóvenes que me miraban apáticos. Unos estaban acostados en un sillón roto; otros me veían con fastidio, y dos de ellos se pintaban los ojos y besaban mientras yo empezaba a hablar.&lt;br /&gt;Dije mi nombre y pensé que nadie me escuchaba. Entre los asistentes había un murmullo presente que no disminuía. Al minuto, sin saber qué más decirles de mí (¿Qué contarles a ellos que a su corta edad han vivido más que yo?), abrí el libro que llevaba y empecé (temeroso): "En el norte de Turambul había una vez una señora que era la peor señora del mundo. Era gorda como un hipopótamo, fumaba puro y tenía dos colmillos..."&lt;br /&gt;Así seguí, leyendo mientras el silencio se filtraba de a poco, volteando de vez en cuando a ver los rostros de los niños que ya sonreían, que ya se miraban entre ellos, que ya me miraban de forma sosegada. Luego seguí con &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Bonícula&lt;/span&gt; (que no tuvo éxito) y con un cuento de Adela Fernández (que le había prometido a los adolescentes). Al finalizar, no supe qué más decir. Me atreví a pedirles que si tenían alguna pregunta, me la hicieran, pero todo continuó en silencio.&lt;br /&gt;Sentía el sudor en mi espalda, me paraba en un pie y luego en otro, el organizador no decía nada y durante 30 o 40 segundos desee tener el don de desaparecer con sólo quererlo.&lt;br /&gt;Al final, una mano se alzó y empezaron a preguntarme; a tutearme; a cuestionarme por los cuentos que les había leído, por mis libros, por lo que me inspiraba para escribir...&lt;br /&gt;Después todo fue siendo más ligero. Yo, que para entonces ya sabía que aquella había sido una de mis más grandes y gratas experiencias, sólo sonreí. Tal como hice hasta que media hora después, quizá más, salí de ahí, pensando, reflexionando en por qué todos los Migueles somos gordos.&lt;br /&gt;El sol seguiría secando aquella ropa con historias por etiquetas; seguiría quemándole la espalda a esos niños que jugaban futbol al interior; seguiría evaporando el agua con que lavaban los pasillos, los baños, sus vidas...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-7685843693606867874?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/7685843693606867874/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=7685843693606867874' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/7685843693606867874'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/7685843693606867874'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2011/07/por-que-todos-los-migueles-son-gordos.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-8313850990757718276</id><published>2011-07-15T11:12:00.001-07:00</published><updated>2011-07-15T11:32:45.943-07:00</updated><title type='text'>Formas de volver a casa</title><content type='html'>&lt;em&gt;Me fui de casa hace quince años y sin embargo todavía siento una especie de extraño latido al entrar a esta pieza que era mía y ahora es una especie de bodega. Al fondo hay una repisa llena de DVD y los álbumes de fotos arrinconados junto a mis libros, los libros que he publicado. Me parece bello que estén aquí, junto a los recuerdos familiares.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Alejandro Zambra&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En julio de 1999 salí de la casa de mis padres. Entonces la casa todavía era funcional y al menos una vez al día entrábamos a cada una de sus habitaciones (con excepción de la llamada "sala rosa", que nunca ha contado con nuestras simpatías). Mis padres no estaban de acuerdo en que viniera al DF y presiento que si aceptaron fue por cumplir una promesa ("si te quedas en la UNAM, puedes irte a México", dijeron) y porque temían que si no me daban permiso no continuaría estudiando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el tiempo he comprendido que la decisión la tomé impulsivamente, que no sabía bien si la carrera elegida me gustaba, que no sabía a dónde llegaría y que si mi madre en algún momento me hubiera quitado el dinero, habría sido incapaz de sobrevivir por mí mismo. Sin embargo, la juventud me dio el coraje para venir y ocultarme en la última fila del salón de clases. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces tenía pocos amigos (hoy es igual, pero por otras circunstancias y con otro sentido).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de esa fecha, he vuelto innumerables veces a casa de mis padres: ahora las tuberías constantemente no sirven, ha comenzado a salir moho en dos o tres paredes y las recámaras y habitaciones sólo sirven de testigos para los gritos y reclamos de esos enemigos que mienten al creerse esposos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He vuelto y lo que era mi recámara ahora sólo sirve de camino de paso para una habitación donde planchan la ropa. Así, como le sucede al personaje de Zambra, mi antigua recámara no es sino una bodega en donde lo mismo caben libros viejos, notas de remisión, velas, papeles sin sentido y películas en VHS cuyas cintas con seguridad estarán pegadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además, también están mis libros. Los libros que he escrito o donde he participado. El primero de ellos ocasionó que mi madre me dejara de hablar por algunas semanas: el cuento lo había dedicado a una novia "y no a los padres que me dieron la vida". El segundo libro está perdido entre uno de Irma Serrano y uno del Negro Durazo, que por lo deshojados supongo que mi papá lee con frecuencia (no así mi libro). Del tercero no sé nada. Ellos dicen que a veces lo leen y en otras retoman algunos párrafos para justificar sus actos, para decir que tal como Rodrigo dice, los padres deben... o tal como pasó con Jacinto, uno debe seguir el camino que Dios le ha impuesto...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto lo sé porque de repente me cuentan sus pláticas y entonces justifican con mi libro (quizá porque el hijo ya no está para servirles de títere) cada uno de sus hechos, como si lo escrito ahí fuera una sentencia y no una simple historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace unas semanas vi a mis padres, no en su casa (por suerte). Mi madre continuaba enferma de esa enfermedad llamada fanatismo religioso. Mi padre, quizá sin saberlo, estaba más ausente que un hombre muerto: de repente sonreía, pero era como si a ese gesto le costara muchos segundos para hacerse real. Entonces pensé que debería haber escrito otro libro y no ese tercero, quizá uno de amor, uno de superación personal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelvo al comienzo... Me fui de casa hace quince años y sin embargo todavía siento una especie de extraño latido al entrar a esta pieza que era mía y ahora es una especie de bodega. Durante gran parte de estos años intenté encontrar formas de volver a casa. Hoy, sin embargo, mi hogar está en otro sitio y no quiero salir de él.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-8313850990757718276?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/8313850990757718276/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=8313850990757718276' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/8313850990757718276'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/8313850990757718276'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2011/07/formas-de-volver-casa.html' title='Formas de volver a casa'/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-1555573197218883846</id><published>2011-06-20T09:35:00.000-07:00</published><updated>2011-06-20T09:55:44.398-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Efraín tenía pocas semanas de haber nacido. Era domingo y la noche había llegado antes de que lográramos controlarle la calentura, el vómito. Inexpertos, sin nuestra familia cerca, acudimos a los parientes más próximos: La Mona y sus padres. Nos recomendaron un doctor, no era pediatra, pero a esas horas y en ese día sería difícil que encontráramos uno. Acudimos al lugar, a unos 15 minutos de nuestra casa, casi en medio de la reserva ecológica. Al salir, no estábamos convencidos de que la receta y el diagnóstico fueran los correctos. Teníamos poco dinero en la bolsa.&lt;br /&gt;Comenzamos a caminar por las calles oscuras, frías, vacías. El viento nos contagió de su ánimo depresivo. Íbamos sin hablar. Yo cargaba al bebé. Ella me tomaba la mano con temor, como si sospechara que en cualquier momento se fuera a terminar el mundo y quisiera que nos encontrara juntos.&lt;br /&gt;—¿Y si vamos al ISSSTE?—, le dije sin siquiera estar yo convencido. &lt;br /&gt;—El bebé no va a aguantar el trayecto.&lt;br /&gt;Así que sin pensar bien lo que hacía, paré un taxi (que cobraría tal vez la mitad del dinero que nos quedaba para llegar a la quincena). Y poco a poco, mientras la ciudad se iba haciendo presente, mientras las luces de los semáforos y el bullicio de San Ángel se nos iba metiendo a los ojos, nos comenzamos a sentir mejor. Nuestras manos seguían unidas.&lt;br /&gt;Aquella ocasión salimos del hospital casi a media noche. Corrimos de Revolución a Insurgentes, donde tuvimos la suerte de abordar el último Metrobús. Serían 12:15, 12:20 de la noche. A la una que llegamos a casa, con el niño medicado, con la tristeza todavía acechando nuestra alma, nos abrazamos en uno de esos gestos que sólo en los desesperados resulta reconfortantes (y nosotros estábamos desesperados: desesperados y con la angustia de los padres inexpertos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo esto después de que este fin de semana nos dimos varios abrazos iguales: el viernes, tras terminar con una deuda que arrastrábamos por años; el sábado, al enterarnos que por una necesdad mía, habíamos abordado un camión posterior al que nos tocaba y al que asaltaron de camino a Pachuca; el domingo, cuando dejamos a Efraín en la cama, temerosos de que tuviera fiebre, gripa, pero dormido (tras el rescate milagroso de Mariana y Juan José).&lt;br /&gt;Me acuerdo y me dan ganas de pensar en estos casi 10 años de matrimonio, en los que he terminado por comprender que las parejas, las personas con quienes vivimos, consiguen que nuestras virtudes y defectos sean más transparentes (incluso a veces sus virtudes logran aminorar nuestros defectos). Por eso, creo, es que ahora sonrío más, me azoto menos y como más pan, pues algo de la alegría por la vida de mi esposa ha terminado por germinar en mi interior y ahora empieza a florecer.&lt;br /&gt;Al hacerlo, al recordarlo, también pienso en Inger, la esposa de Isak en &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Bendición de la tierra&lt;/span&gt;, de Knut Hamsun: "Isak izaba las vigas por medio de cuerdas, ella empujaba un poco con la mano y a él le parecía que ella ayudaba con su sola presencia [...] Estaba escrito, sin duda, que yo tendría un tesoro por mujer".&lt;br /&gt;En cierta forma, Dios me regaló una Inger, pero en cierta forma también, me regaló una incomparable Luisa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-1555573197218883846?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/1555573197218883846/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=1555573197218883846' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/1555573197218883846'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/1555573197218883846'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2011/06/efrain-tenia-pocas-semanas-de-haber.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-1901171991535936128</id><published>2011-05-30T09:53:00.000-07:00</published><updated>2011-05-30T10:14:11.270-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Mi sobrino de 8 años invitó a su novia a Six Flags. Cuando tenía cinco escuché por primera vez que la llamaba &lt;span style="font-style:italic;"&gt;novia&lt;/span&gt;. La recuerdo, así, en la salida de kínder con un vestido azul diferente al que las demás niñas llevaban. Sin embargo, al Charal no le importó y cuando todos le sacaban una foto conmigo me preguntó al oído: "¿ya viste a la niña con vestido de Cenicienta? Ella es Fernanda, mi novia". Luego llegaron meses de tristeza, pues la habían cambiado de escuela y aunque nosotros lo broméabamos diciéndole que le había pasado como a Pedrito Fernández con la de la mochila azul, él sacaba una media sonrisa y procuraba retirarse pronto.&lt;br /&gt;Una tarde que vino a la casa el Charal me contó que entonces tenía tres novias y cuando le pregunté sus nombres no mencionó a Fernanda: "es que ya no la veo", dijo de forma triste, callada. Por ello, no le volví a preguntar nada.&lt;br /&gt;Ayer, sin embargo, en cuanto me vio aparecer junto con Efraín, le llamó a Fernanda y nos presentó: "él es mi tío y él mi primito". Ella sonrió y agachó la mirada. Habrá sentido, tal vez, que la juzgaba con mi rápida mirada para saber si era "digna" de mi Charal.&lt;br /&gt;Después regresaron a los juegos y se olvidaron de los adultos: reían, se perseguían, de pronto ella le llamaba a él y se decían palabras que yo no alcazaba a escuchar.&lt;br /&gt;Ya de noche fuimos a casa y ahí los sorprendí en una discusión. Él insistía en ofrecerle un dulce mientras ella llamaba a casa de sus padres para avisar que llegarían más tarde. Cuando Charal la llamó por quinta vez consecutiva, ella le dio una rápida pamba china y le preguntó sonriente: "¿no ves que estoy hablando?".&lt;br /&gt;Al observar la sonrisa del Charal pensé en esos amores infantiles a quienes uno les guarda un gran espacio en el corazón. Son, fueron el primer beso, la primera vez que tomamos la mano de una niña, las primeras confesiones y esas llamadas por teléfono que duran horas. Además, ese placer con sabor dulce que nos llena la boca cuando decimos: Fulanita ES MI NOVIA.&lt;br /&gt;Luego me enteré que en un arranque de furia Fernanda un día amenazó a su madre con irse de casa, con hablarle al Charal y llevárselo a Inglaterra. Supongo que eso es el amor: no saber a dónde ir pero sí saber con quien se estará bien acompañado.&lt;br /&gt;Por eso, cuando les dije adiós, evité desengañar al Charal contándole que los primeros amores siempre serán platónicos y que apenas bastará un cambio de escuela, un cambio de residencia para que los adultos nos obliguen a guardar a nuestros primeros novios, novias, en la más dulce de las nostalgias.&lt;br /&gt;A él, aunque me duela pensarlo, ya le pasará...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-1901171991535936128?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/1901171991535936128/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=1901171991535936128' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/1901171991535936128'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/1901171991535936128'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2011/05/mi-sobrino-de-8-anos-invito-su-novia.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-1535270836216556310</id><published>2011-05-22T20:34:00.000-07:00</published><updated>2011-05-22T20:50:41.978-07:00</updated><title type='text'>Siete latidos en un corazón popero</title><content type='html'>Por segunda vez había salido de casa de mis padres (la primera sólo había resistido un año): al volver a vivir con ellos me había dado cuenta que ellos no eran los padres que ansiosos me esperaban cada 15 días y yo no era el hijo que anhelaba verlos.&lt;br /&gt;En el DF llevaba ya dos años. Vivía en un lugar que me había conquistado por su nombre: Rinconada Macondo. Por las noches, cuando no hallaba más que hacer en la calle, me iba a recluir al cuarto que rentaba y si la nostalgia era mucha, salía a escondidas a un parque cercano y me ponía a fumar dos o tres Delicados. De vuelta, sin ánimos y tras haber llamado a casa de mis padres, tomaba la resolución: regresaría a Pachuca sin importar que hubiera fracasado una vez más.&lt;br /&gt;Entonces, me ponía mis audífonos y sacaba el único cassette que había traído conmigo. Subía el volumen y con el pensamiento seguía la letra de la canción.&lt;br /&gt;En ocasiones lloraba en silencio y la música hacía que me fuera quedando dormido. Pensaba que la cuestión era regresar a Pachuca e inscribirme en una escuela en quien nadie confiaba o morderme uno y la mitad de otro y aguantar la nostalgia y resistir un día más.&lt;br /&gt;Así se me iban las noches: leyéndole poesía a un fantasma que me acompañaba (Oli, la había nombrado), fumando a escondidas, esperando la mañana para sentirme rodeado de personas en la Facultad de Ciencias Políticas, acompañando a amigos hasta su casa con tal de que pasara el tiempo y yo no tuviera que regresar a ese cuarto en donde la soledad se me hacía insoportable.&lt;br /&gt;Sin embargo, aquella canción me daba valor. Oír las voces de ese grupo con el que había crecido me hacía creer que no estaba tan solo. Entonces, después de escuchar el resto de las canciones, todo iba mejor. &lt;br /&gt;Mis amigos de Pachuca no sabían por lo que pasaba en la semana, los pocos que tenía en el DF tampoco. Así que aquella música era un secreto que permitía que mi corazón siguiera latiendo. Creo, sin dudarlo, que a ese grupo y a ese cassette le debo haber persistido en México y, con ello, haber alcanzado la felicidad que hoy vivo.&lt;br /&gt;Hace unas semanas, cuando mi cuñada me dijo que tenía boletos para ir al concierto por el 22 aniversario de aquel grupo y que me invitaba, supe que no podía tener un mejor regalo de cumpleaños. Por ello, el sábado me vestí lo mejor que pude, me bañé en perfume y contuve las ansias por practicar alguna que otra canción.&lt;br /&gt;Al llegar al Palacio de los Deportes sudaba ya demasiado. Cuando aparecieron Mariana Ochoa, Lidia Ávila, Erika Zaba, M’Balia Marichal, Ari Borovoy y Óscar Schwebel estaba ansioso. Conforme pasaron cada una de las canciones, toda una época de mi vida paso poco a poco. Y aunque sonreía sin parar, también cierta nostalgia me iba invadiendo el corazón, provocando una dicha que pocas veces he sentido. Canté hasta quedar ronco, bailé (un poco), y vi (como dicen que sucede instantes antes de morir) cómo iba pasando mi vida desde aquel joven que soñaba con ser VJ de MTV hasta la persona que hoy tiene una familia y que ha dejado de quejarse a diario.&lt;br /&gt;Muchas veces he hablado de mi gusto por el pop y en especial por OV7, también he dicho que en muchas fiestas bailé el "shabadabada-shabadabada", pero quizá nunca (y esto porque no me había dado cuenta) había agradecido aquella canción que le dio un buen rumbo a mi vida: "Vuela más alto".&lt;br /&gt;Aquí la dejo, junto con la letra que me hizo persistir y alcanzar mis sueños. Es mi autoregalo de cumpleaños:&lt;br /&gt;"La casa no es más que un lugar al que poder regresar cada vez que por un traspié necesitas que un poco de calor te obligue a volver al camino"...&lt;br /&gt;&lt;iframe width="560" height="349" src="http://www.youtube.com/embed/oheKlFDEpjY" frameborder="0" allowfullscreen&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-1535270836216556310?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/1535270836216556310/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=1535270836216556310' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/1535270836216556310'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/1535270836216556310'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2011/05/siete-latidos-en-un-corazon-popero.html' title='Siete latidos en un corazón popero'/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/oheKlFDEpjY/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-2312295415415650244</id><published>2011-05-12T09:27:00.000-07:00</published><updated>2011-05-13T13:34:10.967-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>El apodo se lo puso mi esposa. En realidad ya no recuerdo por qué, si por la gorra, si por su cuerpo flaco a punto de torcerse o por la forma como reía en un "ajaija". El Goofy vende hamburguesas cerca de la casa y aunque todos lo conocen por "El Don", nosotros nunca nos hemos podido quitar de la mente que es "El Goofy".&lt;br /&gt;Empezamos yendo a cenar con su esposa, una mujer gorda que freía las quesadillas siempre haciendo muecas. En tanto, su esposo echaba más carbón y soplaba esperando que algún cliente se acercara a pedirle aunque fuera un hotdog. Los pocos que caímos se debía a que su esposa tenía mucha clientela y nosotros mucha hambre como para esperar los 15 o 20 minutos que faltaban para que comiéramos una quesadilla.&lt;br /&gt;Después de algunos años,las hamburguesas se convirtieron en el negocio fuerte y aunque la esposa de El Goofy seguía vendiendo, ya nadie hacía cola por comerse una quesadilla a medio cocer.&lt;br /&gt;Ayer, tras ir al hospital, tras andar a las carreras en muchos taxis, casi a las 7 de la noche nos dimos cuenta que no habíamos comido. Estábamos cerca, así que fuimos con El Goofy.&lt;br /&gt;Pedimos hamburguesas y le preguntamos por sus hijos: tiene 3: Baruch, idéntico físicamente a su mamá; Christian (creo), igual al Goofy, y una niña de quien desconocemos su nombre.&lt;br /&gt;Por hacer la plática le dije: "Hace unos días vi a Baruch, en el micro" y él, como no queriendo, como por no continuar en silencio nos contestó: "¿Dónde? ¿Por aquí cerca?".&lt;br /&gt;Una cosa llevo a la otra: el Goofy tenía ganas de hablar, aunque nosotros no contestáramos por estar masticando una hamburguesa sencilla y una con queso. Empezó una especie de monólogo adolorido, con cierto rencor, con tristeza paterna:&lt;br /&gt;Baruch se junto con una señora más grande que él, que tiene una hija y que era compañera de kínder de su hermana la menor. La esposa del Goofy tiene diabetes, duerme todo el día, ya no trabaja, se cansa mucho. ¿La niña?, la niña ya va al kínder y se la pasa viendo la tele. A diferencia de los hermanos, que nomás tuvieron internet y se pasaban la tarde chateando. "La madre dijo que era para las tareas, pero ni eso". Nos contó que el hijo pequeño ya va en la prepa, más bien estudia gastronomía, "sólo lo hace para que su madre no piense que no estudia, pero se ve que no le gusta". Y Baruch, Baruch a cada rato regresaba al monólogo: "dijo que se iba porque estaba cansado de trabajar: ahora también le ayuda a la señora esa con una papelería que tienen, la cierran a las 10 u 11 de la noche", "ojalá al menos no se embarace ella, pues ya ven cómo ahora las mujeres les quitan el dinero cuando tienen hijos", "los que lo conocen, dicen que no tarda en volver a la casa", "vive en Hornos, y a veces viene a ver a su madre, que está muy triste y con eso de la diabetes...".&lt;br /&gt;Nosotros lo dejamos desahogarse, a veces le preguntábamos algo para dar pie a que continuara. Después, como si lo hubiera descubierto en ese instante, soltó un: "crece pronto para que vengas a comerte una hamburguesa, un hotdog". Adivinamos que se refería a Efraín.&lt;br /&gt;Pagamos y nos despedimos, aunque no estabamos seguros que debiéramos irnos, pues un hombre nos había ofrecido su corazón y siempre es una vergüenza dejarlo al aire libre, sin importar si sigue latiendo o no...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-2312295415415650244?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/2312295415415650244/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=2312295415415650244' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/2312295415415650244'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/2312295415415650244'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2011/05/el-apodo-se-lo-puso-mi-esposa.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-7586386939839594489</id><published>2011-05-05T09:51:00.001-07:00</published><updated>2011-05-05T10:41:31.112-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Pedí café helado con crema batida. Algo dulce debía haber ayer por la tarde. La cajera me preguntó si estaba enojado. "¿Se me nota?", la interrogué por decir cualquier cosa. Cuando asintió, mentí: "No, lo que pasa es que venía leyendo en el taxi y me dolió la cabeza". Noté que no la había convencido, sin embargo rió mientras me daba el cambio. Luego caminé hasta la mesa donde estaba César y tras  hablar de cualquier cosa, no pude retrasar más el motivo de aquella reunión: "He dedicido abandonar Zona de Confort".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace dos años recibí un correo en donde me informaban que un tal CMO me buscaba. Había pedido mis datos, tras ubicar un cuento en una página de internet, y el editor se los había proporcionado. Un día o dos después recibí la llamada de César. Quedamos de vernos, quería hablarme de un proyecto que estaba formando. Muchos años antes, me había abierto las páginas de una revista llamada &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Intelèthos&lt;/span&gt;. Aquellas primeras publicaciones periodísticas me habían servido para presumir y hacerme de una novia, así que por recordar los viejos tiempos, acepté la invitación.&lt;br /&gt;El sábado, cuando le reencontré, comimos tacos de canasta en Fuentes Brotantes, después nos fuimos a su casa y tomamos cerveza con otros tres integrantes de aquella fallida revista. A uno de ellos lo había topado una vez en Gandhi y a pesar de que lo saludé, él fingió no reconocerme. En esta nueva etapa, no le recordé aquel encuentro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante meses nos reunimos semana a semana en Vips, Starbucks, cantinas. Proyectamos una revista cultural, luego política, después comercial y terminamos con una publicación electrónica. Hablamos de posibles temas, planteamos campañas publicitarias, invitamos a colaboradores, luego aceptamos otros más y de a poco nos fuimos despidiendo de todos ellos, quienes tras algunas juntas se iban o de plano ya no aparecían.&lt;br /&gt;Hace un año compramos un dominio web y festejamos emborrachándonos en el Vips de Perisur. Algo había que nos representaba por completo: cigarros que se consumían en los ceniceros, una ensalada en medio de la mesa que pronto se terminó, cerveza con limón y sal, vino tinto. Quiero pensar que aquella noche tal vez fue de las más felices que compartimos. Luego, todo volvió a la calma y las juntas continuaron.&lt;br /&gt;Hace algunos meses nos presentaron el diseño de la página y empezamos a alimentarla con contenidos. Sin embargo, un retraso hoy, uno más mañana, provocó que las juntas se convirtieran en convivios, en discusión de ideas, en nuevos proyectos que debíamos afrontar mientras llegaba el gran día.&lt;br /&gt;Yo, por las noches, tras llegar a casa, me iba a la cocina y me tomaba un café, me iba a hurtadillas a la recámara y veía a mi esposa dormida, a últimas fechas al bebé dormido. Me acostaba sin hacer ruido y hacía por olvidar todas las discusiones, todas mis frustraciones, por quitarme de la mente que ese proyecto comenzaba a parecerme cada vez más lejano. A la siguiente semana, sin embargo, iba a junta y escuchaba a César hablar y me contagiaba nuevamente de su ánimo. Sin embargo, hace dos semanas todo cambió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer, por la tarde, mientras les decía adiós a los Zona de confort comencé a sentirme triste, comencé a arrepentirme de mi decisión, casi quise que me convencieran de no irme. Sin embargo, algo dentro de mí sabía que no aguantaría una junta más. A todos les expuse mis motivos, a todos les dije que me dolía más dejar a César que al proyecto ("pues él me demostró su amistad, pero prefiero eso a fallarle como amigo") y de todos me despedí como si fuera una junta más, como si la próxima semana los fuera a ver de nuevo. Sin embargo, cuando César salió de su carro y me abrazó mientras decía adiós ya no supe si era yo el que me marchaba o si es que él me miraba partir mientras seguía tocando, ya sintiendo el agua meterse al barco, con la esperanza de hacer lo mismo, pero sin atreverse a renunciar a su sueño.&lt;br /&gt;No volteé a mirarlo. No alcé el brazo. Sólo eché a caminar sintiéndome una rata que abandonaba el barco, y en él a un gran tipo...&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-kDI-IcUPS9o/TcLefRnGKSI/AAAAAAAAAR0/onqsSyzEsoE/s1600/naufragio.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 400px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-kDI-IcUPS9o/TcLefRnGKSI/AAAAAAAAAR0/onqsSyzEsoE/s400/naufragio.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5603285515287013666" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-7586386939839594489?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/7586386939839594489/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=7586386939839594489' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/7586386939839594489'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/7586386939839594489'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2011/05/pedi-cafe-helado-con-crema-batida.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-kDI-IcUPS9o/TcLefRnGKSI/AAAAAAAAAR0/onqsSyzEsoE/s72-c/naufragio.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-3937548834151662506</id><published>2011-04-27T10:15:00.001-07:00</published><updated>2011-04-27T10:37:21.605-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Hace algunos meses me despedí de mi fantasma preferido: Lona. No recuerdo qué había pasado en mi vida o si de repente tanta obsesión me tenía harto. Recuerdo que por meses no pensé en ella, en su cuentario, ni en su destino. Ayer, sin embargo, vino a mis sueños quizá como una forma de hacerme ver cuáles son mis prioridades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la tarde la casa estaba silenciosa. Efráin nos había otorgado una tregua y Luisa y yo platicábamos en la cocina. Yo lavaba los platos y ella resolvía un crucigrama. Le pregunté sobre un proyecto, sobre otro; le comenté que Temoc me invitó a sumarme a su disco (obvio, no como cantante ni músico); le narré mis ganas de escribir un artículo sobre la literatura infantil en esta época de Nick Jr. y Wii. Ella alzaba la mirada de vez en cuando, a veces afirmaba con la cabeza, otras emitía un sonido gutural de aprobación. Luego, cuando la luz solar desapareció, pusimos a calentar agua para café y comimos conchas Tía Rosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vimos la tele hasta tarde (yo había dejado de leer un libro sobre genética y pruebas en ratas; le propuse que escribiera un ensayo sobre literatura policiaca: su última pasión). Luego apagamos todo y sin sueño, empezamos a oir nuestras respiraciones, hasta que la noche ya no nos fue suficiente y nos quedamos dormidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, sin que lo esperara, apareció Lona. Caminábamos por el centro histórico y en algún momento nos metimos a un café que me pareció surgido de una película alemana. No platicamos, ella no prendió ningún cigarro, pero nos vimos largamente (un duelo del oeste a través de miradas). Pagué las bebidas y salimos a la noche:&lt;br /&gt;—Pensé que nunca volverías —le recriminé sin mirarla, dando pasos por la calle Madero. Ella no respondió, pero me tomó del brazo, como hacía cuando en la realidad la veía.&lt;br /&gt;—Llamé a tu casa y nadie me dio razón de ti —quise provocarla, pero ella siguió en silencio.&lt;br /&gt;—Supongo que habrás venido a despedirte; a decirme que estás muerta o que has salido del infierno donde vivías; que te casaste y te olvidaste de los libros; que ya apareció tu novela perdida...&lt;br /&gt;La calle y sus farolas dejaron de ser Madero, ahora nos veía en una avenida al estilo francés (como yo imagino que es el estilo frnacés), y aunque no llevábamos prisa, mentí diciendo que debía tomar el Metro. &lt;br /&gt;—¿Qué has escrito últimamente? —me cuestionó con una voz llena de amor. Ahora fui yo quien guardó silencio. Ella sonrió y sacó de su eterno pantalón de mezclilla roto un boleto de Metro. Lo metió en los torniquetes a los que habíamos llegado y me despidió con un adiós de mano y una sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desperté a media noche. Efraín lloraba de hambre. Luisa ya estaba despierta. No quise platicarle nada, mejor fui por un pañal, por toallas húmedas y comencé a hablarle a Efraín. Más tarde me venció de nuevo el sueño, pero ya no logré localizar a Lona, salir del Metro y recorrer las calles que habíamos caminado juntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la mañana, mientras me bañaba, tuve la certeza de lo que debía de hacer: salir de mi zona de confort. El vapor y el agua que golpeaba el piso, me vieron sonreir.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-3937548834151662506?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/3937548834151662506/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=3937548834151662506' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/3937548834151662506'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/3937548834151662506'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2011/04/hace-algunos-meses-me-despedi-de-mi.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-826834912211464983</id><published>2011-04-26T09:45:00.000-07:00</published><updated>2011-04-26T09:58:36.337-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>I&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sueño nuevamente con la Facultad. Ahora, tras discutir con un líder sindical, salgo a los pasillos y por primera vez en mis sueños no me siento perdido. Eso sí, estoy borracho, no de alcohol, no drogado, sólo estoy borracho. A lo lejos se escucha música en inglés. &lt;br /&gt;Veo la mano de una mujer que me toma y me lleva hasta una colina verde limón; me sienta frente a un escenario, donde una banda de jóvenes tocan la misma canción que escuché cuando deambulaba por los pasillos. &lt;br /&gt;En la mano tengo una botella de vodka, que sabe a uva. Sirvo un vaso hasta el tope mientras la mujer de la mano que me tomó se sienta a mi lado. La presiento hermosa. Me asombra que esté a mi lado. Luego, nuestros brazos, que es lo único que puedo ver, se entrelazan y los dos (presiento) miramos hacia un cielo azul que me hace sentir tranquilo, a pesar de la embriaguez.&lt;br /&gt;Bebo de un sorbo mi vaso. Estoy borracho hasta las cachas. Pienso esto en mi sueño. Y mientras vuelvo a llenar el vaso con el vodka sabor a fruta, la mano de esa mujer hermosa me permite acariciarla y juntos seguimos sentados en la colina, en ese pasto sedoso, mirando a la banda de rock que toca algo delicioso, mirando ese cielo azul que aumenta mi borrachera...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez hago mal en confiarme a mi Dios. No por confiar en él, sino por dejar que las cosas pasen sin preocuparme demasiado. Despierto de madrugada y me persigno, después empiezo a trabajar. Antes de salir de la habitación observo a mi esposa y al bebé dormidos, sin darse cuenta de mi partida. A veces prendo la computadora, otras me pongo a leer: poesía, cuentos, novelas. Y justo cuando los gallos de las casas vecinas empiezan a cantar, enciendo el bóiler y me meto a bañar.&lt;br /&gt;Al salir, la mañana empieza a clarear y puedo ver la ciudad bañada por una luz naranja. Al entrar a la recámara, listo para continuar el día, verlos tan tranquilos, durmiendo, me hace sentir feliz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta tranquilidad que se ha instalado y me permite disfrutar la vida...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-826834912211464983?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/826834912211464983/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=826834912211464983' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/826834912211464983'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/826834912211464983'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2011/04/i-sueno-nuevamente-con-la-facultad.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-881481144354694429</id><published>2011-04-14T09:34:00.000-07:00</published><updated>2011-04-14T09:50:13.058-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Salí de la clínica de Tlalpan con Efraín en brazos. Consulta de rutina. Había quedado de ver a mi esposa en el Burger King de Insurgentes y para que llegara aún faltaba media hora, quizá más. Era de tarde, a lo mejor las 5. El sol estaba quemante, pero al caminar por la banqueta en sombras, uno podía avanzar sin sudar demasiado.&lt;br /&gt;—Cuando seas más grande, te voy a traer a caminar por estas mismas calles, así que vete acostumbrando —le dije sin esperar su respuesta.&lt;br /&gt;Me acomodé la mochila, colgué de un hombro la maleta de él y echamos a andar por Juárez, sin prisas.&lt;br /&gt;De pronto le llamaba la atención sobre el canto de los pájaros; después lo acercaba a una bugambilia; le susurraba que escuchara el motor de los carros, que diferenciara el motor de una moto al de un micro; le confesé que de la ventana de una casa salía un olor a arroz rojo en el primer hervor. &lt;br /&gt;La gente volteba a vernos, a lo mejor les sorprendería mi monólogo. &lt;br /&gt;Efraín miraba sin mucho interés. Ya se espantaba al oir una coche que pasaba, ya sonreía a una mujer que nos cruzábamos en el camino, ya se agitaba para que lo cambiara  de posición. &lt;br /&gt;Era de tarde, el sol caía pleno, caminamos muchos minutos, nos comunicamos con ese silencio en que a veces nos decimos tantas cosas, y al llegar al Burger King, me sentía el hombre más dichoso.&lt;br /&gt;El resto del día mantuve en el corazón la sonrisa de Efraín.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-881481144354694429?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/881481144354694429/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=881481144354694429' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/881481144354694429'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/881481144354694429'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2011/04/sali-de-la-clinica-de-tlalpan-con.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-7164402324554775280</id><published>2011-04-04T09:25:00.000-07:00</published><updated>2011-04-04T09:49:51.598-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Tal vez porque un amigo con quien fui a oir a La Dosis anda en México, hoy, después de bañarme, comencé a cantar Macondo. Y de un recuerdo pasé a otro:&lt;br /&gt;Hace 14 años estudiaba en la Facultad de Ciencias Políticas y uno de mis amigos escribía poesía: "Esas son mariconerías", recuerdo haberle dicho una tarde y mientras él trataba de convencerme de que no era así, yo lo callé con una frase a la que debo haber leído por primera vez a García Márquez: &lt;br /&gt;—Sí, sí, y ahora vas a hablarme de &lt;span style="font-style:italic;"&gt;El laberinto de pasiones&lt;/span&gt;, de Paz.&lt;br /&gt;Se rió de mí.&lt;br /&gt;—Cómo eres estúpido —me dijo entre carcajadas—, el libro de Octavio Paz se llama &lt;span style="font-style:italic;"&gt;El laberinto de la soledad&lt;/span&gt;. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Laberinto de pasiones&lt;/span&gt; es una telenovela.&lt;br /&gt;Avergonzado, me despedí inventando algún pretexto.&lt;br /&gt;Unas semanas después, mi hermana llamó por teléfono y me preguntó que quería que me regalara de cumpleaños. Tratando de resarcir mi equivocación, le pedí un libro:&lt;br /&gt;—Quiero uno que se llama... que se llama... algo de soledad. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Cien años de soledad&lt;/span&gt;. Creo que así se llama.&lt;br /&gt;Así, a finales de mayo mi hermana llegó con un libro amarillo, grueso. Con la extrañeza del que sabe que ese libro jamás será leído, me susurró:&lt;br /&gt;—Conste que fuiste tú quien quiso un libro. Yo te iba a comprar un disco.&lt;br /&gt;Vi el libro, busqué el nombre de Octavio Paz, pero no lo encontré por ninguna parte (obvio). Pensé que quizá mi amigo y yo, ambos, éramos estúpidos.&lt;br /&gt;Esa noche, en que raramente no había salido con mis amigos a dar la vuelta, abrí el libro y comencé a leer: "Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo". Pasé una hoja, dos hojas, tres hojas. Luego continué leyendo hasta que todas las luces de la casa de apagaron y tuve que encender una lámpara que había en mi buró. A las cinco o seis de la mañana mi madre me encontró leyendo. Cuando llamó al desayuno, yo continuaba leyendo. Comí en mi habitación y cuando mis amigos llamaron para que saliéramos a dar la vuelta, me negué. A punto de que me venciera el sueño, ya de noche de nuevo, cerré el libro temiendo tener un hijo con cola de cochino.&lt;br /&gt;No recuerdo qué soñé aquella ocasión, tampoco me acuerdo qué hice al día siguiente, ni si le hablé del libro a mi amigo de la Facultad o a algún otro.&lt;br /&gt;Recuerdo, eso sí, que algunos meses después, cuando mi papá puso un disco de Óscar Chávez, se preparó un jaibol y encendió un cigarro, me quedé maravillado al saber que había una canción llamada Macondo que cantaba lo que yo había leído con tanto interés. Mayor fue mi sorpresa cuando una tarde, en la Facultad de Ciencias Políticas, fue a tocar La Dosis y mientras Ro prepara un churro que nunca encendió comenzamos a escuchar: "Los cien años de Macondo suenan, suenan en el aire, y los años de Gabriel trompetas, trompetas anuncian..."&lt;br /&gt;De eso obtuve dos buenas cosas: ahora sé que Octavio Paz escribió &lt;span style="font-style:italic;"&gt;El laberinto de la soledad&lt;/span&gt;, y García Márquez, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Cien años de Soledad&lt;/span&gt;. La segunda es que conocí a Óscar Chávez y sus canciones, que más tarde en la huelga de la UNAM canté mientras pensaba que la revolución aún era posible.&lt;br /&gt;Después crecí y me puse a trabajar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe title="YouTube video player" width="480" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/Bojiv21TYh0" frameborder="0" allowfullscreen&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-7164402324554775280?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/7164402324554775280/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=7164402324554775280' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/7164402324554775280'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/7164402324554775280'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2011/04/tal-vez-porque-un-amigo-con-quien-fui.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/Bojiv21TYh0/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-4037424170872215188</id><published>2011-03-28T10:36:00.001-07:00</published><updated>2011-03-28T10:55:35.644-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Paré el taxi y le pedí la dejada. Era media tarde y a esa hora no me dan muchas ganas de platicar. Ella, la taxista, sin embargo comenzó a preguntarme a qué iba a TV Azteca. Algunas respuestas, no muy extensas, pero ella insistía.&lt;br /&gt;-¿Sabe?, a mí me gusta leer —dijo como queriendo convencerme, con esa actitud tan de moda en la que leer es algo bien visto.&lt;br /&gt;Me detuve un instante en ella: traía lentes Channel, una pulsera de tres oros muy delicada, una blusa Tommy y los labios apenas dibujados por un labial color arena. No pasaría de los 50 años, era jovial y miraba constantemente con sus ojos color miel a través del retrovisor.&lt;br /&gt;—Antes los compraba en Gandhi, porque vivía por ahí, pero ahora acostumbro comprarlos en Sanborns, cuando veo a mis amigas.&lt;br /&gt;Entonces, sin que yo estimulara su conversación, ella continuó.&lt;br /&gt;—Tengo una amiga escritora. Bueno, es psicóloga, pero tuvo un hijo con esquizofrenia y cuando murió el muchacho escribió un libro sobre la enfermedad, e incluyó los dibujos que hacía su hijo. Ella vive en Querétaro, a veces voy a verla. No muy seguido, pues tengo algunos compromisos. A ella la conocí en mi último trabajo, soy química, doctora en bioquímica, pero abandoné la empresa cuando me dio cáncer. Ya sabe, soy sola, no tengo hijos, tengo tres departamentos en el DF y dos casas: una en Toluca y otra en Cuernavaca. Las rento y de ahí saco. Mire, aquí traigo propaganda. ¿No le interesa? La de Cuernavaca tiene esta alberca y estos juegos. Rento en 4 mil el fin de semana, pero fácilmente caben tres o cuatro familias.&lt;br /&gt;Me extendió un folleto con una hermosa residencia, una alberca gigante con agua clara y un pequeño jardín con columpios, resbaladilla y árboles frutales.&lt;br /&gt;Con la vista la interrogué. Ella, quien seguro había visto muchas veces esa mirada, contestó de inmediato.&lt;br /&gt;—El taxi nada más lo trabajo el jueves, a veces el viernes. Me sirve para distraerme. No tengo necesidad, la verdad, pero no me gusta estar encerrada en casa. En ocasiones voy con mi amiga a Querétaro, otras a mi casa de Toluca. Salgo en el carro cuando debo ir por mis rentas, cosas así, pero nada más. Hace tres años, cuando me curaron el cáncer, me fui a vivir año y medio a Canadá, pero me sentía triste, por eso regresé.&lt;br /&gt;Estábamos a punto de llegar a mi destino. Ella comenzó a orillar el taxi.&lt;br /&gt;—Ahorita busco un libro en especial, no sé si lo conozca —y con una mirada despreciativa me mencionó un título que nunca había oído y que olvidé al instante—. ¿No? ¿Qué pasó, joven? ¿No que es escritor?&lt;br /&gt;No supe qué decir. Pagué con el importe exacto y bajé del taxi. Cuando cerraba la puerta me dirigió una mirada compasiva.&lt;br /&gt;—Que le vaya bien en su entrevista —me gritó—, y si alguna vez le interesa, la casa de Cuernavaca está amuelada y tiene biblioteca.&lt;br /&gt;Comencé a caminar despacio. Subí un puente de Periférico. Miré la hora y traté de localizar el taxi de aquella mujer entre el flujo vehicular.&lt;br /&gt;Hasta entonces había creído que había muchos taxistas que inventaban historias, pero no sabía qué creer respecto a esa mujer. &lt;br /&gt;Ubiqué el taxi. Se alejaba por los carriles centrales, tal vez para evitar otro pasajero tan silencioso como yo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-4037424170872215188?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/4037424170872215188/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=4037424170872215188' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/4037424170872215188'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/4037424170872215188'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2011/03/pare-el-taxi-y-le-pedi-la-dejada.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-7192981740319956676</id><published>2011-03-20T15:33:00.000-07:00</published><updated>2011-03-20T15:36:17.424-07:00</updated><title type='text'>Recuerdo prestado</title><content type='html'>Leyendo este poema, recordé una casa que habité en mi niñez:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Hay que hacer&lt;br /&gt;una ampliación&lt;br /&gt;en esta casa&lt;br /&gt;Ya no hay dónde&lt;br /&gt;guardar&lt;br /&gt;tanto silencio&lt;/em&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Carmen Gloria Berríos, de &lt;em&gt;Esa urgencia de vivir&lt;/em&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-7192981740319956676?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/7192981740319956676/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=7192981740319956676' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/7192981740319956676'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/7192981740319956676'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2011/03/recuerdo-prestado.html' title='Recuerdo prestado'/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-8017052043125181966</id><published>2011-03-10T12:14:00.000-08:00</published><updated>2011-03-10T12:32:58.198-08:00</updated><title type='text'>Meditando (con la reserva ecológica como fondo)</title><content type='html'>La primera reacción frente a la enfermedad es el enojo. No se comprende por qué a uno es a quien le pasan las cosas ("justo ahora que todo empezaba a ir bien"). Los reclamos a Dios, a la vida, al destino son proporcionales a la cantidad de dolor que sentimos.&lt;br /&gt;Después, conforme avanza el tratamiento, se comprende que a veces el dolor que infringe el médico es el mayor bien que se nos puede hacer ("este dolor me quitará muchos otros"). Y así, vamos de una medicina a otra, de un llanto a otro, comprendiendo que de a poco la enfermedad va desapareciendo y uno es capaz de disfrutarla (al menos de sobrellevarla).&lt;br /&gt;Entonces entendemos que con la enfermedad uno es capaz de olvidar todos los prejuicios y los pudores. Si la enfermera ha de cambiar una venda, si el doctor ha de hacer una curación o si deben ayudarlo incluso para ir al baño, ya no importa nada. Uno se siente en tiempos de guerra, mendigando la compasión de los demás, pero sin estar triste. Es decir, nos brindan un apoyo y para nosotros es sólo eso.&lt;br /&gt;Los tiempos muertos, que por cierto abundan, son ideales para reflexionar ("de qué sirvió que me cuidara tanto, que comiera a mis horas, que hiciera ejercicio, que no fumara..."). Y aunque uno quiere hundirse en una auto conmiseración, los mimos que se nos brindan, las llamadas de los amigos, la preocupación de quienes nos rodean nos hacen saber que sólo nos estamos tirando al drama. Quizá es cuando llega el momento en que se piensa en las personas con alguna enfermedad terminal, con un cáncer incurable, con un padecimiento de varios años. Se mira el techo, pues la enfermedad nos obliga a la postración, y se sonríe levemente (sin que nadie lo perciba y note nuestra mejoría).&lt;br /&gt;A lo mejor sea en el instante en que ya sólo consumimos un medicamento, en que hemos dejado la dieta blanda, en que las visitas al doctor son más esporádicas, cuando dejamos de poner cara trsite y nos aventuramos a reír, a caminar como si nada hubiera pasado, a intentar no apoyarnos en el otro.&lt;br /&gt;Pero es en el momento final, cuando el dolor al fin nos ha abandonado, que llega la revelación: la enfermedad no fue un castigo, sino un obstáculo que debía brincarse para poder disfrutar esa felicidad completa que empezamos a vislumbrar en el futuro inmediato. Entonces volvemos a hablar con Dios, con el destino, con la vida, y les agradecemos haber sufrido un poco (o un mucho) y así poder estar al cien por ciento para lo que viene, que seguro será pura dicha (pues, hay que decirlo, casi siempre uno termina las enfermedades muy esperanzado).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-8017052043125181966?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/8017052043125181966/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=8017052043125181966' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/8017052043125181966'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/8017052043125181966'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2011/03/meditando-con-la-reserva-ecologica-como.html' title='Meditando (con la reserva ecológica como fondo)'/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-1067312958113631342</id><published>2011-03-02T13:57:00.000-08:00</published><updated>2011-03-02T14:02:01.052-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-9d33V2hX5_Q/TW6-CtdA3MI/AAAAAAAAAO4/ek_sLJhgaTU/s1600/HPIM3549.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-9d33V2hX5_Q/TW6-CtdA3MI/AAAAAAAAAO4/ek_sLJhgaTU/s400/HPIM3549.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5579605942128925890" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Hace algunas semanas mi esposa me preguntó por qué no escribía historias románticas. Íbamos en el tren suburbano y amanecía. Incluso, como muchas veces hace, inició a relatarme una trama al estilo de &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Orgullo y Prejuicio&lt;/span&gt;, sólo que Mr. Darcy, el protagonista de la novela de Jane Austen, en mi escrito sí besaba bajo la lluvia a Elizabeth.&lt;br /&gt;Al ver mi cara de duda, volvió al ataque: “O una historia policiaca, tal vez deberías concluir ese relato en donde el investigador Pepe Franco intenta atrapar a los once”. Se refería a un cuento que una tarde planeamos escribir a cuatro manos, pero del que nunca encontramos la coartada para salvar a nuestros jugadores de soccer que se vengaban por un penal mal marcado y que les había costado no ganar la liga de futbol llanero.&lt;br /&gt;La miré detenidamente. Quizás ella creía que analizaba su comentario. Me conoce y tenía razón. “Sabes”, le dije, “lo que pasa es que yo creo en eso de que uno no escribe lo que quiere, sino lo que puede, y yo sólo puedo escribir de mis obsesiones, del pasado que no alcanzo a comprender, de los relatos que les escuchaba a los adultos en las sobremesas de las fiestas donde no había más niños”.&lt;br /&gt;Entonces, ya recordando un poco más mi &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Hijo de hombre&lt;/span&gt; y todos los cuentos que fueron necesarios para llegar a mi novela, me di cuenta que mentía. Yo no escribía de mi pasado, sino que seguía el camino que alguien me marcó hace mucho tiempo. ¿Quién es ese alguien? El que me ha dado las palabras y la manera cómo acomodarlas; quien me ha tomado de la mano y ha hecho que pueda teclear a veces buenas o malas historias; quien no me ha abandonado en esta obsesión que es la escritura, mi Dios.&lt;br /&gt;Sé que hablar de religión es extraño, pero creo que esa costumbre me viene de las noches en que mi abuela nos contaba las historias de la Biblia. A lo mejor es porque en mi infancia siempre tuve a la mano una iglesia.&lt;br /&gt;Ahora resulta difícil creer en la fe. La religión sólo se lleva en escapularios o pulseras; pero en mi infancia mi abuela me llevaba a la procesión del silencio y mi tía nos llevaba de paseo al viacrucis y mis padres hacían días de campo cuando íbamos de Pachuca hasta la iglesia de San Judas Tadeo, camino de Pachuquilla. Y esto provocaba que no viéramos ir a la iglesia como una obligación, sino como una forma más de reafirmar nuestra fe y de divertirnos.&lt;br /&gt;Claro, he dicho que no escribo del pasado, y todo esto que relato ocurrió en otro tiempo. Pero también es cierto que mis letras se han transformado desde los primeros cuentos hasta Hijo de hombre.&lt;br /&gt;Si es cierto que las personas viven únicamente para saber al final del camino quiénes son; creo que el libro que hoy presentamos simboliza un poco una parada en mi camino. Hace 15 años vino mi primera conversión, la sexual: pase de la infancia a la adolescencia y fui formando de a poco al hombre que hoy soy. Después vino la conversión ideológica, cuando abandoné parte de las costumbres heredadas y empecé a formar las que consideraba propias. Al final, una tarde en que pasábamos mi esposa y yo frente a una iglesia, entrar a misa puso la primera piedra de lo que después se convertiría en mi conversión religiosa, no porque cambiara de Dios, sino porque empezaba a asumir mi creencia.&lt;br /&gt;Uno de los epígrafes de &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Hijo de hombre&lt;/span&gt; dice, citando a San Agustín: “Creo, por eso hablo. Señor, tú lo sabes”. Y yo creo que todo lo que está en la novela es sólo una forma de volver a mi pasado: a Hidalgo, a mi familia, a mis conocidos, a mi comida preferida; pero también al tiempo más reciente donde está mi esposa quien me ha acompañado y dado ánimos en estos años, quien me ha hecho comprender la bendición que es pasar las tardes a su lado y quien se encargó de limpiar mi alma (no sé si poco o mucho). Es decir, creo en lo que está escrito y en las situaciones de las que hablo; creo en esta noche que culmina una larga caminata al lado de cientos de personas, como ustedes, que me han hecho lo que soy; y creo, como le dije a mi esposa aquella mañana en el tren suburbano, que escribo de mis obsesiones, pero también de mis sentimientos. Así pues, este libro es mi corazón, ahí se los encargo cuando empiecen a leerlo. Sé que estará en buenas manos, pues quedará con mis amigos.&lt;br /&gt;Muchas gracias.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-1067312958113631342?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/1067312958113631342/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=1067312958113631342' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/1067312958113631342'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/1067312958113631342'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2011/03/hace-algunas-semanas-mi-esposa-me.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-9d33V2hX5_Q/TW6-CtdA3MI/AAAAAAAAAO4/ek_sLJhgaTU/s72-c/HPIM3549.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-1550761189516943967</id><published>2011-02-20T07:52:00.000-08:00</published><updated>2011-02-20T08:35:47.608-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>El primer ensayo de contenido social (con muchas faltas ortográficas).&lt;br /&gt;Karina, el primer cuento, el miedo a que mis padres lo leyeran. Agustín Ramos (mi vecino).&lt;br /&gt;Las gorditas en &lt;em&gt;Los parados &lt;/em&gt;los viernes por las noches.&lt;br /&gt;Teresa Dey, El Che, las hermanas Balderas, el vividor del presupuesto, la enamorada de la bohemia. Serrat y Fernando Delgadillo. Guadalupe Loaeza, Germán Dehesa, Jordi Soler.&lt;br /&gt;Un hotel de putas, en el centro de Pachuca, donde rompimos una cama.&lt;br /&gt;La muchacha que dijo odiarme (frente a mi novia) porque me había acostado con una mujer vieja y fea (rumor).&lt;br /&gt;Los borradores de historias que reflejaban mis traumas (maximizados e inventados).&lt;br /&gt;La escuela de la SOGEM. Juan José, Pedro, Aida, José Agustín, Rodrigo, la mariguana, las caguamas, la Congelada de Uva queriendo que la violáramos, la huida, el &lt;em&gt;dealer&lt;/em&gt;. Sabina, Aute, Draco Rosa.&lt;br /&gt;Los Delicados, Los Marlboro, Los Lucky Strike, Los Viceroy, Las Alitas.&lt;br /&gt;Las noches de whisky, de ron, de pulque. Efraín Huerta y "Amor patria mía".&lt;br /&gt;Las huidas de los judiciales, el vocho de noche, Marco, Frida, Erbey, Selene, Pamela, David, Armando, Shakira y Alejandro Sanz. La hermandad.&lt;br /&gt;La facultad de Ciencias Políticas y Sociales, los amigos, las borracheras, los bailes, los amores, las malas pasadas. La soledad en medio de esta ciudad sobrepoblada.&lt;br /&gt;Copilco, San Ángel, la Narvarte, Isabel la católica, Tepito, La Merced, La casa del lago.&lt;br /&gt;Los camiones y las carreteras de noche, Veracruz, Tepoztlán, Tepozotlán, Querétaro.&lt;br /&gt;Luisa, la boda, la hambruna de libros, la carencia de imaginación.&lt;br /&gt;Las "Andanzas nocturnas", Lona, Trejo, Gandhi, las caminatas interminables, mis dudas sobre la existencia real de mi amiga.&lt;br /&gt;Un enojo con Luisa, el germen de una historia que terminaría siendo otra.&lt;br /&gt;La casa del lago, Janik, Jorge, Gaby, Joel, Sada, el amante del vino que se enojó cuando nos burlamos de su personaje, el joven que huyo cuando le dijeron que escribía guiones y no "literatura". Paul Auster y Guimaraes Rosa.&lt;br /&gt;Las noches en el balcón, las dudas recurrentes, el tiempo perdido ante la hoja en blanco de la computadora. Sabina, &lt;em&gt;Nos sobran los motivos&lt;/em&gt;, Café Tacuba, Fernando Delgadillo. José Emilio Pacheco y Tario.&lt;br /&gt;Los recuerdos, el hambre de pasado, las invenciones sobre mi vida.&lt;br /&gt;La desaparición de un fantasma, su regreso constante, el hartazgo ante la falta de evidencias.&lt;br /&gt;Una plática en el centro masón, kozameh, su invitación y la FLM.&lt;br /&gt;Luisa y los helados Santa Clara, los de triple chocolate, las caminatas por el Centro Histórico en que empezaba hablando de libros y ella terminaba contándome historias.&lt;br /&gt;La noche en que me senté sobre Reforma, con ganas de un cigarro, masticando un chicle de menta (porque ya no fumaba), y le hablé a Luisa y a Juan José: les dije que me iban a publicar.&lt;br /&gt;El largo año en que guardé silencio, las supersticiones, las primeras correcciones y el nacimiento de Efraín. El Negro y Caps Lock, la entrada al mundo digital. Roa Bastos.&lt;br /&gt;El día que, tras firmar el contrato, fui a comer gorditas del callejón del 48 (y me encontré al joven que escribía guiones, ahora con un traje gastado de burócrata, sin sonreir).&lt;br /&gt;Las noches en que soñé con esto. Las madrugadas en que revisaba libros y decidía si eran publicables o no. La pesadilla de la guillotina que yo accionaba y que a mí mismo me cortaba la cabeza.&lt;br /&gt;El "ahora sí ya puedes decirlo" y el nacimiento de &lt;em&gt;Hijo de hombre&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;La madrugada en que amanecí sin voz, con la garganta pegada, la mañana con dolor de cabeza, la enfermedad del bebé, el recorrer la ciudad en tres horas, el ver a Toño, la portada verde y los nervios que no me abandonaron durante la caminata por Donceles, por Allende, en el Metro, en el Tren Ligero, en el micro, en el taxi, al entrar a casa, en sacar de la mochila &lt;em&gt;Hijo de hombre &lt;/em&gt;y entregárselo a quien le pertenece: a Luisa.&lt;br /&gt;Todo eso, todo, fue necesario para que esta mañana de domingo retomara el blog, escribiera un poco, y tratara de aligerar el pensamiento antes de escribir el texto que habré de leer durante la presentación de mi novela, el próximo sábado 26 de febrero, a las 20:00 hrs, en el Salón Manuel Tolsá, en la XXXII Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería (justo como en el sueño), a la que estoy invitándolos.&lt;br /&gt;Ahí los espero.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-FGUfqg02qtk/TWE9yK3s2-I/AAAAAAAAAOw/UAokemn_0cI/s1600/Hijo_de_hombre_portada.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 226px; height: 400px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-FGUfqg02qtk/TWE9yK3s2-I/AAAAAAAAAOw/UAokemn_0cI/s400/Hijo_de_hombre_portada.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5575805745782119394" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-1550761189516943967?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/1550761189516943967/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=1550761189516943967' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/1550761189516943967'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/1550761189516943967'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2011/02/el-primer-ensayo-de-contenido-social.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-FGUfqg02qtk/TWE9yK3s2-I/AAAAAAAAAOw/UAokemn_0cI/s72-c/Hijo_de_hombre_portada.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-3412454077479953900</id><published>2011-02-16T03:38:00.000-08:00</published><updated>2011-02-16T04:03:32.209-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>En ocasiones me pregunto para qué me sirve recordar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace algunas semanas, por ejemplo, me llegó una carta de Lucha. Tenía 13 o 14 años sin recibir una. La vez anterior se trataban de 4 o 5 hojas que una novia a distancia me había escrito. En ellas me contaba de sus planes de matrimonio, así como de los nombres que tendrían nuestros hijos (creo que soñaba con tener un kínder en casa). Al día siguiente redacté una despedida amorosa, pero contundente, aclarando que el teléfono no había podido solventar las distancias (ella vivía en Veracruz) y que restringirnos a las cartas y a los besos en papel pronto daría pie a infidelidades: "creo que al fin comprendo aquello de que amor de lejos es amor de tres", tal vez le escribí. &lt;br /&gt;De entonces a la fecha ningún sobre me había llegado a casa (bueno, sí, los del banco y facturas a pagar). Por eso, el día que abrí la carta de Lucha estuve a punto de llorar. Las palabras eran un agradecimiento a la Navidad que pasamos juntos, así como al gusto que le había dado conocer a su bisnieto. No más. Sin embargo, detrás de esa letra de molde estaban todos los recuerdos y añoranzas que se me juntan cuando hablo de mi abuela, de mi abuelita. Están las tardes en que nos bañaba a cubetadas en el patio de una vecindad vieja y sucia (pero que en la memoria tiene el resplandor de las mañanas de verano); están los guisados con sabor a infancia (que entonces odiaba); también se encuentran los cigarros y latas de aguardiente que ella consumía y que la ponían a bailar toda la noche; y están las preguntas sin respuesta que muchas veces le he querido hacer, pero que nunca me he atrevido por un pudor que no sé bien de dónde venga: "¿por qué dijiste aquello?, ¿no te diste cuenta que mataste a tu hija con esa mentira?".&lt;br /&gt;Y así se me pasan muchas tardes, tratando de hallar respuestas. A veces las preguntas quisiera hacérselas a mi hermana (mayor que yo y tal vez con mejor memoria), otras a mis padres, en ocasiones a mis tíos o las personas que habitaron mi pasado. Quiero saber cómo recuerdan que pasaron las cosas, saber si en verdad son lo que yo creo o quizás es que he empezado a deformarlas para que mi pasado sea más mío, más creíble, más perfecto. Por ejemplo, algún día que platiqué con una prima me dijo que el té de canela con leche Nido que nos preparaba Lucha no sabía a licuado de fresa, como yo siempre había recordado, sino que sólo tenía el color del Nesquik de fresa. También me dijo que la abuela no sólo les preparaba huevos tibios a sus consentidas (mi hermana y mi prima la mayor), sino que los demas nietos rechazábamos ese almuerzo y la obligábamos a comerse media docena de huevos tibios y a improvisar un nuevo alimento. Y también me recordó que ciertas flores (las de la corona de Cristo) no eran rojas como en mis recuerdos, sino color coral.&lt;br /&gt;Entonces los recuerdos, los de mi prima y los míos, colorearon de otro modo mi pasado, haciéndolo más aprehensible. &lt;br /&gt;De ahí que ahora me pregunte si no es que recuerdo únicamente para hacer más creíble eso que no tiene forma en mi melancólica memoria.&lt;br /&gt;No sé. &lt;br /&gt;Tal vez.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-3412454077479953900?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/3412454077479953900/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=3412454077479953900' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/3412454077479953900'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/3412454077479953900'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2011/02/en-ocasiones-me-pregunto-para-que-me.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-1287832712313279252</id><published>2011-01-21T10:19:00.000-08:00</published><updated>2011-01-21T10:32:37.398-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>A unos pasos de la oficina hay una tienda que todos conocemos por "la de los viejitos". El señor se llama Juan y la señora no sé. Muchas veces, cuando iba ahí, recordaba a mis papás, pues "los viejitos" solían discutir por las cosas más nimias: "¿trajiste la libreta para apuntar lo de las tarjetas?", preguntaba ella casi para justificar el regaño que vendría después. Y él, mientras la viejita volteaba a buscar en una mochila, le torcía la boca en una mueca cómica. &lt;br /&gt;Algún tiempo dejé de comprar ahí porque un sandwich me hizo daño, pero siempre volvía a causa de la máquina de café.&lt;br /&gt;Al regresar de vacaciones este año fui con "los viejitos" a comprarme un moka, pero la viejita no estaba. En su lugar había una mujer de unos 40 años que trataba de limpiar un estante, de poner en orden las frituras y las galletas. Mientras, el viejito se arremolinaba en un rincón, como tratando de no concientizar la presencia de esa extraña.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;La viejita debe estar enferma&lt;/span&gt;, pensé, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;y esa debe ser la hija&lt;/span&gt;...&lt;br /&gt;Hoy regresé con "los viejitos". La viejita no estaba, no sé si ha muerto o sólo esté enferma, me dio pena preguntar. El señor Juan revolvía una caja con dinero y no prestaba atención a lo que la hija hacía.&lt;br /&gt;—¿Para qué guardas esto, papá? Pareces pordiosero —dijo la mujer sin percatarse que yo estaba ahí.&lt;br /&gt;—En primera: no insultes, y si lo guardo es porque se lo llevo a la niña —contestó muy molesto el señor Juan, viéndome a los ojos, como pidiendo que lo sacara de ahí y lo llevara junto a su regañona, pero cotidiana, mujer.&lt;br /&gt;—Ella tira todo eso, su papá se lo tira —replicó la hija aún sin verme, para después continuar con una risa falsa: —, ¿en qué puedo servirle? Son 11 pesos.&lt;br /&gt;Extendí el billete y esperé el cambio. Me fije por varios segundos en las manos nudosas del señor Juan, en sus ojos tristes. Le sonreí pues no supe qué más podía hacer. Luego me alejé de ahí lo más rápido que pude, pensando en cuán crueles somos los hijos ante la devastación de los padres, recordando a mis papás que ahora ya ni siquiera comparten sus soledades en esa casa tan enorme.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-1287832712313279252?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/1287832712313279252/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=1287832712313279252' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/1287832712313279252'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/1287832712313279252'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2011/01/unos-pasos-de-la-oficina-hay-una-tienda.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-8406312004468644356</id><published>2011-01-19T09:14:00.000-08:00</published><updated>2011-01-19T09:24:26.058-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Las cosas empiezan a tomar un nuevo orden: los libreros se han convertido en botiquines improvisados, los buroes se han transformado en mesa de televisión, las sillas en tendederos nocturnos...&lt;br /&gt;Las avenidas, los sitios, los visitamos con nuevos ojos: paseamos por Tlalpan y nuestro caminar siempre va acompañado por descripciones del lugar, lo que algún día hicimos ahí, la última vez que acudimos, los futuros posibles cuando él pueda caminar y correr...&lt;br /&gt;Los horarios se vuelven rompecabezas que cambian según los humores: en ocasiones nos paramos más de una vez en la madrugada; otras, nos dormimos después de media noche; algunas, antes de que den las diez...&lt;br /&gt;Pero diario hay algo nuevo: una caricia, una mueca, un dolor, una alegría...&lt;br /&gt;Y así avanzamos: aprendiendo de poco a redescubrir nuestra cotidianidad, a recrear rutinas, a innovar cada que se nos presenta un conflicto.&lt;br /&gt;Despertamos, comemos, soñamos, planeamos, dormimos; en tanto él está recostado con una placidez envidiable. Nosotros lo observamos y sentimos que mientras estemos así, todo marchará bien.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-8406312004468644356?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/8406312004468644356/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=8406312004468644356' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/8406312004468644356'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/8406312004468644356'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2011/01/las-cosas-empiezan-tomar-un-nuevo-orden.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-4846211732427488429</id><published>2011-01-06T12:35:00.001-08:00</published><updated>2011-01-06T12:52:30.997-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Quizá los 6 de enero eran los días que mi padre más tiempo pasaba con nosotros. No es que se quedara en casa para jugar o vernos jugar, sino que justo ese día empezaban los días de vacas flacas: en el puesto las ventas bajaban y no se recuperaban sino hasta mediados de febrero (ya no había cenas de Navidad o Año Nuevo, posadas o cosas por el estilo).&lt;br /&gt;La mañana empezaba normal, como cualquier otra. Despertábamos y nos metíamos a bañar. Después de desayunar, mi papá lavaba su carro y cuando ya estaba listo, nos llevaba a los remates de las jugueterías, de las grandes tiendas (creo, sin embargo, que entonces en Pachuca sólo existía Blanco). &lt;br /&gt;Al llegar a la tienda, nos arrebatábamos lo poco que quedaba (nunca encontré el Voltron, por ejemplo, pero llegué a conseguir el LP de Alberto Vázquez donde venía "Maracas"). Luego, regresábamos a casa y papá se preparaba un jaibol y le preparaba un Tom Collins a mamá. Sentados en la sala, disfrutando de la tranquilidad que les proporcionaba que mi hermana jugara ya en su recámara y yo me entretuviera con el nuevo juguete, se quedaban callados esperando que la resolana fuera bajando por su cara, por su pecho, por sus piernas, por sus pies, para finalmente desaparecer en el suelo.&lt;br /&gt;No decían nada, no hacian balances del año, cuando mucho soltaban de repente un "hay que imprimir más facturas" o un "recuérdame que compre dos cajas de papas" y después volvían al silencio. Tomaban dos o tres copas cada uno. Mientras, mi hermana y yo, cansados ya de los nuevos juguetes, nos íbamos apareciendo en la sala y nos sentábamos junto a ellos, en espera del momento en que papá se levantara y pusiera un disco de Cornelio Reyna, de Lorenzo de Monteclaro o de Chayito Valdez. Así, como gatos en busca de arrumacos, dejábamos caer la cabeza en sus piernas y nos quedábamos dormidos, hasta que el frío de la casa se nos metía en los sueños y de a poco despertábamos justo para comer lo poco o mucho que hubiera en la cocina.&lt;br /&gt;De eso ya hace muchos años. Ahora cada uno de nosotros despierta los 6 de enero de una forma completamente diferente (no dije si mejor o peor, que conste).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-4846211732427488429?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/4846211732427488429/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=4846211732427488429' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/4846211732427488429'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/4846211732427488429'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2011/01/quiza-los-6-de-enero-eran-los-dias-que.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-5042092298341471145</id><published>2010-12-16T11:51:00.000-08:00</published><updated>2010-12-16T12:06:20.317-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Ayer murió la tercera madre de papá.&lt;br /&gt;La primera se fue hace muchos años, más de 40. Era su hermana Cecilia, quien le enseñó a preparar higos en dulce, a convertir costales de azúcar en sábanas blanquísimas, y quien lo bañó los primero años que fue a la escuela.&lt;br /&gt;La segunda madre que lo dejó, la legítima, una noche tosió y ya no se recuperó. De eso hace 5 o 6 años. Lamentablemente no lo recuerdo bien. De ella heredó el gusto por el comercio, por las bromas crueles, además de aprenderle el tono exacto para matarte con una sola palabra.&lt;br /&gt;La tercera, su hermana Juana, padecía diabetes y llevaba años sufriendo de neuropatías. Ella le preparaba una taza de café cada que iba a verla, y aceptaba que la regañara por consentir a sus otros dos hermanos. Pasaron muchas horas juntos los últimos días, pero no en el hospital, sino en el mercado (que siempre fue su vida). Como cada año, salió a vender sus inditos, que es como ellos llaman a vender pequeños huacales, sarapes, huaraches y sombreros de paja para que los niños acudan a la Villa el 12 de diciembre. Dicen que les fue bien en las ventas y que el último día, cuando llegaron a la casa de su infancia, mi tía dijo sentirse mal, pero se negó a que la llevaran al Seguro Social. &lt;br /&gt;Después todo fueron llamadas, idas y vueltas al médico, a la casa de los abuelos, a la funeraria.&lt;br /&gt;Hoy la enterraron por la mañana. No estuve presente porque no habría sabido qué decirle a mi papá, cómo consolarlo: tres madres muertas son demasiadas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-5042092298341471145?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/5042092298341471145/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=5042092298341471145' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/5042092298341471145'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/5042092298341471145'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/12/ayer-murio-la-tercera-madre-de-papa.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-755942631179701134</id><published>2010-12-14T09:21:00.000-08:00</published><updated>2010-12-14T09:57:11.873-08:00</updated><title type='text'>"Es casi repetir lo mismo, salvo las consecuencias..."</title><content type='html'>Habrá que decir, por primera vez, que todo empezó con una mentira. Ella tenía novio y yo llevaba seis meses enamorando por medio de cartas a una veracruzana. Sin embargo, ambos teníamos una carta del juego escondida. Desde marzo de ese lejano 1999 nos conocíamos y aunque ella había empezado por odiarme y declararlo públicamente, poco a poco yo había vencido cualquier reticencia (era el escucha que ella quería). &lt;br /&gt;Pero vayamos a la mentira, que es de lo que me interesa hablar, no de que se aproximaba el 2 de octubre (con su marcha) y de que cuatro días después la veracruzana regresaría a México para verme y aceptar ser mi novia.&lt;br /&gt;Le llamé una tarde a su casa y le dije que un amigo quería verse con una muchacha por la que estaba vuelto loco, pero que para aquello no pareciera una cita, había inventado una supuesta reunión de amigos, a la que convenientemente sólo iríamos ella y yo (si aceptaba acompañarme y servir de celestina). No sé si percibió la mentira o es que ya empezábamos a enamorarnos, pero aceptó.&lt;br /&gt;Nos vimos un sábado afuera de Liverpool de Félix Cuevas, a las 3 o 4 de la tarde, y esperamos en vano a que mi amigo y su cita llegaran (días después me confesaría que habían estado en una cafetería al otro lado de la calle). Mientras, en la espera, nos sentamos en una banca uno frente al otro y continuamos esa larga plática que hoy todavía no termina. &lt;br /&gt;Como dos adolescentes que nadie ve, nos rozamos las manos entre juegos, le toqué la cara en una ligera caricia (pretextando quitarle un cabello inexistente) y nos fuimos a caminar por la ciudad que nos parecía nueva.&lt;br /&gt;A nadie de los que nos conocían les dijimos de este encuentro, ni de las campanas que escuchamos a lo largo de tres horas que estuvimos sentados al pie del reloj de Liverpool (La India María habría adivinado de inmediato que era el amor que nos acompañaba), ni de las miradas cómplices, ni del rozar de dedos y del beso de despedida que a punto estuvo de rozar su boca.&lt;br /&gt;Luego regresó la veracruzana y nos hicimos novios (casi un mes). Ella terminó con su novio, pero tenía aún la esperanza de regresar. Entre tanto, las pláticas vespertinas entre nosotros continuaron: en el Metro, donde pasábamos horas sin importar que hubiera alguien esperándonos; en las cabinas de Radio UNAM, donde miraban con extrañeza a esos dos enemigos que ahora se sonreían; en la Facultad, donde coincidíamos extrañamente en cualquier lugar...&lt;br /&gt;Un mes después, un 6 de noviembre (yo había terminado con la veracruzana pretextando no sé qué y ella ya tenía varios pretendientes), fuimos a una fiesta en donde tuve que bailar (eso intentaba, pues en realidad me movía sin gracia) para que fuera yo con quien estuviera. De madrugada, sin transporte para mi casa, me invitó a quedarme en la de ella. Uno de los pretendientes nos llevó hasta allá (celoso). Luego nos quedamos algunos minutos platicando en la madrugada y al final me dio una cobija y me quedé dormido en un reclinable que había en su recámara.&lt;br /&gt;Al día siguiente, sorprendido por mi presencia, su papá entró y me miró con el odio del que ve en un joven a quien le ha de arrebatar a su hija. Luego se fue y nosotros nos reímos.&lt;br /&gt;Quisimos alargar la mañana, pero no habiendo más pretexto, tuve que irme. Ella me acompañó hasta la parada del camión y nos burlamos de su hermano, quien no se atrevía a decirle a una joven que fuera su novia.&lt;br /&gt;—Tal como yo—, dije no aguantando más.&lt;br /&gt;—Pues deberías decirle—, agregó.&lt;br /&gt;—Decirte—, no recuerdo si nos sonrojamos...—. ¿Qué falta para que seamos novios?—, le dije ocultándome en un suéter gris de cuello de tortuga  que aún conservo (a ella le gustaba cómo me veía con él).&lt;br /&gt;—Que me lo propongas.&lt;br /&gt;La tomé de la mano, serio, y acariciándole la palma solté:&lt;br /&gt;—¿Quieres ser mi novia?&lt;br /&gt;Ya se presupone, nos gustaba lo cursi y las maneras antigüas.&lt;br /&gt;—Sí.&lt;br /&gt;Luego llegó el camión y nos despedimos con un beso. Sin embargo la emoción nos ganó y ella me acompañó de regreso hasta Barranca del Muerto (veníamos desde Atizapán). Platicamos un rato y convenimos en que la acompañaría de nuevo hasta Metro Rosario. Ahí, después de esa primera lujuría mezclada con romanticismo que permea en los primeros días de noviazgo, nos despedimos por fin.&lt;br /&gt;Al día siguiente nadie creyó que ya fuéramos novios. Cuando vino la primer ruptura todos dijeron que era lo lógico. El día de la reconciliación pensaron que eso no iba a durar, y la tarde que les comunicamos (tras dos años de incontables desencuentros) que nos casábamos, todos auguraron el fracaso inminente.&lt;br /&gt;Hoy, tras nueve años, seguimos luchando por demostrar que todos fueron malos profetas.&lt;br /&gt;Y aquí seguimos...&lt;br /&gt;TAM, HTC&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_4nIu6V1MIo0/TQev3Pr_FEI/AAAAAAAAAN4/uEaIsaaoJw8/s1600/1.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_4nIu6V1MIo0/TQev3Pr_FEI/AAAAAAAAAN4/uEaIsaaoJw8/s400/1.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5550598429396112450" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-755942631179701134?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/755942631179701134/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=755942631179701134' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/755942631179701134'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/755942631179701134'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/12/es-casi-repetir-lo-mismo-salvo-las.html' title='&quot;Es casi repetir lo mismo, salvo las consecuencias...&quot;'/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_4nIu6V1MIo0/TQev3Pr_FEI/AAAAAAAAAN4/uEaIsaaoJw8/s72-c/1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-2334458520580294854</id><published>2010-12-09T09:10:00.000-08:00</published><updated>2010-12-09T09:44:09.167-08:00</updated><title type='text'>Se me va acabando el diccionario</title><content type='html'>Nació hace exactamente cuatro semanas, a las 16:07, pesando 2 800 kg, medía 48 cm. El nombre fue lo primero que supimos de él, lo escogimos hace varios años, en una plática de esas en que las tardes se nos resbalaban: Efraín. Mucho tiempo después descubriríamos que significa "el que provee". &lt;br /&gt;Hace 28 días, a las seis de la tarde me llamaron a quirófano, me dieron un reporte alarmante y al final me dijeron que el bebé estaba bien. Bajé a ver a la familia de Luisa, fingí una sonrisa y mientras todos me abrazaban yo sentía que el corazón se me escurría en una lágrima que nunca se convenció de salir. Más tarde, ya solo en el hospital, me dijeron que podía pasar a verlos, "sólo 5 minutos" y yo sentí que corría de lo más lento al subir por las escaleras. &lt;br /&gt;Al entrar a la habitación los vi. Ella lucía mejor de lo que me habían dicho, y de Efraín sólo pude ver su pequeña cara. Supe en ese instante que dirían que era una copia mía, pero si lo hacían es porque no logran ver lo precioso que hay en él y que es idéntico a su madre. &lt;br /&gt;Le tomé una foto, una policía me amenazó y me fui a la soledad de nuestra casa, a ver la foto por minutos enteros, tratando de adivinar que vendría después, cuando se acabara esa desolada noche en que no había nadie con quien compartir mi felicidad (¿mi incertidumbre?).&lt;br /&gt;Al día siguiente se llevaron a Efraín a neonatología y ahí lo tuvieron cinco días. No fue sino hasta el cuarto día cuando pude cargarlo entre mis brazos y acariciar su cabello (pelirrojo cuando le da la luz del sol, castaño claro cuando se filtra el amanecer por la ventana y castaño oscuro cuando terminamos de bañarlo).&lt;br /&gt;Luego, por fin, un martes entramos los tres a nuestra casa (esta vez sin llantos ni lágrimas desconsoladas), y nos acercamos a la imagen del Niño de Praga para darle gracias de que nos permitiera estar ahí como una familia. Después pasamos muchos minutos mirando a Efraín, sin decir palabra, sin saber cómo actuar, tomados únicamente de la mano.&lt;br /&gt;Desde entonces hemos aprendido a dormir poco y no resentir los desvelos; le hemos cambiado 121 veces el pañal; lo hemos bañado en ocasiones con miedo y otras entre sonrisas; lo hemos peinado como mohicano, como Benito Juárez y de raya en medio. También, hemos llorado de alegría y de tristeza (al recordar todo el proceso hospitalario); hemos platicado casi en secreto; hemos aprendido a leerle los labios a los actores, para no tener que subir mucho el volumen de la tele. &lt;br /&gt;Y así, cuando en las noches se despierta Efraín y nos permite darle un beso, o lo envolvemos de taquito, o hace un puchero, o llora pidiendo de comer; o también cuando duerme con la placidez que sólo los niños tienen, o cierra los ojos cuando le da de frente el sol, o empieza con hipo después de sentir nuestras manos frías, o emite algún sonido al darse cuenta que beso a su madre... entonces nos abrazamos o nos miramos o nos sonreimos, y pensamos que ha llegado la hora. Entonces recuerdo una frase muy manida: "para atrás ni para tomar impulso". &lt;br /&gt;Después le doy un beso a Luisa (aunque Efraín proteste con un puchero), me despido de Efraín con una caricia ligera y salgo a trabajar, pensando en que incluso antes de que él naciera, comenzaron a llegar las bendiciones, y que cada día es otra oportunidad para construir una nueva felicidad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-2334458520580294854?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/2334458520580294854/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=2334458520580294854' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/2334458520580294854'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/2334458520580294854'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/12/se-me-va-acabando-el-diccionario.html' title='Se me va acabando el diccionario'/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-5373372379073224307</id><published>2010-11-03T09:57:00.000-07:00</published><updated>2010-11-03T10:18:20.817-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Ponemos la ofrenda de muertos en la sala, justo dando hacia el balcón. La ponemos en el piso y tratamos de incluir las fotos de nuestros muertos más queridos (además de los que tenemos un recuerdo impreso). He dejado de poner veladora por los hermanos que no conocí, así como por los abuelos que sólo estuvieron presentes en pláticas de adultos. Pongo, sin embargo, una o dos veladoras por los muertos que no conocí pero que siento me acompañan.&lt;br /&gt;A un lado de nuestra ofrenda tenemos una pequeña mesa en donde está el teléfono, además de una imagen del Niño Jesús de Praga. Ahí, además, hay otra veladora que se prende y apaga tantas veces durante el día que a la imagen le han salido unas pequeñas chapas en los cachetes.&lt;br /&gt;Nuestra ofrenda es pequeña, pero siempre la ponemos con mucho cariño: por tradición y por los parientes que no hemos olvidado. Este año, básicamente mi esposa me dio las instrucciones sobre dónde poner el montoncito de tejocotes, el de guayabas o las mandarinas y cañas. Así, la ofrenda careció un poco de su arreglo y la cruz hecha con pétalos de cempasúchitl me quedó muy gruesa.&lt;br /&gt;La noche del domingo prendimos unas cuantas horas las veladoras. Antes de dormir, las apagamos. El lunes, al despertar, prendí las veladoras y cuando salimos a hacer el mandado las volví a apagar. El martes, muy temprano (me desperté a las 6:30), prendí las veladoras y así se quedaron durante la mañana.&lt;br /&gt;No quiero hacer el cuento largo: diré que después de almorzar me puse a trabajar en el comedor, mientras mi esposa arreglaba unos cajones en la recámara. Yo oía música en la compu y ella veía la televisión. Ambos mascabamos tres o cuatro bolitas de chicle. De repente, sonó un celular. El mío vibra cuando llega un mesaje y el de ella emite un ruido como de llamado de central camionera.&lt;br /&gt;—Teléfono—, grité sin moverme de mi asiento.&lt;br /&gt;Ella, con su enorme panza de embarazada, corrió hasta la sala, donde estaba su teléfono.&lt;br /&gt;—Ya chistoso, no manches—, me gritó para que la escuchara bien.&lt;br /&gt;Entonces me levanté de mi asiento y fui hasta donde ella estaba. Los rayos del sol, que saben de su función en los lugares comunes, se filtraban por la ventana.&lt;br /&gt;—Por qué—, le inquirí.&lt;br /&gt;Ella me mostró el celular, pero no alcancé a comprender. Me acerqué un poco más y nada. Hasta que por fin, le arrebaté el aparato y miré el mensaje: "apaga las beladoras pf".&lt;br /&gt;—Yo no te envié eso— dije casi indignado de que pensara que yo hubiera escrito "beladoras".&lt;br /&gt;—¿Y entonces?&lt;br /&gt;Nos miramos con un poco de miedo. Observé que una de las veladoras del altar se había consumido de forma extraña y estaba por desbordarse del cenicero en que la habíamos puesto. Otra más, ardía como si en vez de cera estuviera sobre alcohol. De la otra ya no quise fijarme, pues preferí agacharme y empezar a soplar sobre la flama de cada una.&lt;br /&gt;—¿Por qué las apagas?—, me preguntó entre preocpada y enojada.&lt;br /&gt;—Sabes que soy un hombre supersticioso.&lt;br /&gt;Después cada uno regresó a sus labores como si nada hubiera pasado, pero más tarde, cuando se escuchó un ruido extraño que venía de una recámara o cuando se sintió una corriente de aire sin explicaicón aparente, ambos corrimos para estar juntos y hablar de lo que fuera con tal de que la casa no impusiera sus ruidos.&lt;br /&gt;Ya de noche, después de haber temblado por un nuevo ruido inexplicable, de camino a la tienda ambos rememoramos el mensaje sobre las veladoras. Nos apretamos las manos y procuramos tardarnos platicando con la tendera antes de volver a la casa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-5373372379073224307?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/5373372379073224307/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=5373372379073224307' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/5373372379073224307'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/5373372379073224307'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/11/ponemos-la-ofrenda-de-muertos-en-la.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-6718692573722034574</id><published>2010-10-28T09:43:00.000-07:00</published><updated>2010-10-29T04:22:56.238-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Platicar con ella era sentirse en medio de Comala: entre la imaginación, una realidad borroneada o el vacío. Quizá por eso llegué a quererla tanto. No es necesario por eso repetir la estación del Metro donde la vi por última vez, ni los esfuerzos (inútiles) que hice por buscarla.&lt;br /&gt;El lunes la recordaba cuando le narré a mi esposa una anécdota sobre Alí Chumacero. Hoy, después de leer un artículo en el que hablaban del poeta, me di cuenta que este año (desafortunadamente) he perdido dos ocasiones para buscarla (no sé siquiera si aún quiero encontrarla).&lt;br /&gt;En febrero que murió Carlos Montemayor me recriminé por nunca haber terminado de leer &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Guerra en el paraíso&lt;/span&gt;, y entonces recordé esa anécdota de cuando Montemayor se quedó encerrado en un elevador y toda la noche estuvo cantando arias (mientras llegaban a rescatarlo). Hoy no sé si la anécdota me la contó ella o simplemente la tengo en la memoria por el día que me prestó un CD donde Montemayor cantaba con su voz profunda. Él había sido su tutor en el Centro Mexicano de Escritores, y según contaba ella, el mayor crítico de su &lt;span style="font-style:italic;"&gt;No habrá más rezos para ti&lt;/span&gt;. También, a él le debía algunas correcciones fundamentales en su cuentario y el gusto por la ópera. &lt;br /&gt;(Vuelvo) Entonces, el día de su velorio, sé que ella tuvo que aparecerse por ahí, no a despedirlo, sino a darle las gracias. Y a mí que no se me ocurrió...&lt;br /&gt;El domingo que me enteré de la muerte de Alí Chumacero recordé de inmediato aquella tarde en que nos invitó a comer al Tío Luis, de los 200 pesos que yo lleva en la bolsa para cooperar en la cuenta, y de la charola de quesos finos que pidió Chumacero que costaba más del doble del dinero que yo guardaba. A la distancia sólo recuerdo los coqueteos de ella con el poeta, de esa verbosidad de Alí que se deslizaba por los hombros de ella y se dejaban resbalar por esas blusas escotadas que entonces todavía usaba (ella). Recuerdo el whisky, el vino tinto que pidió para nosotros y ese papel de vouyerista silencioso que jugué esa tarde en el restorán, mientras ellos hablaban de literatura, de vino, de Europa y de tantas cosas que yo desconocía. Al final, por pena, no me atreví a pedirle que me firmara el libro que escondía en mi mochila.&lt;br /&gt;Recuerdo (y tal vez por eso cuento todo esto), que una vez que paseábamos por el FCE de Eje Central ella descubrió un libro facsimilar que hacía tiempo Alí le había regalado ("y nunca he tenido tiempo de leerlo", dijo). El libro (&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Bibliofilia&lt;/span&gt;, de José Luis Martínez) costaba casi 2 mil pesos, por lo que ella argumentó que en algún momento bien podría venderlo para salir de un apuro o regalarlo a alguien que no supiera su valor real.&lt;br /&gt;Hoy (decía desde un principio), después de leer un artículo sobre Alí Chumacero, me di cuenta que si el domingo por la mañana, cuando me enteré de la muerte de Alí, hubiera corrido al panteón, al homenaje que le hicieron el Bellas Artes, tal vez me hubiera topado con ella: viendo al poeta con ese amor pausado que reposaba en su mirada; viéndole las canas que tanto le fascinaban; quizá, si nadie se diera cuenta, acariciando esas manos que un día la habían tocado, poniendo su oreja en los labios de Chumacero que una noche le habían susurrado o simplemente entregándole ese libro que nunca leyó y que ahora debe estar perdido en un basurero como todos los libros que tenía sobre una tabla de madera y que su madre odiaba.&lt;br /&gt;Tuve dos ocasiones de buscarla. Quizá si no lo pensé en su momento fue porque he terminado por convencerme de que ya no quiero buscarla (y aún más importante: porque sé que nadie encuentra al que no quiere ser encontrado).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-6718692573722034574?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/6718692573722034574/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=6718692573722034574' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/6718692573722034574'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/6718692573722034574'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/10/platicar-con-ella-era-sentirse-en-medio.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-8765629532099528956</id><published>2010-10-24T17:20:00.000-07:00</published><updated>2010-10-24T17:22:56.700-07:00</updated><title type='text'>Sonrío esta tarde de domingo</title><content type='html'>A veces son necesarios estos momentos, estos recuerdos dichosos, para estar seguros que nunca hemos de estar solos (aunque a diario caminemos sin escuchar el eco de pisadas compañeras).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-8765629532099528956?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/8765629532099528956/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=8765629532099528956' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/8765629532099528956'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/8765629532099528956'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/10/sonrio-esta-tarde-de-domingo.html' title='Sonrío esta tarde de domingo'/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-2390826840383826430</id><published>2010-10-22T09:37:00.000-07:00</published><updated>2010-10-22T09:52:28.890-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Hay una anécdota china que he recordado ayer y hoy: Un hombre no encuentra su escoba, pero al salir de su casa ve a su vecino que barre su jardín con una escoba muy parecida  a la que no encuentra. Lo mira con sospecha y observa cómo barre con cierto temor. El vecino, al sentirse observado, se mete a su casa y no vuelve a salir. El primer hombre considera este acto como una culpabilidad aceptada. A partir de ese momento, mal mira a su vecino cada que se topa con él.&lt;br /&gt;Días más tarde, al andar por su casa, el primer hombre descubre la escoba perdida. Contento de que el vecino haya reconocido su error y le haya devuelto su escoba, sale a barrer su jardín. Afuera, en la casa de al lado, su vecino barre con la escoba que ahora sabe es muy parecida, pero no la de él.&lt;br /&gt;Algo así creo que me pasó hace unos días. El exceso de trabajo y las preocupaciones me hicieron creer que todo era trabajo y preocupaciones. Pero conforme fui entregando algunos trabajos y fueron saliendo los pendientes y llegó el dinero y dormí unas horas más, dejé de pensar que esa escoba era MI escoba.&lt;br /&gt;Creo que así pasa: a veces una tristeza se convierte en tristezas, pero por fotuna también en ocasiones una alegría se convierte en alegrías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object style="background-image:url(http://i1.ytimg.com/vi/lbEcdNgKU7k/hqdefault.jpg)"  width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/lbEcdNgKU7k?fs=1&amp;amp;hl=es_ES"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/lbEcdNgKU7k?fs=1&amp;amp;hl=es_ES" width="425" height="344" allowScriptAccess="never" allowFullScreen="true" wmode="transparent" type="application/x-shockwave-flash"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-2390826840383826430?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/2390826840383826430/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=2390826840383826430' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/2390826840383826430'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/2390826840383826430'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/10/hay-una-anecdota-china-que-he-recordado.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-6558434177788023541</id><published>2010-10-20T09:42:00.001-07:00</published><updated>2010-10-20T10:29:51.409-07:00</updated><title type='text'>Rompecabezas</title><content type='html'>En la adolescencia fui a muchos retiros espirituales. Las monjas nos hablaban de Dios, nos preparaban enchiladas de espinacas y queso fresco y después nos ponían a cantar plegarias y rezos. Alguna vez nos enseñaron la letra de "Vive", canción de José María Napoleón y recuerdo, incluso, que también nos hicieron aprender la versión en español de "The sound of silence".&lt;br /&gt;De aquellos días, recuerdo las fogatas en donde quemábamos cartas con nuestros problemas, charlas en las que decíamos nuestros problemas de niños de 13 años, y recuerdo a algunas monjas que nos daban besos de supuesto cariño. Algo que también siempre tengo en mente, es mi intención de convertirme en sacerdote y estudiar filosofía (que creía era lo mismo que teología).&lt;br /&gt;Entonces, por ese tiempo, nos decían que la meditación nos permitiría terminar con nuestros problemas, que la oración aligeraría nuestros espíritus y que cuando necesitáramos de un amigo le rezáramos a Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Cuando se nos acaba la nostalgia empiezan las preocupaciones)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace algunas semanas me encontré con El Negro. Semanas difíciles nos marcaban la cara. Pedimos dos cervezas y empezamos a hablar, sin ton ni son, sacando nuestros traumas: el dinero, el trabajo, la familia. Después de una hora ya estábamos listos para platicar también de lo que nos apasiona. Y así lo hicimos. &lt;br /&gt;De camino a casa me quedé dormido, y aunque no lo noté, ya estaba más ligero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;("Ya me ha pasado la época de ser indulgente conmigo mismo; cuando se llega a mi edad sólo los idiotas y los que tienen vocación de esclavo condescienden a la indulgencia". Mario Rota, en &lt;span style="font-style:italic;"&gt;El inquilino&lt;/span&gt;, de Javier Cercas)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tiene más de un mes que acudimos a la hora santa en la iglesia de santa Úrsula. Había aceptado ir porque mi esposa llevaba insistiéndome varios días y ya no tenía pretextos que retrasaran la visita. El párroco (nuevo) había quitado todos los santos de las paredes, pintado el altar de rojo ("es la sangre del Cordero de Cristo que debemos seguir") y ostentaba una actitud más de histrión televisivo que de sacerdote. Un nudo de amargura se me asentó en la garganta. Pero cuando apagaron las luces de la iglesia y el incienso comenzó a recorrer el lugar y los rezos se murmuraron y todo quedó en calma, poco a poco fui sintiendo cómo el cuerpo cedía a esa tranquilidad. Respiré profundo y me quedé en una especia de sueño despierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Somos implacables al criticar en otros nuestros mayores defectos)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace unos días Perla Guijarro defendía el derecho a sentirse triste, a la depresión. Decía que últimamente todo mundo tiene una  actitud que pretende que todo va a ir bien, que todo mejorará; una especie de filosofía de la autoayuda o la felicidad. Argumentaba que a veces sólo quieres contar tus tristezas y no necesariamente buscas un consejo que te ayude a salir de ellas. Creo que tiene, en parte, razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(La vida se encarga de mostrarnos cuán pequeños son nuestros problemas y qué grandes son las bendiciones que nos manda por medio de la gente que nos rodea)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Será que con la edad uno va cayendo en las frases hechas que los adultos usaban en nuestra infancia, se va llenando de esas actitudes antes tan censuradas; pero de pronto comprendo más lo que me decían: "los problemas no se resuelven preocupándose, entonces, ¿para qué te preocupas?". Vuelvo entonces la vista al espejo y miro el vitiligo que otra vez ha aparecido, me sobo la pierna que ha comenzado a dolerme, agarro mi mano que tiembla sin control, me enjuago la sangre que escurre por las encías e intento no prestar atención a los granos que han vuelto a aparecer en mi muñeca. Luego, pongo agua a hervir y me preparo un té de 14 azahares (porque le pongo dos bolsitas), lo bebo mientras veo la tele y me quedo en silencio. Eso pasa en las mañanas, antes de que mi esposa surja luminosa de la recámara y llegue hasta la cocina y me pregunte en qué pienso. Niego con la cabeza sabiendo que no lograré engañarla, y enseguida empiezo a tararear casi en silencio: "vive feliz ahora mientras puedas, vive la vida intensamente, luchando lo conseguirás". Después me persigno y empiezo a desayunar: la vida debe seguir y debo intentar que sea más alegre que el día anterior... Un motivo muy fuerte me hace aplicar la autoayuda.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-6558434177788023541?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/6558434177788023541/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=6558434177788023541' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/6558434177788023541'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/6558434177788023541'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/10/rompecabezas.html' title='Rompecabezas'/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-3998210025839583869</id><published>2010-10-07T09:28:00.000-07:00</published><updated>2010-10-07T09:48:28.324-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Hoy hablé por teléfono con mi abuela. Dice que, por la edad, ya es una mujer lenta; pero ríe y pregunta y chismea y se burla. &lt;br /&gt;Tengo varios días pensando en ella, en la casa que habitaba cuando yo era un niño. Estaba en una vecindad y había que subir una empinada calle para llegar a ella. Estaba llena de cubetas que servían como macetas de corona de cristo, de chisme, de vaporub, de bugambilias y rosas de castilla. También tenía un pedazo de reja que se atoraba con un alambre y era la puerta interior, y tenía un piso rojo y frío donde nos arrastrábamos jugando con las chucherías que escondía en su ropero. Además, tenía un sillón amarillo forrado con plástico y debajo de su buró guardaba revistas &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Lágrimas y risas&lt;/span&gt;, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;La revista sentimental&lt;/span&gt; y varios tomos de la revista &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Atalaya&lt;/span&gt;. Los domingos que hacían mucho calor nos bañaba a cubetadas a mis primos y a mí y dejaba que nos secáramos a la intemperie mientras nos platicaba historias bíblicas o nos relataba sus interminables aventuras al lado de su padre bandolero y revolucionario.&lt;br /&gt;A ella, a mi abuela, creo que debo mi manía por la fantasía (las sirenas que una vez vio me dejaron marcado) y debo también ese regustó por ser irónico y a veces hiriente. Eso último es en lo que he estado pensando por días: cómo una simple frase que dijo hace mucho tiempo fue capaz de cambiar el destino de toda una familia. &lt;br /&gt;Por más que le doy vueltas al asunto, no hallo explicación; pienso en el respeto que le tenían sus hijos, la adoración que le mostraban, esa inconfundible obediencia que le mostraban hasta el día que mi abuela dijo una frase, cinco palabras, no más de 30 letras.&lt;br /&gt;Entonces mi abuela era una especie de Sara García: fumaba y era capaz de tumbar al más hombre a la hora de emborracharse con latas de aguardiente o pulque; decía groserías sin parar y tarareaba lo mismo corridos de la Revolución que canciones de Daniel Santos o de Los Panchos. Después de aquello, aunque ella nunca ha querido admitirlo, dejó el alcohol, el cigarro y las groserías. Empezó a santificar su vida tras haber experimentado la corrupción (al menos del alma).&lt;br /&gt;Recuerdo un día en especial, de aquellos  cuando empezó su cambio: íbamos de noche a la iglesia y ella se salió de la parroquia cuando vio que unos novios se besaban cerca de la sacristía: "Las cosas que actualmente hacen los jóvenes, qué falta de respeto", dijo mientras me tomaba de la mano y me sacaba de ahí. Con el tiempo he llegado a pensar que tal vez esa no fue la razón, sino que habrá visto al padre de mi madre, que después de muchos años de abandono por ese entonces hizo su reaparición.&lt;br /&gt;No sé, son tantas cosas que pienso cuando hablo con mi abuela... y por más que trato de entenderla, de encontrar explicación a por qué dijo aquellas cinco palabras, no puedo sino verla como una mujer que un día se dio cuenta que el mayor pecado que había cometido en su vida había sido hablar sin medir las consecuencias. Entonces me prometo pensar diez veces las cosas que he de decir, pero irremediablemente su herencia por la imprudencia es más fuerte.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-3998210025839583869?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/3998210025839583869/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=3998210025839583869' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/3998210025839583869'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/3998210025839583869'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/10/hoy-hable-por-telefono-con-mi-abuela.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-7032848684042589011</id><published>2010-09-16T18:57:00.000-07:00</published><updated>2010-09-16T19:33:30.941-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Desde el balcón de mi casa (y digo casa como diciendo hogar) se ven muchas cosas: la ciudad de México, en días despejados; el Cerro colorado y Cuemanco; los fuegos artificiales el 15 de septiembre y los cuetes multicolores el 12 de diciembre.&lt;br /&gt;Al interior, se ven mis libreros y mi sala, pero se oculta mi esposa que por lo general anda de un lugar a otro. Tampoco se ven las fotos que tenemos guardadas en un secretero (las de los sobrinos, las de los parientes, la de los muertos y fantasmas), ni las fotos de nuestra boda que aún están debajo de una cama.&lt;br /&gt;Si alguien se asomara con mucho cuidado tal vez podría ver una cruz de madera apolillada, pero no al Santo Niño Jesús de Pagra, ni el Señor de la Misericordia, ni el san Judas Tadeo que esta descarapelado. Menos aún, los juguetes tradicionales mexicanos, ni nuestra vajilla azul que ocupamos casi a diario (porque es para las ocasiones especiales). Si recorrieran con mucho cuidado los libreros tal vez podrían encontrar la Historia de México, de El Colegio de México, pero si me preguntaran el nombre de 7 de nuestros héroes patrios o las fechas de las cruentas batallas que nos dieron sustento histórico como mexicanos, no las sabría...&lt;br /&gt;He dicho que desde el balcón de mi casa (y digo casa como quien dice patria) se ven muchas cosas. Pero no se ve una fachada naranja en cuyo interior están mis padres y sus costumbres, sus regaños y sus peleas, sus discos de Julio Jaramillo y sus manzanas en dulce. Tampoco se ve, y menos se escucha, a mi hermana yendo y viniendo en busca de sus hijos, regañándolos a lo lejos; ni a los niños que juegan en la computadora o abrazan un muñeco de peluche. Es más, aunque se ponga mucha atención, desde el balcón de mi casa (y digo casa con la tristeza de alguien que estuviera en el exilio) no se puede escuchar la risa de mi sobrina o ver los enormes dientes de plata de mi sobrino el más pequeño. &lt;br /&gt;Es decir, desde el balcón de mi casa (y lo digo como mexicano auqnue no sé si oficialmente lo sea) se ve la bandera monumental del Colegio Militar, se ve el Popocatépetl y "la mujer dormida", también la Torre mayor y la torre Latinoamericana; se observa a las personas que a diario salen a trabajar y regresan cansados, se puede mirar a los niños que ríen y no juegan a los sicarios y los militares; y en la esquina, aunque desde mi balcón no se vea, se presiente una bandita de chavos que los viernes se reúnen a tomar refresco y a escuchar música electrónica, y que a veces se ponen borrachos y después sus madres salen por ellos y mientras los meten a gritos, los hacen quedar mal delante de los amigos que ríen por la regañada (antes de que sus madres también salgan por ellos).&lt;br /&gt;Vuelvo al punto, desde el balcón de mi casa (y lo digo sabiendo que es sólo una de mis muchas patrias) se ve el México que a diario vivo: trabajadores sin trabajo, niños mudos que chillan como gatos, ancianos que a las seis de la mañana ya barren las calles, hombres que salen adormilados rumbo a su trabajo, mujeres con su bote de la Conasupo, niños engominados que van a la escuela, chatarreros que compran fierro viejo, albañiles que cada día buscan una obra donde quedarse a ganar su jornal...&lt;br /&gt;No hay sicarios, no hay drogadictos, sí hay alcólicos, sí hay desempleados; no hay militares, no hay políticos, sí hay mujeres abandonadas, sí hay jóvenes ansiosos de comerse el mundo; no hay pleitos, sí hay discusiones; no hay obstáculos, aunque sí hay ganas (y muchas).&lt;br /&gt;Y así, nos levantamos todos y cada uno hace su rutina; si nos topamos en la calle nos saludamos de rápido, nos deseamos un buen día; de noche inclinamos la cabeza cuando pasamos al lado del otro, y cuando nos topamos con mucho tiempo (raro en esta ciudad) nos ponemos al tanto de los chismes, de lo que vemos desde nuestro balcón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace días me decía una amiga que era una vergüenza lo de Cristian Castro y que los políticos gastaran tanto y que no se pusieran de acuerdo en cómo sacar al país de la situación en que vive y que estaba harta de los retenes militares y de los narcotraficantes y de los ambulantes que no pagan impuestos y de los ladrones en las calles...&lt;br /&gt;Yo, la miraba desde mi balcón (y lo digo como si fuera sinónimo de mi corazón) y la dejaba hablar pensando en que cada quien forma y recrea su patria desde su propio balcón (y lo escribo casi diciendo frustaciones y alegrías). Entonces, mientras ella veía una patria destrozada, yo veía mi corazón (y lo digo como si fuera un exiliado y viera mi patria, a mi familia, a mi esposa muy cerca de mí) y me sentía feliz en mi autoexilio, en la patria que forjo a diario viendo desde mi balcón. Después, recordé este poema y entonces me supe más mexicano que ninguno:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No amo mi patria.&lt;br /&gt;Su fulgor abstracto&lt;br /&gt;es inasible.&lt;br /&gt;Pero (aunque suene mal)&lt;br /&gt;daría la vida&lt;br /&gt;por diez lugares suyos,&lt;br /&gt;cierta gente,&lt;br /&gt;puertos, bosques de pinos,&lt;br /&gt;fortalezas,&lt;br /&gt;una ciudad deshecha,&lt;br /&gt;gris, monstruosa,&lt;br /&gt;varias figuras de su historia,&lt;br /&gt;montañas&lt;br /&gt;-y tres o cuatro ríos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;("Alta traición", José Emilio Pacheco)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-7032848684042589011?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/7032848684042589011/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=7032848684042589011' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/7032848684042589011'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/7032848684042589011'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/09/desde-el-balcon-de-mi-casa-y-digo-casa.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-9090156671391906184</id><published>2010-09-07T09:45:00.000-07:00</published><updated>2010-09-07T10:13:58.421-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Siempre me ha costado hacer nuevas amistades. No sé diga de integrarme a grupos de amigos o  conversaciones que ya van avanzadas. El viernes no fue la excepción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la secundaria contaba con el apoyo de El Negro, quien es de plática fácil y muy simpático. Incluso cuando habla con tantos prejuicios y con un exceso de groserías, uno termina riéndose de lo que dice. Es como una especie de Jim Carrey que gesticula y provoca que todos lo amen. Uno jamás puede aburrirse a su lado, siempre habrá algo que provoque la risa.&lt;br /&gt;Bueno, decía: en secundaria El Negro y El Catrín fueron mis mejores amigos, sin embargo, El Catrín era un muchacho que las tardes las pasaba en casa y que no le gustaba ir a fiestas. El Negro, por el contrario, apenas pisaba su casa para comer (yo era el gorrón que nunca faltaba) y bastaba que alguien insinuara algo sobre una posible reunión para que El Negro se apuntara.&lt;br /&gt;Entonces, en aquel tiempo y ahora, le pedía al Negro que llegáramos juntos, que él fuera socializando y poco a poco me incluyera en la plática. Era una especie de rutina que de tan bien aprendida parece natural:&lt;br /&gt;—Y el otro día vimos a una pinche vieja gorda, pero gorda gorda, con un greñero como de bruja de cuento, las patas partidas a leguas se veía que le olían, y la muy cabrona nos dice: "¿qué me ven?", y entonces le respondí, "pues qué va a ser, lo pinche cerda que estás", ¿verdad? —volteaba a verme y ambos soltábamos la risa.&lt;br /&gt;Y así, se nos iban las tardes. Ya al final, él terminaba besando a la muchacha guapa de la fiesta y yo me quedaba platicando (¿entreteniendo?) a la amiga chaperona que llevaba. A veces, si bien me iba, le tomaba la mano. Muy pocas veces pude sacarle su teléfono.&lt;br /&gt;Digamos que era una especie de patiño. Pero me hacía feliz ser así. Todo el mundo sabía que éramos amigos inseparables y que tanto yo festejaría las muchas bromas del Negro, como él haría lo mismo con mis escasos comentarios chistosos. &lt;br /&gt;Parte de la rutina era corregirlo, decirle que las cosas no eran como él las platicaba, o agregar algún detalle para que su narración fuera mejor:&lt;br /&gt;—"Me cae que te van de salir patas de gallo antes de los 30 por creerte la muy buenota", le dije a la gorda esa, "Las axilas te van a apestar cada que quieras acercarte a un galán como yo..."&lt;br /&gt;—Y eso que no conocía tus artes amatorias... —completaba yo y nos reíamos como Beavis &amp; Butthead.&lt;br /&gt;Luego los demás se reían, sobre todo de nuestras estupideces, de ese clasismo cómico que era tan común en la Pachuca de mi adolescencia, y entonces El Negro, con su sudadera de jerga, le decía el peor de los piropos a la muchacha guapa y ella, conquistada por su humor, aceptaba irse a un rincón de la fiesta.&lt;br /&gt;Ya en casa, no dejaba de pensar que tal vez mi nombre debía ser Cory, y el del Negro, Shawn y que estábamos Aprendiendo a vivir.&lt;br /&gt;Alguna vez creo que lo dije: cuando alguien conoce a El Negro se enamora de él, y a mí me soportan con tal de que El Negro tenga al perfecto corista que complete sus bromas.&lt;br /&gt;Quizá por eso lo considero mi hermano. Y el viernes no fue la excepción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="480" height="385"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/qJOlnd4H35o?fs=1&amp;amp;hl=es_ES"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/qJOlnd4H35o?fs=1&amp;amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-9090156671391906184?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/9090156671391906184/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=9090156671391906184' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/9090156671391906184'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/9090156671391906184'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/09/siempre-me-ha-costado-hacer-nuevas.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-6927405796902534131</id><published>2010-08-30T10:15:00.000-07:00</published><updated>2010-08-30T10:28:10.285-07:00</updated><title type='text'>Gracias Dios mío por:</title><content type='html'>Los desayunos del Tok's, las chalupas de casi cualquier puesto, las nieves de zanahoria con jícama preparada con chile de la Avenida Revolución (Pachuca) y por los Helados Santa Clara (sobre todo el de triple chocolate). &lt;br /&gt;Por los totopos con frijoles y queso de Taxco (que sirven como botana), por las nieves artesanales de Milpa Alta, por las quesadillas doradas del Salón Corona y por el mole verde con carne de res (que prepara mi tía Alicia). &lt;br /&gt;Por las quesadillas de raspadura, por los pastes de La Nacional (en Pachuquilla), por el pescado empapelado del tianguis de Villa Panamericana y por la chapata gratinada de la Cineteca Nacional.&lt;br /&gt;Por las enchiladas suizas del café La Habana, por las tlayudas de Libres (en Oaxaca), por el café de olla del Papalote (aunque el menú salga tan caro) y por las pizzas del Rayuela.&lt;br /&gt;Por las nieves y papas a la francesa del centro de Tlalpan, por los tacos de carnitas del Estadio Revolución (aunque me hayan provocado cisticercosis), por las gorditas radioactivas del mercado Granada y por las palomitas del Cinépolis.&lt;br /&gt;También por las migas, por el Carlos V azul y por las galletas Príncipe; por las patitas de pollo fritas preparadas con lechuga, rábano, queso y salsa verde; por el chicharrón de cierto puesto del mercado de Xochimilco y por lo tejocotes que venden en el invernadero de Nativitas.&lt;br /&gt;Gracias por la salsa de las quesadillas del tianguis de Bosques, por los molletes de algunos Vip's, por las pasas con chamoy de Liverpool (aunque me escalden la lengua) y por el niño envuelto de crema pastelera de Bisquets Obreón.&lt;br /&gt;Por el chus de El Globo, por el Pollo feliz y su salsa martajada, por los churros de la Churrería López y por las viboritas de gomita.&lt;br /&gt;Por el Sidral Mundet (el único refresco perfecto), por el hombre que inventó el pastel imposible y por las quesadillas de papa con queso de la señora Vélez (sobre todo con salsa roja de la que prepara para el pozole).&lt;br /&gt;Gracias por las galletas de nuez de El Palacio de Hierro y por los tacos de bistec con queso en algunas calles de Tepito...&lt;br /&gt;Pero sobre todo, gracias, por el Sal de Uvas Picot, por el omeprazol y por mi estómago que aún resiste.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-6927405796902534131?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/6927405796902534131/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=6927405796902534131' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/6927405796902534131'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/6927405796902534131'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/08/gracias-dios-mio-por.html' title='Gracias Dios mío por:'/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-425438827853573647</id><published>2010-08-27T09:29:00.000-07:00</published><updated>2010-08-27T09:41:53.660-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>No quiero atribuírselo a la edad, pues a mis 32 años no creo que haya desgastado tanto el cuerpo (pero no dejo de pensar en las desveladas de juventud, en los cartones de cerveza, en las cajetillas de cigarro). Sin embargo, algo me preocupa de este dolor de huesos (dije "huesos"), quizá que me llegué a cualquier hora, que suba desde el empeine y se instale justo debajo de la ingle. Luego, cuando sube a la cadera y se me instala en la espalda baja, quiero atribuírsleo a las 6 horas que permanezco sentado en el trabajo (tal vez debería comprarme un wii, tal como recomienda el comercial). No sé qué hacer cuando me llega a la altura de los pulmones, y mucho menos cuando se queda 10 o 15 minutos justo en la manzana de Adán. Pero cuando llega a los ojos y se va hacia la parte de atrás y comienza a expandirse a todo el cerebro, ya es demasiado.&lt;br /&gt;Me pregunto entonces qué debo hacer: tomar una pastilla, dormir un poco, comer, relajarme 30 minutos. Pero entonces siento comezón en el brazo y me doy cuenta que ya me está surgiendo el salpullido que me indica mi nivel de estrés, y sin querer rascarme, para que aquello no se extienda, termino por aspirar profundo y me voy directo al espejo. Sí, ahí está de nuevo el vitiligo. Ya en la comisura de la boca, en la fosa nasal izquierda, invadiendo la ceja derecha y llegando incluso por arriba del lóbulo de la oreja derecha. Entonces, en esa exploración frente a mí mismo, veo una cana en la patilla izquierda, y otra más en la parte lateral derecha. Son largas y demasiado blancas, casi tanto como para notarse a simple vista. Entonces, tomo algún mechón de cabello y trato de ocultarlas, y al no conseguirlo, me retiro del espejo como si con ello ganara la batalla.&lt;br /&gt;En ese momento, al darme la vuelta siento nuevamente el dolor que me sube del empeine y entonces, sin darme tiempo para nada más, vuelvo a los 10 pendientes que tengo, a planear qué es lo que sigue.&lt;br /&gt;No falta nunca alguién que me observa en esa maniática exploración y me pregunta: "¿Te pasa algo, estás bien?". Y se deja engañar con mi respuesta: "todo bien, gracias"...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-425438827853573647?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/425438827853573647/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=425438827853573647' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/425438827853573647'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/425438827853573647'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/08/no-quiero-atribuirselo-la-edad-pues-mis.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-2445495390129078045</id><published>2010-08-20T09:10:00.000-07:00</published><updated>2010-08-20T09:49:05.287-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Ahora que visitamos a &lt;a href="http://www.textonauta.blogspot.com/"&gt;txt::nauta&lt;/a&gt; algo en su departamento hizo que recordara un lugar donde viví hace 14 años. &lt;br /&gt;Recién había llegado al DF y vivía en la colonia Álamos, sobre Isabel la Católica; conocía sólo una forma de llegar (por Metro y después caminando) y creo que, aunque suene demasiado obvio, en aquel provinciano no había nada de lo que hoy soy.&lt;br /&gt;En contra esquina del departamento había una tienda a donde iba a comprar 10 pesos de queso de puerco para llenar el estómago. Una cuadra después, en una pequeña papelería compraba cada miércoles el Melate, y dos cuadras más allá, vendían una carnitas que en lugar de antojarse daban ganas de vomitar (por el olor y por lo rosado de la carne).&lt;br /&gt;Cerca había un parque en donde vendían una exquisitas hamburguesas, y sobre Isabel la Católica había una estética con el pomposo y anticuado nombre de "Salón de belleza". Un maricón hermoso (me di cuenta de ello después de que Ró me dijo que en realidad no era una mujer) sonreía a los que pasábamos frente al local y muchas tardes me hizo enrojecer.&lt;br /&gt;Más allá del parque, sobre Bolívar, había un restorán donde lo fuerte eran las carnitas (caras, por cierto), pero también servían comidas corridas que tenían una gran ventaja: no había límite en cuanto a las ensaldas y el agua que incluía el menú. Además, un hombre calvo y chaparro (el dueño) tenía la voz idéntica a Mauricio Garcés.&lt;br /&gt;Por esas calles recorrí por primera vez el Distrito Federal de noche. Algunas veces era Kenyi quien llegaba por mí y nos íbamos caminando hasta Viaducto. A veces era Ró quien se pasaba las tardes a mi lado, y aún recuerdo un viernes en que habíamos tomado un poco de vino cuando Kenyi nos enseñó a bailar a Ró, a César y a mí. En el rectángulo que era mi habitación, cuatro hombres nos movíamos como changos al ritmo de los Ángeles Azules (por cierto, aún pasarían muchos años para que aprendiera a mover los pies sin tropezarme).&lt;br /&gt;El lugar donde vivía era sombrío y tenía varios inquilinos (los dueños vivían un piso arriba). Si llegaba después de las 10 de la noche, una viejita (la primera inquilina) me veía pasar con enojo, mientras tecleaba cartas y escuchaba Formato 21. Lo mismo sucedía si  salía a las 7 de la mañana o si pasaba a las tres de la tarde o a la hora que fuera. Si la saludaba, no contestaba; pero si pasaba de largo, me amonestaba con su voz ronca y gangosa: "Buenas tardes, por lo menos", y azotaba la puerta para demostrar sus enojos. Ella, además, preparaba crepas que siempre quedaban crudas y nos ofrecía a los demás, que debíamos comerla delante de ella y después salir directo a la farmacia. Creo que sólo en esas ocasiones la veíamos sonreír.&lt;br /&gt;El otro inquilino era un taxista cuyo cuarto tenía una ventana que daba a la calle. A veces llegaba con una mujer de unos 50 años, con falda muy requintada, de labial encendido, con pestañas negras y muy enchinadas. Nunca se oía ruido, pero después de un rato el departamento empezaba a oler a cigarro y ella, la mujer, soltaba pequeñas risas que confirmaban su felicidad tras el goce silencioso.&lt;br /&gt;Al final del departamento, con una ventana que sólo dejaba ver un patio muy gris, estaba mi cuarto. Tenía una tele (que aún conservo) y un pequeño cuarto que tenía la función de clóset. Ya de noche (no tenía cortina), veía pasar los aviones a punto de descender al aeropuerto y me sorprendía que después de las 10 de la noche los dueños prendían luces, hacían quéhacer, cenaban, ponían música y alguna vez los vi bailar con el estilo de Morticia y Homero. Entonces, aún sin saber que algún día me gustaría inventar historias, los imaginaba una especie de vampiros que vivían de noche y en el día dormían. Ella, de pelo rojo encendido y sin cejas naturales (sino pintadas con un lapiz que siempre provocaba una línea escurrida), sonreía con una fuerza capaz de cimbrar las ventanas. Su esposo, viejo de casi 70 o 80 años, era callado y se sentaba en un viejo sillón verde que daba a la ventana interior y abría un libro de tapas azules. Así se le podía ver a las 12 o 1 de la madrugada, leyendo y viendo la noche. Sonriendo mientras su esposa sacudía carpetas tejidas y figuras de porcelana viejas ya a principios del siglo XX.&lt;br /&gt;Un día me fui de ahí. Ya había caminado por muchos lugares. De eje 4 Xola hasta Indios Verdes, de CU hasta Eugenia. Empezaba a añorar Pachuca y algunas veces renegué de estar acá, siguiendo lo que creía mi sueño: estudiar Comunicación para después convertirme en VJ de MTV.&lt;br /&gt;Jamás nadie lo supo, pero cuando ya vivía en Copilco, algunas veces, pretextando ir a cenar una hamburguesa, pasaba por aquella casa y me asomaba a la ventana: para ver si la vijieta seguía escribiendo cartas, para ver al taxista fumando su cigarro de satisfacción, para ver a doña Gloria sacudiendo sus muebles apolillados, mientras su esposo sonreía con esos colmillos tan puntiagudos que me provocaron una o dos pesadillas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-2445495390129078045?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/2445495390129078045/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=2445495390129078045' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/2445495390129078045'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/2445495390129078045'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/08/ahora-que-visitamos-txtnauta-algo-en-su.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-1547951204426952260</id><published>2010-08-11T09:13:00.000-07:00</published><updated>2010-08-11T17:48:08.940-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Las campanas de la iglesia sonaron siete veces. Las monjas comenzaron a llegar en parejas, platicando muy bajo, pegadas a la pared, como si no quisieran que nadie las viera. Algunas parejas cruzaban la calle delante de automovilistas que les daban el paso. El cielo amenazaba con llover, pero nunca se decidió. Había un aroma a tarde tranquila, a café recién tostado, a elotes hervidos. &lt;br /&gt;Nosotros estábamos sentados viendo  hacia todas partes, comiendo una paleta de hielo (limón ella, tamarindo yo) y en un silencio gozoso que no queríamos interrumpir.&lt;br /&gt;En la paletería de enfrente frieron papas a la francesa y después se la sirvieron a tres muchachas gorditas. Les echaron sal, catsup y Valentina. &lt;br /&gt;—Y luego no quieren estar así—, dijo uno de nosotros y el otro rió. &lt;br /&gt;El bolero, a nuestras espaldas, sacó otro cigarro Delicado y lo fumó como si en ello se le fueran las esperanzas. Al cabo de unos segundos un hombre (pelado al estilo militar) se sentó frente a él, tomó El Gráfico y comenzó a leerlo. Sus botas negras estarían relucientes a los pocos minutos.&lt;br /&gt;En la fuente, a nuestra derecha, una madre joven jugaba a mojar a su hijo: le salpicaba gotas de agua verdosa y el niño se carcajeaba con toda la alegría que se tiene en la infancia.&lt;br /&gt;—Yo creo que hoy terminamos de leer el libro—, solté mientras recordaba el cuento de la princesa que se libró de un dragón y de un novio, que al final no resultó príncipe, sino un patán.&lt;br /&gt;Ella asintió y volvió a chupar de su paleta. Hizo ese ruido parecido al de un popote que vacía por completo el vaso con  agua. Al pensar en la acidez de su paleta, sentí que se me escaldaba la lengua.&lt;br /&gt;Por la izquierda se asomó una familia: tres niños, el padre y la abuela. Unos comían elotes y otros esquites. El más pequeño de los niños casi tropezó con la pierna de mi esposa, ella encogió las piernas y se sobó la panza.&lt;br /&gt;—Ya no entendí. ¿Tengo  26 semanas o seis meses?&lt;br /&gt;—¿Vas a empezar de nuevo con tus cuentas interminables?&lt;br /&gt;Reímos. Y ambos, al mismo tiempo, sorbimos el último trozo de paleta.&lt;br /&gt;La noche empezaba a invadir la plazoleta de Tlalpan. Dentro de la iglesia estarían en la consagración de la hostia. El bolero ya fumaba otro Delicado.&lt;br /&gt;Nosotros nos levantamos de la banca y cargando la infructuosa sombrilla, comenzamos a caminar por las calles vacías. Disfrutando de la vida, del silencio, del olor a pueblo que tienen las tardes en Tlalpan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="480" height="385"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/OXF2rQODAdU&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/OXF2rQODAdU&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-1547951204426952260?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/1547951204426952260/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=1547951204426952260' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/1547951204426952260'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/1547951204426952260'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/08/las-campanas-de-la-iglesia-sonaron.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-7046341241248890648</id><published>2010-08-09T09:13:00.000-07:00</published><updated>2010-08-09T09:44:35.793-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Alguna vez dije que me gustaría amanecer sin lugares comunes, ni frases hechas, ni adjetivos. Otras ocasiones también quisiera despertar sin promesas, dudas o certezas. Pero hay días como hoy que quisiera amanecer con todo eso, para poder sacar toda la furia que tengo contenida.&lt;br /&gt;Hace más de un año comencé un proyecto con unos conocidos de la Facultad. Durante semanas pensamos cuál sería la mejor opción para hacer comercial nuestro sueño de comenzar una revista. Fueron tardes en que tomábamos café del Vips, reíamos, nos enojábamos, planeábamos e incluso soñábamos. &lt;br /&gt;Un mes atrás, quizás un poco más, se decidió que era hora de empezar a trabajar. Se establecieron fechas de entrega, se distribuyeron responsabilidades y señalamos un día "cero".&lt;br /&gt;La primera fecha de entrega nos sorprendió sin ningún trabajo. No había textos qué corregir (bueno, sí, unos que eran muestra, no los defiitivos) y decidimos que daríamos un poco más de tiempo a nuestros colaboradores. &lt;br /&gt;La esperanza fue menguando poco a poco. La semana pasada al fin llegaron algunos contenidos. Unos, a mi parecer, son francamente malos, impublicables; otros son buenos, pero necesitan una pulida, y uno o dos, son realemente interesantes.&lt;br /&gt;La cuestión, a donde quiero llegar, es al consejo editorial que debe encargarse de corregirlos. Está conformado por tres personas y tiene etapas en las que a mí me corresponde ser el segundo filtro.&lt;br /&gt;La primer persona mandó un correo dando indicaciones: "hay que quitar uno o dos párrafos, corregir el estilo y reducir los adjetivos", pero no explicó en concreto a qué se refería. Luego, yo le metí mano a los textos, corte, aumenté y propuse. La tercera persona hoy envió un correo, diciendo que daba algunas sugerencias pues no quería intervenir en el estilo de los autores ni establecer las correcciones de manera unidireccional...&lt;br /&gt;¿Entonces, qué pensarán que es el trabajo de un "corrector de estilo"? ¿Decir, "pues aquí yo pondría 'haber' con 'h' y 'b' y no con 'v' como tú lo escribes, pero lo dejo a tu consideración"?&lt;br /&gt;No sé, tal vez es que últimamente me siento defraudado por las personas que piensan mucho pero actúan poco. Digo, a mí parecer de nada sirve proponer reducir tres párrafos si no dices cuáles.&lt;br /&gt;Tal vez se deba a que creo que a esta edad ya no estamos para seguir haciéndonos PENDEJOS con proyectos que nunca se concretarán. Me la paso muy bien hablando de política, de estructuras, de fórmulas, de las ventajas de Google, de las nuevas formas de mercadotecnia; pero también quiero ganar dinero, concretar un proyecto y hacerlo realidad.&lt;br /&gt;Me decía una persona el otro día: "Oye, ¿cómo lograste que te diera la entrevista?" "Pidiéndosela", fue lo que contesté. A lo mejor se me hace fácil porque vi cómo actuaba mi esposa frente a un secretario de Estado a quien quería entrevistar, o porque me he dedicado a trabajar desde hace más de 10 años, o porque no he obtenido una beca y he tenido que picar piedra, o porque no cursé un doctorado y por lo tanto para comprarme una paleta debía ganármela y no sólo estirar la mano para que Conacyt me diera el dinero suficiente.&lt;br /&gt;No sé, cada día estoy más convencido de que soy una especie de Esteban Arce. Pero prefiero trabajar duro un mes y desencantarme al no hallar resultados; a trabajar año y medio y terminar por frustrarme ante los malos resultados.&lt;br /&gt;Creo que algunos de mis contemporáneos creen mucho en el verbo y poco en la acción. Ya he hablado de guerrilleros que marchan por los indios de Guerrero pero son incapaces de cederle el asiento a una anciana. A veces me pasa con mi amigo El Negro,  que creo que estoy fuera de "moda" porque no marcho por Reforma a favor de los bebés muertos en la guardería ABC, o porque no sé qué chingados es el Campus Party; pero también creo que hago bien al ayudar a una mujer a cruzar la calle o al no tirar basura en la calle o al no invadir la parte del Metrobús "preferente para mujeres".&lt;br /&gt;No sé, insisto, hoy quisiera decir: "no chingues, ya no sigas con el verbo, mejor ponte a trabajar", "no apoyes causas externas cuando no eres capaz de ayudar en casa" (no lo digo por El Negro, lo juro); ya basta de seguir rechazando lo pasado con tal de parecer muy progresista, no critiques al de al lado simplemente porque no está de acuerdo contigo...&lt;br /&gt;Hace unas semanas Enrique Krauze propuso que el medio cultural mexicano debía reconciliarse. Pienso que la sociedad, en su generalidad, debe hacer lo mismo. A mí no me importa que uno de mis mejores amigos sea gay, pero le pido que no trate de cambiar mis ideas sobre los heterosexuales (es más, me molesta que me diga "buga"); tampoco me interesa que la persona con quien más platico en la oficina sea de extrema izquierda, mientras me permita defender mi ideología... &lt;br /&gt;El diálogo no sirve, a mi paracer, si no va acompañado de la acción; el reproche es inválido cuando no se anteponen también nuestros defectos; no es válido criticar ideologías cuando uno no defiende una en particular (así es muy fácil poder criticar todo sin necesidad de dar la cara por nada)...&lt;br /&gt;En fin.&lt;br /&gt;Hoy decía uno de los correos que recibí: "(tal) sección describe muy bien el ambiente del lugar, pero es demasiado literaria. Considero que hay que cambiar el estilo por algo más fresco, irreverente y juvenil". Entonces, de qué sirve que captes el ambiente, si ante ello privilegias un estilo "fresco, irreverente y juvenil".&lt;br /&gt;Creo que es hora de asumir las consecuencias de lo que hacemos, dejar de verbalizar sólo las cosas. Es preferible que nos censuren por nuestras ideas, a que naveguemos sin rumbo con tal de quedar bien con todo el mundo. Es hora, al menos a mi edad, de ser definitivo y no seguir por el lado que me lleva el viento.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-7046341241248890648?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/7046341241248890648/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=7046341241248890648' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/7046341241248890648'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/7046341241248890648'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/08/alguna-vez-dije-que-me-gustaria.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-993291675022635664</id><published>2010-08-02T09:12:00.000-07:00</published><updated>2010-08-02T09:25:09.837-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Fuimos a Xochimilco en excursión familiar. Habíamos pasado al mercado por chicharrón, pápalo, queso, tortillas, aguacates. Mi suegra llevaba, además, mole rojo y arroz.&lt;br /&gt;Ya en la trajinera pidieron refrescos y cervezas, y mientras unos hablaban de los ausentes, otra pretendía asustarme con lo que vendrá una vez que nazca el/la bebé. &lt;br /&gt;A la hora de la comida, unos sacerdotes chilenos pasaron en otra trajinera. Mi suegra les ofreció un plato con mole y entonces se vinieron a nuetra trajinera. Bendijeron a los tres niños que iban a bordo, al que iba dentro de mi esposa y bendijeron también la comida: nos pusieron a orar unos minutos. Y mientras las horas pasaban, yo sólo miraba a mi esposa y a la gente que iba fuera, no con la que compartíamos la mesa.&lt;br /&gt;Algo había en aquellas personas que viajaban en las trajineras colectivas (15 pesos por persona), cierta felicidad que no experimentaban los que llevaban al mariachi al lado, a quienes escuchaban a la banda de norteños cantanto "Eslabón por eslabón". Sus miradas eran tranquilas, como abarcando todo el rededor.&lt;br /&gt;Entonces pensé que tal vez en ese ir mirando hacia afuera y no hacia adentro estaba la respuesta. Ellos habían ido a Xochimilco a disfrutar de Xochimilco, no a platicar (trajinera adentro) de lo otro: la casa, la familia, los que no llegaron; ellos disfrutaban del sol y del oleaje, de los patos que tratan de escabullirse de las trajineras, de las carcajadas ensordecedoras.&lt;br /&gt;Mi esposa y yo nos tomamos una foto. Pareciera que estamos solos. Que la trajinera únicamente nos transportara a los dos. Vamos, quiero pensarlo, pensando en otras cosas: en el futuro que vendrá, en el sabor del taco de queso, el tronar de un chile al ser mordido; vamos imaginando que pronto regresaremos a probar esas nieves artesanales, que la próxima vez que vengamos a los embarcaderos será para disfrutar de todo lo que hay afuera de la trajinera.&lt;br /&gt;Yo, le toco la panza que día crece más, y me imagino en unos meses, quizás años, llevando ahí al bebé a que tome el sol, a que mire los patos, que huela las flores, que saque un segundo la mano y sienta el agua correrle entre los dedos...&lt;br /&gt;Entonces estoy seguro de que el futuro está a sólo un segundo y sonrío.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-993291675022635664?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/993291675022635664/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=993291675022635664' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/993291675022635664'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/993291675022635664'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/08/fuimos-xochimilco-en-excursion-familiar.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-8643122531937160536</id><published>2010-07-17T20:06:00.000-07:00</published><updated>2010-07-17T20:46:29.310-07:00</updated><title type='text'>"Hoy me gusta la vida mucho menos / pero siempre me gusta vivir: ya lo decía"</title><content type='html'>Regresé a Pachuca después de mucho tiempo, y me refiero a caminar por ella, a recorrerla en búsqueda de algo. Empecé por Cuesco, tratando de tranquilizarme, hasta que pasé por las colonias Constitución y Morelos. Subí por calles de mi infancia, fui a lugares que nunca visito, incluso entré a un covento a pedir informes. Nada.&lt;br /&gt;Y mientras buscaba con la esperanza de no encontrar, recordé una pregunta de txt:::nauta hace algunos meses: "¿Qué tanto tiene tu novela de ti?".&lt;br /&gt;Había visto los cultivos de alfalfa mientras viajaba en el ADO, había llegado en busca de un pasado, caminaba sin rumbo... Era alguien que deseaba sólo hallar un salvavidas en medio de la tormenta. Me acordé de ciertas vidas de santos en mi librero, de algunas recetas naturistas que a veces les doy a mis compañeras de trabajo y pude sentir en la bolsa del pantalón una imagen del Niño Jesús de Praga que mi esposa me dio para que rezara y me sintiera más tranquilo.&lt;br /&gt;¿Tal vez había presentido al escribirla lo que vendría después? No lo sé, sólo creo que ahora le daría otra respuesta a txt:::nauta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las vacaciones siempre me reciben con los brazos abiertos: pendientes que deben resolverse, problemas familiares, contratiempos... Esta vez no fue la excepción. Sin embargo, cuando estaba a punto de caer, recordaba los ojos de mi esposa, esa tranquilidad que últimamente refleja su rostro, y eso me hacía sentirme esperanzado. &lt;br /&gt;Siento que ahora me pasa con mayor frecuencia eso: sentirme dichoso aunque todo alrededor sea negrura. Por ejemplo, el miércoles llovió muy fuerte por la casa. Era de noche y pensé en decirle a ella: "¿Y qué tal si se nos va la luz?", pero evité hacer ese comentario pues sabía que ya &lt;span style="font-style:italic;"&gt;se nos había ido la luz&lt;/span&gt;. En otro momento hubiera recordado un "hoy estoy para penas solamente", o un "hoy me porté mal con la vida" o no hubiera dudado en releer los diarios de Julio Ramón Ribeyro y regodearme en la tragedia. Pero algo hay ahora, no sólo el bebé, no únicamente mi esposa, que me tiene con ganas de no darme por vencido...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se acercaba la navidad de hace ocho años cuando mi jefe nos invitó a desayunar a un Sanborns. Estábamos todos los que eran parte de "su equipo". Ya habíamos desayunado y nos dio regalos a todos. A mí me dio algunos libros con una dedicatoria que unos meses después sonaría como una mofa o una burla de la vida: "Por los años de amistad y los proyectos que aún faltan. Tres de mis poetas preferidos". &lt;br /&gt;Es curioso, tal vez por los problemas que vinieron después, nunca leí aquellos libros. Sin embargo, el jueves, cuando parecía que la semana terminaría peor de lo que había comenzado, cuando me desperté con dolor de estómago, cuando estaba a punto de claudicar, me acerqué a uno de los libreros y tomé el primer libro que tuve a la mano: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Poemas humanos&lt;/span&gt;. Lo abrí como dicen que debe abrirse la Biblia, al azar, y encontré un poema que me hizo dejar de pensar en Miguel Hernández, en Wislawa Szbymborska, en Julio Ramón Ribeyro:&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Quisiera hoy ser feliz de buena gana,&lt;br /&gt;ser feliz y portarme frondoso de preguntas,&lt;br /&gt;abrir por temperamento de par en par mi cuarto, como&lt;br /&gt;loco,&lt;br /&gt;y reclamar, en fin, &lt;br /&gt;en mi confianza física acostado,&lt;br /&gt;sólo por ver si quieren...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego leí que César Vallejo no tenía vocación de plañidera, sino que era un vitalista frustrado. Pensé en el futuro y me dije: ¿Cuál es el recuerdo que quieres tenga de ti quien un día vaya a buscarte al lugar donde debiste realizar "tu misión"? ¿La de un llorón quejumbroso? ¿La de un vitalista frustrado?&lt;br /&gt;Entonces cerré el libro y regresé a la cama a darle un beso a mi esposa para despertarla con una sonrisa que aún no han podido quitarme del rostro...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-8643122531937160536?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/8643122531937160536/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=8643122531937160536' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/8643122531937160536'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/8643122531937160536'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/07/hoy-me-gusta-la-vida-mucho-menos-pero.html' title='&quot;Hoy me gusta la vida mucho menos / pero siempre me gusta vivir: ya lo decía&quot;'/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-8704685394192614088</id><published>2010-07-08T11:01:00.000-07:00</published><updated>2010-07-08T11:09:44.484-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Tengo una semana despertando entre las 5:09 y las 5:10. No es necesario que suene el despertador, ni siquiera que tenga una pesadilla (que las tengo) y a esa hora despierte tratando de respirar un poco más tranquilo, sino que abro los ojos con firmeza y ya no puedo conciliar el sueño sino 30 minutos más tarde.&lt;br /&gt;La primera vez que me sucedió, salía de una pesadilla donde mataba gente. La siguiente era yo a quien asesinaban. Después los sueños han pasado de lo grotesco a lo inclasificable. Pero siempre, sin que atine una razón, abro los ojos entre las 5:09 y 5:10.&lt;br /&gt;Como soy un hombre supersticioso, creo que la razón vendrá en el futuro, cuando justo a esa hora suceda algo imprevisible. No quiero decir que vaya a ser horroroso o traumático, sino simplemente que cambiará mi vida.&lt;br /&gt;Pero, ¿qué puede sucederme a esas horas en que aún duermo, en que no salgo a la calle, en que no me estoy bañando, en que no me despierto a prender el baño?&lt;br /&gt;Podría ser una enfermedad súbita, un temblor que eche abajo la construcción que me protege, un trueno que de tan fuerte me provoque un ataque...&lt;br /&gt;No sé, he tratado de hallar explicaciones, he intentado dormirme más tarde para que el sueño fluya hasta entrada la mañana, pero nada.&lt;br /&gt;Por eso lo apunto, porque un cierto miedo ha comenzado a invadirme, y quiero dejar registro de esto que quizá sólo surge de las noches en que pienso tantas cosas al estar desocupado...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-8704685394192614088?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/8704685394192614088/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=8704685394192614088' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/8704685394192614088'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/8704685394192614088'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/07/tengo-una-semana-despertando-entre-las.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-3072797908207849208</id><published>2010-06-29T09:31:00.000-07:00</published><updated>2010-06-29T09:50:02.308-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Dos años atrás, caminando por CU, me encontré a un amigo que hoy ya no veo. Me preguntó cómo iba la vida y le dije más que seguro que aquel año algo debía de salir bien.&lt;br /&gt;—Quiero meter un proyecto de investigación para la maestría en Letras (sobre un autor llamado M. R. James), ya metí mis papeles para la beca de la Fundación para las Letras Mexicanas y he enviado el cuentario a una editorial para su dictamen. Con que algo de eso se me dé, ya la hice.&lt;br /&gt;Después comimos tacos de canasta y platicamos sobre su poemario que ya llevaba varias versiones. Nos dijimos adiós prometiendo vernos pronto. Así lo hicimos, pero un día simplemente dejamos de coincidir. Aquel año, por cierto, nada de lo que había planeado resultó.&lt;br /&gt;Ayer, de camino a casa, platicaba con mi esposa (que al parecer con el embarazo se ha vuelto más sabia). Le enumeraba los varios proyectos, las posibilidades de que se den, las personas que se han sumado a ellos, hasta que rematé:&lt;br /&gt;—Con que uno de ellos se haga, ya la hice.&lt;br /&gt;Ella volteó a mirarme con sus ojos profundos. Su cabello recién cortado se agitó como si fuera una actriz del viejo Hollywood.&lt;br /&gt;—¿Y por qué pensar que uno se te va a dar, por qué no todos?&lt;br /&gt;Yo me quedé pensando en las posibilidades, en las estadísticas, en los números que ha arrojado traumáticamente el pasado. Es como si de repente todos los analistas me vieran la cara de México a punto de enfrentar a Argentina. &lt;br /&gt;No dije nada más hasta llegar a casa. Una vez ahí, prendí la compu y corregí un cuento al que le tengo mucha fe. Luego me fui a acostar junto a mi esposa y leí en voz alta un libro de Roald Dahl. &lt;br /&gt;Ya en la oscuridad que precede al sueño, aproveché que ella dormía para mirarla con detenimiento. ¿Por qué sólo conmigo se atreve a decir frases tan contundentes? ¿Por qué sólo a mi lado hace análisis literarios que no he hallado en ninguno de mis amigos lectores? ¿Por qué ese esconderse en silencios que a veces dan a entender cosas que no son?&lt;br /&gt;Su respiración era lenta, como siempre que me escucha. Su cuerpo reposaba como cuando se dispone a pensar...&lt;br /&gt;A veces creo que lo hace un poco para dejar que yo me luzca, para que no me cohiba cuando empiezo a parlotear y a mover los brazos. Ella habla mucho, pero cuando yo empiezo a entrar en confianza y digo una cosa y la hilo con otra y continúo sin detenerme a pensar, ella parece sólo esperar el momento preciso para corregirme o para impedir que diga cosas de más. Parece que está atenta a mi discurso, pero creo que más bien quiere que no cometa errores y por eso se preocupa tanto por adivinar mi siguiente palabra. Por eso, cuando estamos entre amigos y ella presiente que estoy a punto de decir algo de lo que después me arrepentiré, me toca ligeramente la pierna por debajo de la mesa y entonces yo sé que debo cambiar de tema o aligerar mis sentencias.&lt;br /&gt;Entonces ella respira tranquila, deja que su cuerpo repose y me mira desde la sabiduría que le gusta esconder...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-3072797908207849208?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/3072797908207849208/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=3072797908207849208' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/3072797908207849208'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/3072797908207849208'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/06/dos-anos-atras-caminando-por-cu-me.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-4074137858122610637</id><published>2010-06-24T09:24:00.000-07:00</published><updated>2010-06-24T10:03:40.856-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Hace unos días veíamos el futbol en la oficina (México-Uruguay). Dos de mis compañeros saben mucho de futbol y decían que el domingo (si pasaba) México perdería frente a Argentina. "Lo único que debemos pedir es que no los goleen", dijo uno de ellos. &lt;br /&gt;—Ustedes saben que yo no sé de futbol —susurré todavía no muy convencido de lo que diría después—, pero todos los pronósticos que han hecho, han fallado. Por ejemplo, cuando fue el sorteo del mundial, aseguraron que México le ganaría a Sudáfrica, perdería con Francia y empataría con Uruguay...&lt;br /&gt;—Bueno, pero eran otras las condiciones —se justificó uno.&lt;br /&gt;—Hace una semana —reinicié—, decían que Francia golearía a la selección, y no fue así.&lt;br /&gt;—Pero es que no tienen director técnico, están peleados entre ellos... —argumentó el otro.&lt;br /&gt;—Y ahora, mientras México va perdiendo, creen posible que Sudáfrica le meta otros dos goles a Francia, pero no que México anote un gol y empate.&lt;br /&gt;—Entonces tu crees que México puede meter un gol —preguntó malicioso uno.&lt;br /&gt;—No lo sé, pero creo que hay igual de posibilidades de que México meta el del empate o que Francia meta uno o Sudáfrica meta dos.&lt;br /&gt;—La lógica no dice eso —enfatizó uno, y después se voltearon para seguir platicando entre ellos, que manejan las estadísiticas a la perfección.&lt;br /&gt;—También —musité ya asumiendo que mis argumentos no servían para convencerlos—, están preocupados porque México no pase a la siguiente ronda, siendo que en los últimos mundiales ha llegado al cuarto partido...&lt;br /&gt;Ellos ya ni se tomaron la molestia de contestarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguna tarde, en un salón de Casa del Lago, Daniel Sada le preguntó a un compañero que quería ser escritor si creía, en realidad, que alguien quisiera publicar su novela.&lt;br /&gt;—Es larga, complicada y los personajes no están aún bien definidos —le dijo Sada humildemente, como si temiera molestar al joven.&lt;br /&gt;—No importa, contestó el muchacho delgado, alto, con un peinado que se esforzaba por parecer revuelto—, yo escribo para mí, así que ni siquiera pienso llevarla a una editorial, yo pienso autoeditarme, las tres partes de la zaga que tengo planeada.&lt;br /&gt;Los que estábamos alrededor de la mesa nos miramos sorprendidos: porque aún había otros dos libros sobre la misma historia y porque él pensaba autopublicarse. Algunos soñábamos con que nos editara Anagrama, Planeta, la joven Almadía, pero ninguno tenía contemplado pagar para autoeditarse.&lt;br /&gt;—Yo creo —dijo al fin Sada—, que autoeditarse no es lo mejor, pero si ya lo tienes decidido, es tu responsabilidad. Yo lo que les pediría es que si un día escriben un libro y consideran que es bueno, que a ustedes les parece bueno, lo lleven a la mejor editorial. Si se los rechazan, lo lleven a la editorial que le sigue y así hasta acabar con las llamadas editoriales independientes. Nunca empiecen por las que consideren más fáciles, porque en una de esas tienen un excelente libro que cualquier editorial quisiera, pero por su miedo lo va a editar una editorial pequeña.&lt;br /&gt;(Por algo él era el maestro)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Andamos como húngaros, con maletas, mochilas, bolsas. De repente vamos a visitar a los amigos, a la familia. Todos nos preguntan por el bebé y nos cuestionan si ya hemos comprado algo. Nosotros siempre negamos y antes de que argumentemos, nos dicen que es una lástima que vayamos justo hasta ese día, porque una semana antes regalaron una ropita de recién nacido, la cuna de su bebé, la carreola que ocupó su sobrino, el esterilizador que compraron antes de que naciera su hijo.&lt;br /&gt;—Seguro les serviría y así no gastarían. Es que uno no sabe todo lo que desperdicia. En serio, la ropa de mi bebé estaba prácticamente nueva, y la dejó así de rápido. Al de ustedes le podría servir...&lt;br /&gt;Nosotros agradecemos con una sonrisa, sin decir nada. Después, cuando ya vamos de nuevo por la calle, cargando nuestras mochilas, nuestras maletas, nuestras bolsas, pensamos en que somos felices sin carro y el día que compremos uno procuraremos que sea nuevo, no "viejito, que nomás les sirva para transportarlos", como nos recomiendan. Y también platicamos que a lo mejor no será mucho, pero queremos que nuestro bebé estrene un biberón, una mantilla, una colcha. No queremos la carreola de 20 mil que vimos en Perisur, pero queremos una que sea nada más de él. No creemos conveniente comprarle diez mudas de ropa, pero queremos que su trajecito pañalero huela nada más a él...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo eso lo pienso después de una tarde de perros: calentura, infección, cansancio. Llego a la oficina y ya casi quiero irme, pues de repente me molesta mucho la actitud crítica de mis compañeros. Asumen que ser crítico es ser pesimista, que ser crítico es ver los defectos pero no las virtudes. También están contentos con ser conformistas, con esforzarse el mínimo. Se molestan porque los ponen a trabajar (cuando esa es la razón por la que nos pagan un salario). Hablan mal de la Selección, del gobierno, del PRD, del PRI; ya ni se diga de  la Iniciativa México. Para eso son gente informada, para poder hablar superficialmente de todo y criticarlo. &lt;br /&gt;Es raro, porque entre más "intelectual" se considera una persona es más negativa, más derrotista. Yo recuerdo a los cargantes que le ayudaban a mi papá en el mercado (niños de 10 y 12 años) quienes soñaban con ser presidentes y que cuando se convirtieron en adultos le presumían a mi papá que ya andaban de repartidores de Bimbo, "y ganamos 3 mil pesos al mes".&lt;br /&gt;No será que debemos dejarnos ya de ser tan críticos y disfrutar la vida, pensar que podemos hacer cosas grandes, hacernos de algunas ilusiones y pensar en el triunfo antes que en el fracaso.&lt;br /&gt;Quién sabe. No sé,pero últimamente casi no sé nada...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-4074137858122610637?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/4074137858122610637/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=4074137858122610637' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/4074137858122610637'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/4074137858122610637'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/06/hace-unos-dias-veiamos-el-futbol-en-la.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-2469506826177505928</id><published>2010-06-17T09:42:00.000-07:00</published><updated>2010-06-17T10:06:44.316-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Mi abuela solía sacar su colchón a su patio (lo hacía los fines de semana que los nietos nos quedábamos en su casa). Lo dejaba asolearse y después le pegaba con una escoba. Entonces yo no sabía por qué lo hacía. Hoy incluso nunca se lo he preguntado. &lt;br /&gt;Mal recuerdo que las noches que dormíamos a su lado, soñaba con pequeños reyes derrotando gigantes, o con sirenas o con perros que salvaban a sus dueños de terribles problemas. Es decir, no tenía pesadillas.&lt;br /&gt;Hoy he recordado esa imagen: el colchón rodeado por cubetas que servían de macetas, junto a esas plantas medicinales o metafóricas: espina de Cristo, chisme, teléfono, vapourub, malayerba, rosa de Castilla, ruda, hierba de san Juan... Lo he recordado y he pensado en ese rito como una especie de salvación. ¿Por qué? Porque durante varias noches mi esposa ha tenido pesadillas: despierta sudada y con la respiración agitada. &lt;br /&gt;Hasta hace unos meses era yo quien me levantaba en medio de un susto, rodeado de oscuridad y con jadeos que despertaban a mi esposa. A veces, cuando la pesadilla era paralizante, lo único que lograba mover eran los labios que susurraban una oración, siempre la misma: el Padre Nuestro.&lt;br /&gt;Ella sueña cosas muy lógicas, narraciones que tal vez reconstruya cuando despierta. Son fiestas o comidas o reunines con su familia. En ocasiones, mientras duerme, es fácil escucharla hablar, sonreír. Sin embargo, ahora se agita "como una luna en el agua" y casi puede presentir el gesto que anticipará su despertar caótico. Sueña sangre, chillidos, lamentos, monstruos.&lt;br /&gt;Podía imaginar que una pareja termina por parecerse en muchas cosas, pero jamás pensé que pudiera contagiarle mis pesadillas. Espero que nunca llegue a una de las mías.&lt;br /&gt;Por eso, pienso que si hubiera un poco de sol, me atrevería a sacar nuestro colchón al patio, dejarlo que se llene de sol, que evapore nuestros sudores nocturnos; rodearlo de nuestras plantas medicinales y a lo mejor así, como creo que hacía la abuela, evitar que tengamos pesadillas en las noches.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-2469506826177505928?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/2469506826177505928/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=2469506826177505928' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/2469506826177505928'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/2469506826177505928'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/06/mi-abuela-solia-sacar-su-colchon-su.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-5929770073936648975</id><published>2010-06-14T09:42:00.000-07:00</published><updated>2010-06-14T09:46:07.601-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Las cosas empiezan a cambiar. Ahora ya no son suficientes mis palabras, las explicaciones esquivas, los monosílabos que llenaban mis respuestas. Las personas: mis amigos, mi familia, los parientes lejanos, ahora no hablan mi mismo idioma. Cuando yo digo, por ejemplo, “nervioso” ellos desencajan la cara y se me quedan mirando como si les preocupara mi salud, mi respuesta extraña. Si contesto “es raro”, la frase no los convence, sino que piden una explicación mayor, y yo, que nunca he sido una persona de muchas palabras, arriesgo otro enunciado: “a veces estoy eufórico, en ocasiones me quedo en la nada…” Pero ellos siguen sin comprenderme.&lt;br /&gt;Si mis padres o mi hermana llaman por teléfono, preguntan a qué hora pueden encontrar a mi esposa, para mejor platicar con ella, pues mis palabras no terminan de darles la tranquilidad o la emoción que buscan.&lt;br /&gt;Pareciera que no los puedo convencer de que mis sentimientos son auténticos, de que siento eso y nada más. Hablaré en concreto. Dije: “Dentro de todo, me siento bien, ella me ha dicho que debemos estar lo más relajados posible y así estoy”. “Sí, sí, entiendo”, mintió mi interlocutor, “pero debes sentir algo más, pensar algo más. Yo, por ejemplo… Bueno, las circunstancias eran diferentes, pero no puede ser que tú sólo…” Y así continúan, tratando de que sienta lo que ellos sintieron, intentando que piense lo que ellos pensaron. Hasta que termino con una frase que ha convencido a todos: “Pero ya nos urge tenerlo en nuestros brazos”. &lt;br /&gt;Únicamente así logro que sonrían, con conmiseración, es cierto, pero dejan de extrañarse con mis frases que a veces son de desazón y otras de profunda tranquilidad.&lt;br /&gt;Será que hemos caminado muchas calles juntos; que muchas noches planeamos el futuro; que las veces que se iba la luz preferíamos platicar en lugar de hacer el amor; que nos mirábamos mucho rato decididos a conocernos realmente; que han pasado más de ocho años en que aprendimos a decirnos todo con una sola frase, a darnos ánimo con tan sólo tomarnos de la mano…&lt;br /&gt;Es extraño: las cosas parecen cambiar para todo el entorno, pero no para nosotros. Nosotros seguimos preparando de comer mientras vemos la tele, bajando a la tienda a comprar botana, viendo la tele (&lt;span style="font-style:italic;"&gt;CSI Miami&lt;/span&gt; que a ella le encanta). Ella camina por la casa buscando cosas por arreglar y después olvida un anillo en el lugar menos pensado; guarda papeles en chamarras que se pondrá después de varios días sólo para encontrar el papel que tanto buscaba. Yo sigo leyendo libros en el Metrobús; continúo despertando a medianoche debido a sueños de un destino que no me convence. &lt;br /&gt;Y así se nos van los días. Si acaso por las noches leemos un libro infantil, sonreímos como idiotas al ver un ultrasonido, tenemos nuevas palabras en la boca que sólo nosotros entendemos.&lt;br /&gt;No sé, supongo que si no logro que los demás comprendan lo que siento es porque siempre me ha costado trabajo que entiendan mis palabras (que ahora suenan como un balbuceo).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-5929770073936648975?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/5929770073936648975/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=5929770073936648975' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/5929770073936648975'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/5929770073936648975'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/06/las-cosas-empiezan-cambiar.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-2622949388276375287</id><published>2010-05-31T11:16:00.001-07:00</published><updated>2010-05-31T11:21:06.709-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>¿Qué recuerdos tendremos en el futuro? ¿Las tardes cuando veíamos varios capítulos de una serie sobre Japón? ¿Las caminatas por el centro de Tlalpan tratando de saciar un antojo? ¿El crecimiento del vientre que notamos de sopetón? ¿Las náuseas por el olor del atún? ¿Los sueños largos y las pesadillas cortas? ¿Las lecturas por la noche? ¿Los licuados de plátano, granola, chocomil? ¿La imagen del Santo Niño Jesús de Praga? ¿Los latidos de un corazón? ¿Nuestros pasos por una calle desconocida, sudando a causa de la  emoción? ¿La sorpresa de muchos? ¿Las felicitaciones?&lt;br /&gt;¿Cuándo se convierte en recuerdo lo que a diario vivimos?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-2622949388276375287?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/2622949388276375287/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=2622949388276375287' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/2622949388276375287'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/2622949388276375287'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/05/que-recuerdos-tendremos-en-el-futuro.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-5929657769172466613</id><published>2010-05-28T08:56:00.000-07:00</published><updated>2010-05-28T09:45:57.546-07:00</updated><title type='text'>Yo, lector</title><content type='html'>No sé si fue el café que tomé en el Vips, si fue el coraje que pasé o si era la culpa que sentía por llegar a casa tan tarde lo que provocó que me sintiera ansioso, con dolor de estómago y tuviera insomnio. Pero pasada la media noche, aprovechando que ella dormía, me puse a leer uno de los libros que mi esposa carga en su bolsa, uno de Agustín Cadena. Leí uno, dos, tres cuentos. De pronto ya estaba por la página 50 y me sentía cansado. Aún me dolía el estómago, pero me sentía contento después de leer. Al fin me quedé dormido.&lt;br /&gt;Pasadas las 3 de la madrugada, me levanté al baño y para enfrentar al insomnio, volví a tomar el libro , a leer otro cuento, a continuar con uno más. Pasadas ya las cuatro  me volví a quedar dormido.&lt;br /&gt;A las 5:31 sonó el despertador. Ella ni siquiera se movió, así que aproveché para ir a la sala y continuar con la lectura. Algo había en ese libro que me hacía querer terminarlo antes de que ella se lo llevara. Sin embargo me faltaron dos cuentos. Ya después podré leerlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De camino al trabajo, en el Metrobús, me tocó estar parado junto a un par de hombres. Uno de ellos -viejo, sin un brazo, con la manga de la camisa recogida y bien planchada para que no colgara flácida ante la ausencia de brazo- sacó un discman y compartió sus audífonos con el más joven -tenían cierto parecido físico y hablaban con un tono de voz similar, cantadito, al estilo Resortes Resortín de la Resortera (supongo que serían padre e hijo). Luego subió el volumen y pude percibir a Vicente Fernández cantando alguno de sus viejos éxitos -de cuando aún no se pintaba el bigote.&lt;br /&gt;—Entonces le dijo el párroco al capellán: "¿Qué me recomienda más... usted qué compraría: un carro nuevo o una carchachita vieja?". Como si no supiera cuál iba a ser la respuesta... Pero a lo mejor sólo quería una confirmación.&lt;br /&gt;—¿Y qué le dijo el capellán? —preguntó el que supuse era el hijo, como si esa pregunta  no fuera un modo de seguir una plática, sino como si de ello dependiera que su día empezara de la mejor manera.&lt;br /&gt;—"No sé, padrecito. Creo que yo compraría el carro nuevo, aunque usted igual sólo necesita la carchachita".&lt;br /&gt;Se quedaron en silencio. El joven se acomodó el audífono en la oreja y volteó a ver al manco. Rió ligeramente.&lt;br /&gt;—Pinche padrecito, se fue de nalgas —concluyó el anciano y después subió aún más el volumen del discman. Sonaba &lt;span style="font-style:italic;"&gt;El gallero&lt;/span&gt; -creo que ese es el nombre.&lt;br /&gt;Yo, que aún tenía el dolor de estomago, pero que de a poco iba transformándose en un insoportable dolor de cabeza, me arrimé a la puerta y bajé del Metrobús aún con aquella voz en los oídos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Subí al Pumita y abrí &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Una mujer difícil&lt;/span&gt;, de John Irving. La primera vez que leí a este autor fue una casualidad de carestía económica y un vano recuerdo de un apellido. "Dijeron -y me refería a nos escritores en alguna conferencia- Irving, pero ¿era John Irving o Washington Irving?", pensé frente a una mesa de remate de ibros. La portada azul contrastaba con el precio en naranja fosforescente: 10 pesos.&lt;br /&gt;Compré &lt;span style="font-style:italic;"&gt;El mundo según Garp&lt;/span&gt; y mucho tiempo después lo leí. Me gustó demasiado ese Irving, así que cuando en una feria del libro, en la mesa de ofertas encontré &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Una mujer difícil&lt;/span&gt;, lo compré enseguida.&lt;br /&gt;Abrí el libro en la página 76 y continué con la lectura. Al bajar, a unos metro de mi trabajo, estaba menos enojado, con un dolor casi imperceptible de estómago y la cabeza había dejado de dolerme. Entonces, como si todo se conjuntara para que pudiera sacar una conclusión, recordé los cuentos de Agustín Cadena, la plática del par de hombres en el Metrobús, la narración de Irving. Algo había en los tres que provocaron mi interés: su sencillez. No eran "discursos" difíciles, demasiado pensados, pulidos hasta la asepsia, pero eran "narraciones" que yo podía seguir sin mayor complicación.&lt;br /&gt;Alguna vez comentaba con Pepe que los libros son intelectuales o son de las entrañas. Por ejemplo, según esa categoría Guimaraes Rosa sería intelectual, pero Roberto Bolaño sería de entraña. Es decir, ambos son buenos, pero el primero exige una mayor participación y concentración del lector, mientras que el segundo sólo le pide divertirse, seguir una historia.&lt;br /&gt;He visto a algunos escritores pulir una historia hasta dejarla "perfecta", pero cuando llega a su lector, quien lee no se emociona: reconoce que no hay un sólo punto o coma en un lugar incorrecto -&lt;span style="font-style:italic;"&gt;dixit&lt;/span&gt; Pepe-, pero no puede decir nada más. Sin embargo, los hay que tiene repeticiones de palabras, un lenguaje llano, historias que empiezan en un punto A y terminan en D, sin haber pasado por B y C, pero el lector se siente contento con la historia.&lt;br /&gt;No sé. Es un poco como comparar (con todas las limitantes que pueden haber) el cine "de autor" con el cine "comercial". Frente a una mesa de libros, a quién prefiere un hipotético lector, a Joyce y su &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Ulises &lt;/span&gt;(por lo demás un trofeo que presumir para muchos lectores expertos) o a Stephen King.&lt;br /&gt;Yo, por lo mientras, sigo atrapado por la anécdota del viejo manco, por los cuentos de Agustín Cadena y por los personajes de &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Una mujer difícil&lt;/span&gt;. A lo mejor por eso nunca me sentí parte de los Lectores medianamente avezados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PD.Le compré su primer libro a nuestro bebé: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Peter Pan&lt;/span&gt;. ¿Alguna otra recomendación?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-5929657769172466613?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/5929657769172466613/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=5929657769172466613' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/5929657769172466613'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/5929657769172466613'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/05/yo-lector.html' title='Yo, lector'/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-5537552341235059479</id><published>2010-05-18T09:16:00.000-07:00</published><updated>2010-05-18T09:56:57.566-07:00</updated><title type='text'>Alguna vez me profetizaron la felicidad, no la riqueza</title><content type='html'>Ayer me propuso El Negro comprar un micrófono para que quede mejor CapsLock. Me negué por el precio que tiene, aunque eso no es a donde quiero llegar. Discutimos un poco el equivalente de ese dinero en despensa familiar y en cuántas horas de trabajo nos implica (por cierto, él pagaría el juguetito). Al final, ya que yo había propuesto buscar alternativas, me quedé pensando en una frase que me dijo: "Le acabo de comprar sala y comedor a mi vieja", expresó con cariño, "no me gasto el sueldo en viejas, vicios o pedas... Creo que me puedo dar este lujo".&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;Caminábamos por La Loma, el domingo, cuando le conté a Luisa sobre un comentario de mi hermana en CapsLock, donde decía que sus hijos y ella me admiran. &lt;br /&gt;—Al final de cuentas, a uno sólo le queda el orgullo de hacer lo que quiere y de que le guste a la gente que quieres —le contesté después de una larga plática.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy una persona que se abruma con frecuencia por el dinero y por el costo de las cosas. Por ejemplo, amo los libros, pero es casi impensable que gaste en uno más de 300 pesos (esos gustos sólo me los permito en mis cumpleaños, tal vez en Navidad). Muchos de mis pensamientos están en función de cuánto puedo quitar de un lado para poner en otro, de cuánto debemos ahorrar o de cuánto son nuestros gastos... Sin embargo, el domingo le decía a Luisa que me tiene muy contento que varias personas hayan dedicado casi dos horas de su vida escuchándonos a El Negro y a mí, hablando de lo que nos gusta.&lt;br /&gt;—Es que es muy triste que el arte no te dé mucho dinero —se lamentó.&lt;br /&gt;Y entonces le puse como ejemplo a Toño, a quien yo veo contento, haciendo lo que le gusta hacer; a Orfa, quien siempre sonríe; a Cuauhtémoc, quien siempre tiene mil proyectos y es el hombre más realizado que conozco.&lt;br /&gt;—Claro, por el otro lado está el Lector Medianamente Avezado que a pesar de que tiene varios premios literarios a nivel nacional, siempre se queja de las cosas; aún no le es suficiente la vida —solté con cizaña.&lt;br /&gt;Luego seguimos caminando, platicando de esas personas a quienes invitas a un proyecto y dicen sí antes de que les hables de cuánto van a ganar; de aquellos que ganan poco en su trabajo, pero por la tarde son hombres y mujeres felices; de mi amigo que pudo ganar 28 mil, pero como pedía 30 mil prefirió dejar esa oferta y quedarse en la oficina que lo abruma.&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;Una amiga me escribió para decirme que no le gusta su trabajo; que odia tener que reirse de los chistes de su jefe, tener que decirle sí a todos sus caprichos laborales. "Lo único que deseo es un lugar donde pueda hacer lo que quiero, sin tener que caravanearle nada al que está arriba". No estaba de humor, como no lo estuvo algún tiempo, y creo que la pasa mal. Pero eso no me pareció un buen pretexto para negarse a ser feliz, a compartir una cerveza o a platicar. No se lo dije. Espero que ella se dé cuenta por sí misma. Sin embargo, pensaba contarle algo más: nosotros andamos con deudas, Luisa se quedó sin trabajo (ya no, afortunadamente), tengo problemas laborales, el horóscopo ha dejado de ser certero y además, estamos embarazados, pero somos felices. Ya no le damos oportunidad a la tristeza; cuando uno decae, el otro lo saca a flote; cuando nos sentimos melancólicos salimos a caminar y platicamos sobre lo que vendrá (sea posible o no); planeamos y nos dejamos llevar por la ilusión...&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;Alguna vez dije que me encantaba platicar con Cuauhtémoc porque siempre me infundía ánimos; también dije que El Negro siempre tenía ideas y más ideas (realizables o no); quizá comenté de lo nutrido que regresaba de las pláticas con Toño. Y lo curioso es que sólo hablábamos de nosotros mismos, de nuestros sueños, fracasos e inquietudes.&lt;br /&gt;Tal vez uno no debe tener dinero para disfrutar; quizá no es necesario tener el trabajo perfecto; a lo mejor sólo se trata del lugar común: hacer lo que a uno le apasiona. &lt;br /&gt;Lo más seguro, sin embargo, es que tenga razón La Pedagoga Ojos Tristes, y el chiste de la vida sea encontrarle las razones para la alegría. Y todos tenemos varias...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-5537552341235059479?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/5537552341235059479/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=5537552341235059479' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/5537552341235059479'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/5537552341235059479'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/05/alguna-vez-me-profetizaron-la-felicidad.html' title='Alguna vez me profetizaron la felicidad, no la riqueza'/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-7506378981711146841</id><published>2010-05-12T09:35:00.000-07:00</published><updated>2010-05-12T10:16:41.822-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>No había comido y ya eran las 5:30. Caminé hacia Las Islas, de CU, y en un puestito compré una torta Puma. La más cara, pero la que tiene más ingredientes. No podía ir a casa porque aún debía ver a los de Zona de confort, así que después de que me dieron la torta, no accedí a echarle chiles en vinagre y pagué, me senté viendo hacia el pasto crecido, hacia los jóvenes jugando futbol.&lt;br /&gt;Me terminé la torta y le limpié afanosamente los dedos. Luego saqué una libreta y esbocé una historia telenovelera. Pensé en que si gano esa beca para ese diplomado tendré que abandonar las clases de francés, o de plano, tomar el idioma por la mañana. No eran más de las 6 y ya no tenía nada qué hacer.&lt;br /&gt;Dudé entre sacar el libro de Paz para leer un rato o quedarme viendo el paisaje, escuchando las conversaciones, fijándome en las parejitas que se abrazan con un erotismo acelerado.&lt;br /&gt;Mi esposa dice que por leer muchas veces pierdo contacto con la realidad, así que opté por quedarme sin hacer nada. A lo lejos, los jóvenes se gritaban, después reían y uno corrió para festejar el gol que había anotado.&lt;br /&gt;"¿Qué le diré al bebé cuando me pregunte sobre futbol", pensé. Y este era el primer pensamiento que tenía al respecto. Hasta ese momento no me había permitido tocar el tema, ni siquiera en mi mente.&lt;br /&gt;"Seguro le diré que le pregunte a su madre, a ella o a sus tíos, o a sus primos".&lt;br /&gt;Y me quedé en blanco por algunos segundos.&lt;br /&gt;Y luego: "me gustaría que jugara futbol, si es niño; que fuera a danza, si es niña, y que tenga las manías y costumbres de su madre, pues no quiero que viva en el pasado".&lt;br /&gt;Entonces recordé una frase de Carlos Fuentes en que pide que nadie le niegue heredarles a sus hijos el título de buen mexicano. Y eso basto para que brincara de una idea a otra, de San Agustín a Paul Auster, de dejar el cigarro a concentrarme en las cosas que me vuelven loco, de &lt;a href="http://mangelacosta.blogspot.com/2006/12/farewell.html"&gt;el tercer pos&lt;/a&gt;t de este blog donde recordaba un poema de Neruda (Farewell) a una frase que me dijo hace tiempo un amigo: "Pareciera que buscas la santidad, y no sé para qué".&lt;br /&gt;Ahí estaba la respuesta: no es que busque la santidad, simplemente que estuve preparándome para el gran proyecto de mi vida (del que ni yo mismo tenía conciencia): ser padre. &lt;br /&gt;Miré de nuevo a los jóvenes jugando futbol. Recordé que al otro día iríamos al ginecólgo. Luego saqué mi celular y me puse a ver una foto de Luisa. Por largo rato no hice otra cosa más que verla. Acariciaba la imagen como un adolescente. También sonreía y pensaba en el futuro.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-7506378981711146841?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/7506378981711146841/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=7506378981711146841' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/7506378981711146841'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/7506378981711146841'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/05/no-habia-comido-y-ya-eran-las-530.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-916031091351874030</id><published>2010-05-04T15:58:00.001-07:00</published><updated>2010-05-04T15:58:44.170-07:00</updated><title type='text'>¡Este arroz ya se coció!</title><content type='html'>&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-916031091351874030?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/916031091351874030/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=916031091351874030' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/916031091351874030'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/916031091351874030'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/05/este-arroz-ya-se-cocio.html' title='¡Este arroz ya se coció!'/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-4904421697943726639</id><published>2010-04-27T17:18:00.001-07:00</published><updated>2010-04-27T17:57:00.761-07:00</updated><title type='text'>Vísperas</title><content type='html'>Durante días he estado ansioso. Sin saber por qué. &lt;br /&gt;Ahora creo que vislumbro una explicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;quería tanto / ser un poeta maldito / las masas sufriendo / mientras profundo medito // quería tanto / ser un poeta social / rostro quemado / por el aliento de las multitudes // en vez de eso / mírame aquí / poniéndole sal / a esta sopa rala / que mal alcanza para dos &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer no fui a clase de francés. Toda la mañana había estado solo en la oficina, con poco trabajo y pensando muchas cosas. A media tarde me sentía triste, con esa tristeza que me da al recordar los tiempos cuando estaba en casa de mis padres, o cuando iba de un lugar a otro pensando en el poeta de cabecera (Girondo, Huerta, Pacheco), añorando encontrarme en el camino alguien que entendiera lo que buscaba...&lt;br /&gt;Pero apenas llegué a casa, todo se transformó, de a poco, no hay que mentir. Desde la sala ya se olían las costillas de puerco en salsa morita con calabzas, se adivinaba la jarra con agua de limón. Mi esposa estaba de cara lavada (quizá como más me gusta) y traía un mandil viejo, pero navideño.&lt;br /&gt;-¿Qué tienes? -preguntó adivinando la respuesta, y apenas dejó que fuera a lavarme las manos, al regresar ya tenía una baraja y la estaba revolviendo.&lt;br /&gt;Jugamos varias partidas de tercias. Sólo una la gané. En la estufa terminaba de cocinarse el guiso, las tortillas se calentaban y las dejábamos tostarse un poco. Un tóper con zanahorias rayadas, con limón y tajín, ya nos esperaba como postre.&lt;br /&gt;-Saqué las cartas para que quitaras la cara que traías -dijo al final de una partida.&lt;br /&gt;-¿Y querías que quitara mi cara jugando algo en donde siempre me ganas?&lt;br /&gt;Rió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;en el fondo / muy allá en el fondo, / nos gustaría / ver nuestros problemas / resueltos por decreto // a partir de esta fecha, / aquella pena sin remedio / se considera nula / y sobre ella, silencio perpetuo // extinguido por ley todo remordimiento / maldito sea aquél que mire hacia atrás, / allá atrás no hay nada, / nada más // pero los problemas no se resuelven / los problemas son de familia numerosa / y los domingos salen todos a pasear / el problema, su señora / y otros pequeños problemitas&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Terminé de chuparme los dedos y aún hice una cucharita con el resto de la tortilla para limpiar por completo el plato. Luego me levanté y puse agua a calentar.&lt;br /&gt;-Vamos a tomar café, como en los restoranes.&lt;br /&gt;Y mientras llevábamos nuestras tazas humeantes a la sala, comenzamos a expulgar las plantas, a cambiarles la tierra, a llenarnos las manos de lodo, a empanizarnos la cara con el polvo que levantaba el viento. Al final, cuando las tazas de café se habían vaciado, cuando en la casa de enfrente habían dejado de escuchar a los Tigres del Norte, cuando en la grabadora habían dejado de sonar algunos covers de los Rolling Stones, ella me propuso ver una película.&lt;br /&gt;-¿Entonces ya no vas a trabajar?&lt;br /&gt;Ella negó la cabeza, y propuso que viéramos Johnny and June. De principio me negué, pues bien sé que se acerca mayo, mi cumpleaños, y esa película en especial me hace pensar en muchas cosas ("Dont you know how walk the line?", le pregunta en algún momento June Carter a un borracho y drogado Cash).&lt;br /&gt;Al final cedí, pusimos play aún con la luz del día, y cuando terminó la película yo ya había recordado aquella fiesta en la que terminé muy borracho, el día siguiente en que por la tarde me metí a bañar, apestando; a mi esposa cambiando de canal y encontrando esa misma película y la enorme cruda moral que me invadió por varias semanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No podía caer de nuevo, no debía dejar que la melancolía y la depresión comenzaran a habitarme. No en abril.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;acuérdense de mí / como de uno / que oía la lluvia / como quien va a misa / como quien duda, mestiza, / entre la pereza y la prisa&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces cerré los ojos, por un instante, mientras mi esposa se recostaba a mi lado y respiraba tranquila. Recordé a mis padres, a mis amigos; me vino a la mente cada uno de mis sobrinos y los familiares que este año me han demostrado cuán equivocado estoy en muchas cosas (para bien). Pensé en ver a todas las personas que quiero y mientras hacía un recuento me vino a la mente una canción en especial (In my life). Abracé a mi esposa sin decirle nada, le di un beso, y sin necesidad de apagar la luz, comencé a sonreír. Hay momentos en que uno sabe que ha dado con aquello que tanto buscó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;aun / a la edad / de ya ser / yo mismo // aún / confundo / felicidad / con este nerviosismo&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="480" height="385"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/HlhcyWLORes&amp;hl=es_MX&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/HlhcyWLORes&amp;hl=es_MX&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos los poemas en cursivas son del libro &lt;em&gt;Aviso a los náufragos&lt;/em&gt;, de Paulo Lemiski.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-4904421697943726639?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/4904421697943726639/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=4904421697943726639' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/4904421697943726639'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/4904421697943726639'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/04/visperas.html' title='Vísperas'/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-6643546825548523447</id><published>2010-04-26T10:18:00.001-07:00</published><updated>2010-04-26T10:41:15.461-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>En ocasiones como en la cafetería de la Facultad de Arquitectura. El viernes fue una de esas veces. Al llegar a la caja para ordenar, no me gustó el menú, la comida corrida, así que pedí una sincronizada y después de que apareció el número de mi orden en la pizarra, fui a recogerla. Saludé al chef, quien me preguntó qué había pedido. Le extendí mi ticket y me dijo: "Ahora sí la regaste, m'hijo". Luego tomó el plato de mi orden y agarró un pedazo de pastel de verduras (el guisado del menú) y lo trató de esconder en un lado de mi plato. Me sonrió. Le di las gracias, reiteradas, y disfruté de esa ración extra. &lt;br /&gt;Recordé a muchos otros que me han cambiado los días: esos chefs, esos cocineros, esas meseras que me ofrecieron una sonrisa y me hicieron olvidar un mal día, el hambre, la carencia económica.&lt;br /&gt;Hoy me gustaría regresar a todos esos sitios y darles las gracias, pero no sé si existas todavía. De mientras, valga la mención en este rincón.&lt;br /&gt;1. Miguel, el veracruzano que guisaba en una esquina de División del Norte y Xicoténcatl. Sabía que llegaba al 10 para las 5, y en 15 minutos me daba la comida bien caliente, con guisado extra o un poco más de postre.&lt;br /&gt;2. El calvo que parecía el malo de las películas de El Santo, que en Bolívar, en la colonia Álamos, me llevaba una jarra completa de agua de sabor, cuando en las demás mesas sólo  servía un vaso.&lt;br /&gt;3. La morenita flaca que en el Mercado Cuauhtémoc me servía muchas verduras y me daba tortillas recién salidas del comal, y no conforme con eso, sonreía cuando le dejaba 3 pesos de propina.&lt;br /&gt;4. El chef de arquitectura, que me pregunta cómo me fue en el trabajo y me da el bistec más grande, le pone aderezo a mi ensalada, me desea buen provecho.&lt;br /&gt;5. A doña Luzma, una casera de hace algunos años, que en las mañanas me regalaba una torta de chorizo o un licuado de papaya y dejaba en mi habitación un dulce, para que cuando llegaba por las noches, triste por cómo me iba la vida, tuviera al menos algo dulce.&lt;br /&gt;6. A la mamá de la Chuy que una mañana nos hizo huevo con papas y no paró de insistirme en comer otro taco . No sabía que en la bolsa traía sólo dos pesos para el Metro y me preocupaba qué iba a comer ese día.&lt;br /&gt;Son muchos, y ahora sólo me acuerdo de unos pocos. No cabe duda: qué bien sabe un taco, una sopa, cuando quien te la sirve te sonríe, te hace un gesto cómplice y jamás pide algo más que un simple "gracias".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-6643546825548523447?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/6643546825548523447/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=6643546825548523447' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/6643546825548523447'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/6643546825548523447'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/04/en-ocasiones-como-en-la-cafeteria-de-la.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-5953766485734598303</id><published>2010-04-22T06:58:00.000-07:00</published><updated>2010-04-27T17:04:59.093-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_4nIu6V1MIo0/S9BlD5j3FvI/AAAAAAAAAMw/xlKZq9_OcP0/s1600/Podcast2.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 135px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_4nIu6V1MIo0/S9BlD5j3FvI/AAAAAAAAAMw/xlKZq9_OcP0/s400/Podcast2.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5462977465665656562" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Hace casi un año El Negro vino a trabajar al DF. Los primeros días nos juntábamos para buscar un departamento donde pudiera vivir con su familia (entonces todavía no nacía su tercer bebé) y caminábamos por Reforma, desde Chapultepec hasta Insurgentes. Una tarde decidimos dejar de engañarnos: si nos reuníamos no era para encontrar un lugar a donde pudiera mudarse, sino para platicar (tal como hacíamos las madrugadas de hace 15 años en Pachuca -decíamos que íbamos a correr, pero en realidad sólo caminábamos y desahogábamos nuestras penas de adolescentes).&lt;br /&gt;Esa tarde, ya el año pasado, en una cafetería vegetariana, empezamos a hablar del internet en los teléfonos celulares y creo que en algún momento dije, mamonamente, una cita literaria. De ahí empecé a hablarle a El Negro de algún autor y cuando menos sentimos, ya tomábamos cerveza sin alcohol y comíamos pan integral.&lt;br /&gt;-¿Por qué no hacemos un podcast? -, preguntó.&lt;br /&gt;-¿De qué? &lt;br /&gt;-De esto, de lo que te gusta y me gusta.&lt;br /&gt;Así, decidimos hacer CapsLock, el podcast de &lt;a href="http://evilblackmx.wordpress.com/"&gt;El Negro&lt;/a&gt; y El Cocodrilo, donde hablaríamos de tecnología y literatura.&lt;br /&gt;Al principio grabamos en un Sanborns, creo que también en un Vips, pero después de muchos intentos, de que dejamos de vernos por algunos meses (nació su beba, su trabajo aumentó y yo me desvié nuevamente del camino), ayer por fin terminamos el Tomo 0. Son 38 minutos con 19 segundos. Hablamos de &lt;a href="http://www.beejive.com/"&gt;paquetes de datos&lt;/a&gt; en telefonía celular y sobre &lt;a href="http://alumno.us.es/j/javescinf/algomas/girondo.html"&gt;Oliverio Girondo&lt;/a&gt;. Aún falta crear la página para el podcast, pero de mientras, &lt;a href="http://elnegroyelcocodrilo.wordpress.com"&gt;aquí&lt;/a&gt; les dejo un adelanto. Ojalá les guste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PD. Una última cosa, hay que descargar el archivo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-5953766485734598303?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/5953766485734598303/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=5953766485734598303' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/5953766485734598303'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/5953766485734598303'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/04/hace-casi-un-ano-vino-trabajar-al-df-el.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_4nIu6V1MIo0/S9BlD5j3FvI/AAAAAAAAAMw/xlKZq9_OcP0/s72-c/Podcast2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-1041024519401441966</id><published>2010-04-16T09:55:00.000-07:00</published><updated>2010-04-16T10:07:55.686-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Me niego a aceptar que abril sea el más cruel entre los meses, como dice T.S. Eliot. Y eso que me dijeron que estoy engordando: "como que estás más fornido" (¿Fornido, por qué ocultar la gordura tras esa palabra?). Y eso que me han retrasado por tres ocasiones el pago de un dinero. Y eso que no pude ir al Auditorio Nacional a escuchar a Sabina. Y eso que despierto a causa de las pesadillas. Y eso que... Pero cómo creerlo si ayer pasé una tarde estupenda en la calle de Madero, viendo llover, mojándome mientras el semáforo me daba el paso, comiendo un pozole ardiente y llenador, platicando de mis obsesiones, viéndola sonreir de vez en cuando, escuchando las ofertas de una mujer que vendía capas (cuando llovía) y juguetes (cuando la tormenta paraba un poco), disfrutando una gigante rebana de pastel de chocolate. Quizá se deba a que ayer terminé con todos los pendientes que traía desde hace algunas semanas, llevaba la mochila liviana y usaba unos zapatos cómodos. O a lo mejor es que amanecí abrazado a mi esposa y supe que era feliz. Ayer decía que divorciarme sería como saltar a la fosa común, pues sin mi esposa soy otro más, un extra de película que no tiene nada especial. Me preguntaron que entonces dónde quedaban mis proyectos personales. No supe qué decir. Porque, cómo explicar, sin sonar cursi a los demás, que cuando amanezco con flojera me basta verla para llenarme de energía, levantarme a prender el baño y comenzar el día. Cómo hablar de ese bienestar total que siento cuando nos tomamos de la mano como por coincidencia o cuando me toma del brazo y la veo sonreir. Sería difícil decir que la vida se me alegra cuando la escucho hablar o que me basta estar a su lado para sentirme en mi zona de confort (como dicen por ahí). Es extraño, y creo que ya se lo he dicho: me cuesta tanto trabajo encontrar las frases correctas para hablar de ella. Dice T.S. Eliot que abril es el más cruel entre los meses (y me niego a creerlo), pero también dice: "Nos sorprendió el verano, soltándose sobre el Stambergersee / Con un chubasco; hicimos alto en la columnata / Y cruzamos después el Hofgarten, bañados por el sol. / Y tomamos café y platicamos una hora". Tal vez no era verano, sino primavera; quizá no era el Stambergersee, sino el centro de la ciudad; a lo mejor no nos detuvimos en una columnata, sino en la terraza de un lugar para comer; pero a pesar de eso, la tarde de ayer me sentí en medio de un poema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_4nIu6V1MIo0/S8iZONmNO6I/AAAAAAAAAMY/DmOpoJx4f6M/s1600/DSC00655.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 306px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_4nIu6V1MIo0/S8iZONmNO6I/AAAAAAAAAMY/DmOpoJx4f6M/s400/DSC00655.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5460783017633856418" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-1041024519401441966?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/1041024519401441966/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=1041024519401441966' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/1041024519401441966'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/1041024519401441966'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/04/me-niego-aceptar-que-abril-sea-el-mas.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_4nIu6V1MIo0/S8iZONmNO6I/AAAAAAAAAMY/DmOpoJx4f6M/s72-c/DSC00655.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-5313699220806865036</id><published>2010-04-15T09:15:00.000-07:00</published><updated>2010-04-15T09:33:00.091-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Empiezo a creer que quizá fuera bueno ir al psicólogo, yo, que tanto he hablado de aquellos que acuden al terapeuta. Pero no iría para que me ayude a reconstruir mi &lt;span style="font-style:italic;"&gt;yo&lt;/span&gt;, ni para aliviar mis traumas (con los que convivo de buena gana) o para dejar mis manías (algunas tal vez, no todas). Sino para que me enseñe a interpretar mis sueños.&lt;br /&gt;Recuerdo la noche que soñé que Roberto Bolaño era el chofer del taxi donde yo viajaba. Le pregunté cómo era España, pues no me acordé del nombre del lugar donde había muerto (en sueños tengo mala memoria, también en la vigilia). &lt;br /&gt;Otra ocasión me encontré con Armando Ramírez, quien me llevó a una casa tipo &lt;span style="font-style:italic;"&gt;D&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;imensión Desconocida&lt;/span&gt; en la colonia Roma. Desperté sudoroso al saber que un niño quería jugar conmigo y no podría huir de esa casa maldita. &lt;br /&gt;Otras madrugadas despierto rezando, pues con ello quiero alejar a los demonios que me persiguen por la casa de mis padres. &lt;br /&gt;He sido gerente del departamento de joyería en El Palacio de Hierro, poseedor de una esfera que contiene toda la historia del mundo y la fantasía, visitante recurrente de calles que sólo conozco estando dormido... He besado a mujeres cuya piel es color tierra seca (alguna vez supe que significaba tristeza); tomado pócimas que me ofrecen chamanes, recorrido montañas de color melocotón; estado en Guanajuato en tardes lluviosas.&lt;br /&gt;Y después de todo, cuando despierto, no sé qué signifiquen mis sueños. Es desesperante conformarme con interpretaciones de libros de diez pesos, de los que venden en el Metro. Alguien me ha dicho que un psicólogo podría ayudarme a saber interpretar mis sueños. Sólo por eso pagaría gustoso los 200, 300 pesos por sesión. Quisiera un día saber por qué mi obsesión por el pecado, la culpa y la santidad; por qué cuando estoy a punto de descubrir una gran oferta en un mercado de segundas, despierto; por qué cuando como un plato de manzanas en dulce me sabe tan rico; por qué me gusta tanto caminar en sueños (lo que provoca que amanezca cansado).&lt;br /&gt;No sé. Anoche nuevamente desperté agitado a eso de las cinco de la mañana. He pensado toda la mañna en esos ángeles de piedra y en las puertas que requerían 11 pesos para abrirse. Y no, aún no encuentro el significado.&lt;br /&gt;¿Alguien conoce a un psicólogo?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-5313699220806865036?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/5313699220806865036/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=5313699220806865036' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/5313699220806865036'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/5313699220806865036'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/04/empiezo-creer-que-quiza-fuera-bueno-ir.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-3052658574891236457</id><published>2010-04-13T09:01:00.000-07:00</published><updated>2010-04-13T09:28:55.864-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>El domingo nos invitó a desayunar el Niño Jesús de Praga, lo hizo a através de unas mujeres que viven en un gran terreno a la entrada de Santa Úrsula Xitla. Alguna vez vi entrar a ese terreno a los concheros del sur de la ciudad, cientos de ellos entraban a comer un taco, a bailar con sus sonidos prehispánicos y caracoleros.&lt;br /&gt;Esta vez,  a mí esposa y a mí nos tocó entrar en ese vasto terreno con varios altares: a vírgenes, a santos, a cristos. &lt;br /&gt;Para ser franco, no queríamos ir, nos daba pena que quisieran halagarnos con ese desayuno (unas enchiladas suizas con un ligero sabor a chipotle), pero al final nos convenció una muchacha que salió a buscarnos y nos llevó hasta una sala oscura, arreglada con globos multicolores para recibir al Niño Jesús de Praga. &lt;br /&gt;En las paredes de aquella sala había fotos en blanco y negro, de hombres de sombrero caminando por el zócalo hace 50 o 60 años. También había fotografías de Cuauhtémoc Blanco abrazando a Guillermo Ochoa, así como posters de Las Chivas que ganaron algún campeonato hace no recuerdo cuánto. Además, estaban tres mujeres regordetas que nos recibieron como si fuéramos viejos conocidos. &lt;br /&gt;Mientras las enchiladas terminaban de ser preparadas, nos hablaron de la iglesia de María Reina, donde hacen misas de sanación los martes; del río que bajaba por Fuentes Brotantes, y del padre de Tepeximilpa que construye una gran iglesia (cuya cúpula va a ser semejante a la de la Catedral Metropolitana).&lt;br /&gt;Después pasamos a un pequeño comedor, a donde llegaron una muchacha a quien llamaban La China, pero estaba lacia gracias a una plancha para el cabello; la anfitriona, con una blusa verde bandera, tocándose continuamente  los senos (como si los acariciara o los ofreciera); La Comadre (que tiene diez nietas, una hija viviendo en Cancún y que nos invitó a un bautizo el próximo sábado), así como las mujeres que nos acompañaron en la sala. &lt;br /&gt;De pronto, aquella plática que había comenzado como un recorrido eclesiástico por todo Tlalpan se convirtió en una escena un poco irreal (al menos para mí). Una de ellas, la de carácter más duro, dijo que de niña había asistido a unos XV años que duraron una semana; después, que su abuela hacía grandes fiestas cada fin de semana, y terminó diciendo que en diciembre, el día 24, su abuela rompía 24 piñatas para ellas. La Comadre (que para esos momentos ya sabíamos era hermana de la mujer de carácter seco), apuntó que actualmente se construye una bomba que va a acabar con cierta cantidad de humanos, "pero sin deshacer los edificios", y otra apuntó que por eso estaba temblando en el mundo. Una más continuó diciendo que la influenza jamás existió, o al menos que no era mortal, "porque como los mexicanos comemos tanto chile, pues eso es pura vitamina".&lt;br /&gt;Ya de pronto hablaban de Paulette, del Chupacabras, le mentaban la madre a Salinas de Gortari, predicaban la sanación espiritual para llegar sanos al fin de la humanidad, "bueno, no del mundo, de nosotros mismos, por eso hay que empezar a perdonar", y luego volvían al gobierno que quiere vernos la cara, "ya ven que ya acabaron con Luz y Fuerza" y ahora "sólo les falta Pemex", aunque "ya para puras madres vale".&lt;br /&gt;Y mientras la anfitriona se tocaba nuevamente los senos suavemente, rodeandolos como en una exploración erótica, a otra se le ponían los ojos rojos y parecía a punto de llorar, y La China recordaba cuando pateaba la puerta y le gritaba a su tía: "ven por mí, porque estos hijos de puta no me dejan salir", y los padres le recriminaban a la tía por haberle enseñado esas palabras.&lt;br /&gt;Entonces ya todo el tiempo era risas en la mesa, y recuerdos y sospechas y futurología... y un café que me supo riquísimo, y una disculpa que ofrecimos para irnos a casa, y ellas diciendo que cuando quisiéramos regresáramos nuevamente, que no se nos olvidara el bautizo del sábado siguiente y los XV años del próximo año...&lt;br /&gt;Al final, la mujer de verde nos llevó a la puerta. Le dijimos adiós mientras avanzábamos por la calle del panteón de Santa Úrsula. Quise voltear una última vez para confirmar que todo aquello había sido cierto, pero no lo hice por temor a ver a la anfitriona pasear suavemente las manos por sus senos pequeños y tomar aquello como una invitación más.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-3052658574891236457?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/3052658574891236457/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=3052658574891236457' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/3052658574891236457'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/3052658574891236457'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/04/el-domingo-nos-invito-desayunar-el-nino.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-540203007311614125</id><published>2010-04-09T09:40:00.000-07:00</published><updated>2010-04-09T09:55:17.413-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>En la última semana una idea me persigue sin darme espacio suficiente para pensar en otra cosa. Tengo la impresión de que pronto voy a ser padre. No es sólo porque mi esposa ande con mareos, náuseas o dolores sospechosos; tampoco porque yo ande con unas ganas terribles de comer chocolate todo el día, mire a mi mujer más hermosa que antes y me sea imposible resistirme a acariciarle la panza. No, todo se debe a un comentario al aire, de esos que muchas veces se hacen sin pensarlo demasiado.&lt;br /&gt;El domingo por la tarde marqué a la casa de mis padres. Inesperadamente hablé con mamá por más de media hora y después con mi padre por más de cinco minutos. Al final de la conversación, papá me preguntó por mi esposa. Le contesté que hacía limpieza, al otro lado del departamento. Él, que suele llevarse un poco pesado con ella, me pidió que le dijera que ya no hiciera tanto quehacer, "no le vaya a hacer mal al bebé". Del otro lado de la bocina, a lo lejos, escuché la risa de mamá.&lt;br /&gt;Luego colgué y le comenté a mi esposa lo que su suegro había dicho. Ambos nos reímos.&lt;br /&gt;Sin embargo, desde ese instante, no hago más que pensar que debo ponerme a escribir, aprender lo más pronto a hablar francés, meter un proyecto para obtener una beca o entrar a un posgrado; que debo comprar libros infantiles, actualizarme viendo todo el día Cartoon Network, Once Niños; que necesito saber cómo hacer eructar a un bebé, aprender nanás para hacerlo dormir... Uff, tantas cosas que debo aprender de aquí a que nazca el bebé.&lt;br /&gt;Pero de pronto me sorprendo al reflexionar que no sabemos siquiera si mi esposa está embarazada y ambos tenemos miedo de comprar una prueba de embarazo.&lt;br /&gt;Por lo demás, las dos veces más que he hablado con mis padres, ellos han institido mucho en la salud de mi esposa: ¿cómo está?, ¿cómo la ves?, ¿cómo se siente?&lt;br /&gt;Yo, cuando cuelgo, he tenido que borrar una sonrisa misteriosa que se me pone en la cara sin que sepa muy bien por qué.&lt;br /&gt;¿Ellos sabrán algo que nosotros no? ¿O tan sólo fue una de esas bromas de mi padre que muchas veces no comprendemos?&lt;br /&gt;Al tiempo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-540203007311614125?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/540203007311614125/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=540203007311614125' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/540203007311614125'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/540203007311614125'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/04/en-la-ultima-semana-una-idea-me.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-531050461559611968</id><published>2010-04-05T09:41:00.000-07:00</published><updated>2010-04-05T10:07:08.724-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Han sido necesarios estos ocho años, así como los tres días que pasamos con su familia, pero en especial la media hora en que estuvo abierto ese portafolio samsonite con corazones pintados con &lt;span style="font-style:italic;"&gt;liquid paper&lt;/span&gt;, para que comprendiera a mi esposa.&lt;br /&gt;Mi sobrina le había pedido que le mostrara sus recuerdos, así que mi esposa fue a la que llamamos "su recámara" en casa de mis suegros y de debajo de la cama sacó el portafolio que ocupó durante la secundaria. Después lo puso sobre la mesa de centro y comenzó a sacar libretas, poemas, invitaciones a XV años, papelitos, cartas...&lt;br /&gt;Entonces, como si el contenido fuera el espejo más fiel, comencé a ver la imagen que reflejaba a la mujer que duerme conmigo. Ahí estaba, en las invitaciones a las fiestas de La Guagua y la Comadre; en los poemas de amor y pensamientos de amistad de los que antes vendían enmarcados y con fondos de atardeceres; en las estampitas de hipopótamos abrazándose que adornaban un acróstico; en las figuras formadas con la máquina de escribir. Estaba en las letras formadas con las sombras de un color; en las cursilerías que una prima le escribió hace 18 años; en las dedicatorias de alguna amiga de secundaria; en las letras de canciones románticas. &lt;br /&gt;Todo aquello fue como si de repente realmente pudiera saber quién es ella, más allá de su familia (en broma, le digo que me recuerda a la de Elizabeth en &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Orgullo y prejuicio&lt;/span&gt;); más allá de sus gustos y malos ratos; más allá de sus sueños, sus vanidades (se mira al espejo cada vez que pasa frente a él); más allá de todas sus manías y virtudes. Es la mujer que gusta de los melodramas de los años 40, pero a la vez se ilusiona con CSI y el Doctor House; la muchacha que trascribía canciones de Los Terrícolas y escribía algún poema de Sabines que Mariana Browne leía por las noches en la radio; la niña que confiaba en que los amigos han de dejarse libres para que un día vuelvan y que cree en la familia como única base de su vida; la persona que adornaba sus tareas con colores pasteles y leía los principios políticos del PRI con toda la seriedad que creía ameritaba...&lt;br /&gt;Luego, cerró su portafolio y aguantó algunos minutos las burlas de su sobrina, de su hermana, de su madre. No le pregunté que pensaba, pero sin duda sería algo importante. Lo supe por la sonrisa de satisfacción que tenía en el rostro. Yo lo único que me atreví a hacer fue tomar una fotografía, que después borré, porque esos instantes me gusta conservarlos sólo en la memoria.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-531050461559611968?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/531050461559611968/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=531050461559611968' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/531050461559611968'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/531050461559611968'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/04/han-sido-necesarios-estos-ocho-anos-asi.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-1643871643690290687</id><published>2010-03-31T11:34:00.000-07:00</published><updated>2010-03-31T12:42:53.005-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>El carril 2 de la alberca es el de mi sobrina. El juez ha silbado para que las competidoras se preparen. Alza la pistola y suena un pitido que permite que las niñas ("de 8 años y menos") se tiren a la alberca y comiencen a nadar de pecho. Vale arranca en último lugar. Estamos en el deportivo Ana Gabriela Guevara. Soy el fotógrafo designado por la familia. A mi lado una mujer dice con ternura: "mira a esa chiquita" y sé a quien se refiere.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi sobrina habla todo el tiempo, es respondona, a veces caprichosa y ríe casi como un hábito. Le gustan las historias de terror que le cuento y es capaz de mejorarlas cuando se las narra a su primo menor, a los niños que acuden a sus fiestas siempre muy concurridas. Tiene un Niño Doctor de bulto con quien juega y platica por las noches, le gustan las tortas de milanesa y cada que toma agua de jamaica se le queda la marca del vaso alrededor de la boca. Además, es experta en visitar doctores. Desde el año de nacida ha recorrido clínicas, hospitales, rayos x, ultrasonidos. Tiene una enfermedad que nadie ha podido definir, aunque en el trayecto de los años se ha llamado Síndrome Strickler, deficiencia de calcio y muchas otras hasta llegar al último diagnóstico en el IMSS: Displasia Ósea Espondilometopifisiaria. Para nosotros, que no comprendemos del todo los términos médicos, sólo tiene una característica propia: su talla de estatura es pequeña y los huesos crecen a su libre arbitrio. Por lo mismo, hace poco que comenzó a ir con un doctor extraño: es ortopedista, pero posee diplomados en acupuntura y en diversas técnicas orientales que ubican puntos de dolor muy cercanos a los chakras. Además, atiende en una casa particular y suele denostar a los médicos ("a ver, señora -le dijo a mi cuñada-, el doctor le dijo que su hija padece displasia ósea espondilometopifisiaria, pero ¿eso la curó? A mí me vale madre el nombre, lo que yo le prometo es hacer hasta lo imposible porque su niña se cure"). Vale, nos dimos cuenta después de ocho años, tiene el esqueleto más extraño que hubiéramos visto, sin embargo, ha sorteado todos esos inconvenientes y es una niña feliz. Quizá por eso la queremos tanto, por eso y porque todo el tiempo nos hace reir con sus frases graciosas, con su irreverencia demasiado ácida para una niña de 96 centímetros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde la tribuna se escucha un grito de aliento: "Vamos, Vale, vamos". Identifico a mi esposa. La niña ahora va en tercer lugar, ya no en último. A mis espaldas una mujer le dice a sus hijos: "aprendan de esa niña, no que ustedes...", mientras yo me esponjo sabiendo que hablan de mi sobrina. Quizá a 15 metros de la meta, Vale se sumerge en el agua y sale con una velocidad superior a lo que yo pudiera pensar y se ubica en el segundo lugar. Sus brazos pequeños no se alcanzan a ver, sus piernas cortas se mueven como ancas de rana y sigue avanzando... Mi suegra, desde el otro lado de la tribuna, grita llorando: "Vamos, mami, tú puedes". Es entonces que algo ocurre en el deportivo: una voz grita "Vale, Vale", pero nadie es capaz de reconocerla. Después ya no es una voz, son varios gritos que corean el mismo nombre, hasta que en cuestión de segundos todo el deportivo (no es exageración ni en sentido figurado), corea el nombre de mi sobrina. Ella, percatándose de ello, nada más rápido y su cabeza rebasa la de la niña que va en primer lugar. Los jueces de ambos carriles se levantan de sus asientos y se hincan junto a  la alberca. La gente empieza a aplaudir, a exclamar un "ah", un "oh". El juez del carril número 2 parece que quiere jalar a Vale para que llegue en primer lugar, pero cuando está a punto de hacerlo, la niña del carril 5 estira el brazo (Vale también lo hace) e intenta tocar la meta. &lt;br /&gt;Son fracciones de segundo. El deportivo se estremece. Los dos brazos se estiran y aunque la cabeza de Vale está más cerca del final, el brazo largo de la otra niña llega primero. Se escuchan gritos reprimidos. Una ovación. El juez del carril 2 permite que Vale salga de la alberca y se agacha para abrazarla, para decirle al oído algo que ella nunca nos va a confesar. &lt;br /&gt;Vale sonríe, alza el brazo para que su mamá la ubique y le lleve una toalla. Nosotros, la familia que la hemos ido a ver, tenemos las lágrimas en la garganta y no gritamos más para que no nos acometa el llanto que sólo nosotros podemos entender.&lt;br /&gt;Sin embargo, aún en nuestra conmoción, nos percatamos de los flashes que se dirigen hacia Vale, de los gritos de apoyo que aún se escuchan. Nadie mira a la niña que ganó. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre he pensado que alrededor de Vale hay algo maravilloso, no porque cuando nació cambió nuestras existencias (al igual que El Charal, Coque Bin Laden y Carlofas), sino porque pareciera que siempre va acompañada de Dios, de ese Niño Doctor con quien juega y platica por las noches. &lt;br /&gt;Eso es lo que nos tocó vivir el domingo, aunque nosotros sólo hablemos de cómo la gente gritaba, le preguntemos a Vale por lo que le dijo el juez, ante nuestra incapacidad de reconocer que Vale nos deja sin palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_4nIu6V1MIo0/S7OjHJVxd9I/AAAAAAAAAMQ/Uc43fZBLoG8/s1600/HPIM2148.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 299px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_4nIu6V1MIo0/S7OjHJVxd9I/AAAAAAAAAMQ/Uc43fZBLoG8/s400/HPIM2148.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5454882916837455826" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-1643871643690290687?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/1643871643690290687/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=1643871643690290687' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/1643871643690290687'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/1643871643690290687'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/03/el-carril-2-de-la-alberca-es-el-de-mi.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_4nIu6V1MIo0/S7OjHJVxd9I/AAAAAAAAAMQ/Uc43fZBLoG8/s72-c/HPIM2148.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-5940007313709101442</id><published>2010-03-24T10:01:00.001-07:00</published><updated>2010-03-24T10:14:46.586-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Me siento extraño. No mal, no triste, sólo extraño.&lt;br /&gt;Desde hace unos días mi esposa me comenta los proyectos que piensa echar a andar ahora que todo recomienza. Me cuenta de ciertas revistas, de buscar nuevos clientes, de establecer relaciones con algunas editoriales; y todo parece que ya estuviera en marcha, que sólo faltara una llamada o una decisión para que funcione.&lt;br /&gt;Yo, mientras tanto, sigo pensando en tres historias, en la forma como pueden ser contadas, escritas.&lt;br /&gt;Luego, ella estructura la mejor forma de colocar el escritorio, la computadora, el librero, en la recámara que se transformará en oficina, y piensa que cuando vaya la diseñadora podrán acomodarse de tal manera, y cuando vayan los editres podrán hacerlo de otra forma.&lt;br /&gt;Yo pienso en un libro de poesía que recién leí, en un adjetivo que provoca una lectura diferente después de pasar la vista por él.&lt;br /&gt;Ella continúa diciendo que podrá contratarse a un reportero y a un fotógrafo que vayan a Querétaro, para así publicar ese boletín o esa revista de forma bimestral. También me narra sus planes más próximos: ir al Office Depot por plástico para envolver la cama, el colchón, y comenzar a habilitar la recámara con escritorios, impresoras, material de oficina.&lt;br /&gt;Yo recuerdo un concurso de cuento que se emite en mi estado, y me convenzo de terminar esas tres historias en mes y medio para poder participar en él.&lt;br /&gt;Y así se van las mañanas, las tardes, las noches. &lt;br /&gt;Es increíble cómo ella le encuentra el lado funcional a todos sus proyectos, siempre ve ganancias cuando piensa una posibilidad de trabajo. Yo sólo pienso en literatura y me doy cuenta que el tener un trabajo extra no me deja gran ganancia, pues el dinero no llega. Creo que es tiempo de dejar los sueños y tener proyectos factibles y redituables; aunque preferiría no hacerlo. Creo que es momento de darme la oportunidad de buscar nuevas cosas, que realmente lleguen a un término (no como la revista que llevo planeando más de un año). Tal vez sea momento de regresar al periodismo y olvidarme un poco de los libros. Quizá este sea el momento, y no quiero dejar pasar esta oportunidad. Pero, ¿cómo saberlo?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-5940007313709101442?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/5940007313709101442/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=5940007313709101442' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/5940007313709101442'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/5940007313709101442'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/03/me-siento-extrano.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-3859715548360541732</id><published>2010-03-23T09:47:00.000-07:00</published><updated>2010-03-23T10:07:16.334-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>El sábado, después de algunos meses, dormí de corrido: no hubo ruidos que me despertaran, no fui al baño a media noche, no tuve pesadillas de las que saliera sudando, sin poder gritar. Desperté con ánimos, sin sueño.&lt;br /&gt;El domingo estuve nervioso: el vitiligo de nuevo, los granos en la muñeca, la gripa por nervios, la somatización en todo su esplendor. &lt;br /&gt;El lunes desperté. Luego me dormí. La segunda vez que abrí los ojos sonaba Universal Stereo, una canción de los Beatles. Eran las 10:23. Me sentía muy bien, como si no hubiera pasado nada. Mi esposa me ayudó a vestirme, me dio de desayunar, dejó que durmiera tranquilo. Por la tarde se acostó a mi lado y no dijo nada cuando volví al sueño.&lt;br /&gt;Hoy, por fin, desperté por completo. Náuseas, un poco de mareo, pero todo bien.&lt;br /&gt;Sin embargo, cada vez que quiere ganarme el desánimo, pienso en la noche del viernes, cuando caminamos con prisa por Río Churubusco, platicando de la época en que aquellos eran mis rumbos, mientras olíamos los motores calientes de los coches, mientras pasaba un camión del Circuito Bicentenario y no nos hacía la parada, mientras llegábamos justo a tiempo al CNA y yo me quedaba viendo a aquellos jóvenes escritores hablando entre sí. Después vino ella (había pasado al baño antes de llegar al lugar) y dejó que yo fuera de un lado a otro, platicando con uno y luego con otro chileno. Más tarde caminaríamos de nuevo, en tanto yo le confesaba mi entusiasmo por haber conocido a Celedón, a Apablaza, a Zambra.&lt;br /&gt;Era viernes, yo estaba feliz, y anochecía en Tlalpan.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-3859715548360541732?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/3859715548360541732/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=3859715548360541732' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/3859715548360541732'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/3859715548360541732'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/03/el-sabado-despues-de-algunos-meses.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-838283817922651798</id><published>2010-03-17T10:27:00.000-07:00</published><updated>2010-03-17T11:06:30.878-07:00</updated><title type='text'>La tentación del fracaso</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_4nIu6V1MIo0/S6EY8IwRbYI/AAAAAAAAAMA/vaQ9Cta_Z-M/s1600-h/jrr.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 318px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_4nIu6V1MIo0/S6EY8IwRbYI/AAAAAAAAAMA/vaQ9Cta_Z-M/s400/jrr.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5449664445516180866" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El lunes (día feriado), a las seis de la mañana ya estaba despierto. Necesitaba hacer algo para curarme el insomnio y ese malestar en el estómago que un día antes me había provocado náuseas. Sólo pensaba en una mujer borracha y adolorida, que le arrebata el cigarro a un hombre débil y humillado. Casi podía escuchar las hojas de un platanar agitarse a causa de un "norte" costeño, las plantas que se estremecen con el paso violento del aire y la brisa marina. Y adentro de la choza, tal como esconde Graciliano Ramos en &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Angustia&lt;/span&gt;, los cuerpos que se vengan del mundo haciéndose daño a sí mismos. Veía el tirante del brassier de ella un poco chueco, y el dedo, de él, acomodándolo con una doble intención: confirmar que ella estaba tentada y sentir esa piel de color a tierra seca con la que ha fantaseado (no sexualmente, sino vengativamente).&lt;br /&gt;¿Cómo explicar esa urgencia por sentarme a escribir, por sacar de alguna forma esa vibra que me había dejado leer el diario de Julio Ramón Ribeyro?&lt;br /&gt;Tecleé por varias horas. Unas pocas hojas fueron el resultado. Después me fui a la cama y comenzó a ganarme el sueño: el insomnio se había ido. &lt;br /&gt;La náusea y el sudor frío se han mantenido cada que abro &lt;span style="font-style:italic;"&gt;La tentación del fracaso&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Con una naturaleza enfermiza, yo debía moverme lo menos posible y resignarme a alcanzar prestigio en pequeñas cosas espirituales que pueda hacer con paciencia y gusto, tranquilamente instalado en mi hogar, sin derroche de energías".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Es raro: tengo dificultad no únicamente para escribir, sino hasta para razonar literariamente".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¿Tienes acaso inventiva, talento creador, clarividencias o fuerza dramática? No, no tienes nada de eso. Y así quieres vanagloriarte de hallazgos y así quieres escribir y así continuar alimentando sueños de literatura. ¿Hasta cuándo? ¿Por qué perseveras en una empresa tonta, ajena y sin porvenir? ¿Qué te fuerza a ello?".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Falta de lucidez, falta de 'sentido de lo contemporáneo' son imperfecciones de mi inteligencia y por ello soy un mal conversador".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"La primavera naciente ha despertado la carne en las mujeres, las está dorando a fuego lento, sabe Dios para qué cópulas secretas".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"El camino más corto para llegar a la santidad es el de la corrupción".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¡Qué terrible es la soledad después de una borrachera!".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Yo solamente pido paz, el tiempo suficiente para escribir, dinero para libros y cigarrillos".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Cada amigo es un espejo que nos refracta desde un ángulo distinto".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Envejecemos cuando nos damos cuenta de que empieza a sobrarnos un poco de pasado. Los recuerdos se acumulan y ya no sabemos qué hacer con ellos. Nuestra memoria parece tener una capacidad limitada. Vencida ésta, sobreviene el desorden, el embarazo y lo almacenado asoma a la conciencia".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Pensaba en cosas terriblemente concretas, como por ejemplo, en que nunca podré formar un hogar porque nadie soportará mi silencio".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"En realidad —tengo casi la evidencia— si alguna vez escribo un libro importante, será un libro de recuerdos, de evocaciones. Este libro lo compondré no sólo con los fragmentos de mi vida, sino con los fragmentos de mis estilos y de todas mis imposibilidades literarias. Un libro de memorias —en un grado mucho mayor que la novela— es un verdadero cajón de sastre. En él caben las anécdotas, las reflexiones abstractas, el comentario de los hechos, el análisis de los caracteres, etc. Es un libro, además, sin problemas de composición".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos los entrecomillados pertenecen a Ribeyro, Julio Ramón (2003), &lt;span style="font-style:italic;"&gt;La tentación del fracaso&lt;/span&gt;, Barcelona, Seix Barral, 682 páginas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-838283817922651798?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/838283817922651798/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=838283817922651798' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/838283817922651798'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/838283817922651798'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/03/la-tentacion-del-fracaso.html' title='La tentación del fracaso'/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_4nIu6V1MIo0/S6EY8IwRbYI/AAAAAAAAAMA/vaQ9Cta_Z-M/s72-c/jrr.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-6547947761134539914</id><published>2010-03-12T09:40:00.000-08:00</published><updated>2010-03-12T10:40:13.223-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Hoy al pasar por el balcón miré el amanecer en la ciudad. Los volcanes aún parecían sombras y la luz roja-amarilla a sus espaldas no era capaz de iluminar la sala de la casa. Entonces recordé otro amanecer similar, hace ya 13 años, en Ixtapa Zihuatanejo.&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;El último semestre de la prepa no tuvo esa unión que es característica en los finales de fiesta. Los grupos andaban cada uno por su lado y el compañerismo no había penetrado en nuestra generación: unos seguíamos considerándonos neozapatistas, algunos eran claros seguidores de Salinas de Gortari, mientras otros ya planeaban sus primeros días en el DF, donde estudiarían en el ITAM, la Ibero, la UNAM. &lt;br /&gt;El único acuerdo fue que no habría fiesta de graduación; en su lugar viajaríamos a Ixtapa, quizá con la esperanza de que lejos de Pachuca olvidaríamos nuestras diferencias. Sin embargo, conforme pasaban los días ya era otro el que argumentaba no tener ganas de ir a la playa; resentir la crisis zedillista; preferir estudiar para algún examen de admisión. Así, unos días antes del viaje, ninguno de mis amigos estaba en la lista de quienes viajarían. Yo, que imaginaba un fugaz romance en la playa con la mujer que me había gustado duranto cuatro semestres, era el único con un lugar en aquella lista.&lt;br /&gt;Me acuerdo que el día que partiríamos vine al DF a hacer el examen de ingreso a la UNAM. Al salir, en una camioneta un poco destartalada, mis tíos y mi prima (quien también había presentado el examen), volaron por circuitos y avenidas para llevarme al aeropuerto (mi tía, al mirarme pasar por el arco detector, me regaló un globo metálico que decía algo como: "Felicidades campeón, lo lograste". A lo mejor aún esté guardado en algún cajón en casa de mis padres).&lt;br /&gt;Fue mi primer y único viaje en avión. Iba sentado junto a un joven que nunca me había dirigido la palabra en la prepa (sin embargo su novia, hija del médico de cabecera de mi padre, era gentil conmigo) y el viaje fue largo y tedioso (a pesar de durar sólo 45 minutos).&lt;br /&gt;Cuando llegamos a Ixtapa, y tras repartir las habitaciones (fui el gordo a quien ningún equipo de futbol elige), supe que había sido un gran error haber viajado.&lt;br /&gt;Me hice habitual a la alberca, donde casi todos mis compañeros se la pasaban tomando "bulls" de vodka con jugo de naranja o de uva (el hotel era todo incluido). Me sumergía en el agua y veía de lejos cómo bebían y trataban de conquistar gringas. &lt;br /&gt;El segundo día se acercó a mí una compañera (con quien había formado un grupo de ayuda en la prepa) y nos pusimos a platicar. Ambos nos sentíamos fuera de lugar. Así, sin siquiera notarlo, fueron uniéndose a nosotros otro u otra compañera, que después de las primeras borracheras y fajes querían que ese viaje fuera otra cosa... Al final, se unió Ana, a quien sus amigas antreras y guapas habían dejado de lado apenas formalizaron una relacíón de más de dos días.&lt;br /&gt;Los cinco o seis que terminamos juntos salíamos a Ixtapa a caminar, nos tomábamos una cerveza, comíamos de todo el buffet, nos metíamos a la alberca, íbamos a ver el mar tirados en sillas de plástico rotas que nos pellizcaban las piernas.&lt;br /&gt;Un día antes de regresar a Pachuca decidimos ir a la discoteque. El cover incluía barra libre y costaba sólo 40 pesos. Esa noche, habíamos decidido, nos llenaríamos de baile, alcohol y sexo (quien pudiera), no en balde ya comenzaban a llamarnos "la generación de la fiesta".&lt;br /&gt;Al llegar al lugar vimos que casi todos nuestros compañeros estaban ahí. La joven que me gustaba bailaba ya con su novio (siempre pensé que era idéntico a Cuauhtémoc Blanco), quien estaba borracho e intentaba fajársela en media pista. Hice como si no me importara, pero de inmediato pensé en esas películas gringas en las que el nerd (yo) termina la noche salvando a la joven popular que ama en secreto. No quise hacerme ilusiones y en toda la noche apenas y le dirigí la palabra. &lt;br /&gt;Los otros, los extranjeros, bailamos, sudamos, bebimos; luego, todavía temprano (las dos o tres de la madrugada), salimos de la disco: borrachos, felices, sintiendo que sólo había una forma de terminar la velada.&lt;br /&gt;Recuerdo que anduvimos por varias discoteques buscando a las amigas de Ana (le habían llamado al celular después de que sus "novios" las dejaron). Encontramos a una (delgada, con el rimel corrido y borracha) y a otra la dejamos a las afueras de un baño, esperando al galán, quien tras vomitar le había pedido perdón.&lt;br /&gt;Entre Ana y yo ayudamos a su amiga a llegar al hotel. Ya ahí, nos pidió llevarla a la playa: su máximo sueño era ver el amanecer a la orilla del mar.&lt;br /&gt;La acostamos en una silla playera y Ana y yo nos sentamos en la arena: aún faltaba para la salida del sol. Prendieron un cigarro (el último que llevaban) y comenzaron a reírse sin sentido. Yo trataba de adivinar mis pies en aquella oscuridad.&lt;br /&gt;Pronto la amiga de Ana se quedó dormida:&lt;br /&gt;—Hay que esperar a que amanezca para despertarla, a lo mejor ya se le bajó para entonces y nos vamos al cuarto.&lt;br /&gt;Recuerdo que platicamos sobre el día que fui vestido a la prepa con un pantalón beige y un sueter de colores ocres ("parecías abejorro", bromeó Ana); de su sueño de estudiar en el Distrito Federal ("pero es que a mi mamá ya no le alcanza la lana"); de mis anhelos por convertirme en VJ de MTV.&lt;br /&gt;Cuando empezó a verse luz detrás del mar intentamos, sin éxito, despertar a su amiga. Luego nos envolvimos en una toalla llena de arena y creo que nos abrazamos. Primero llegó la luz violeta, luego la roja, al final la amarilla. Conforme clareaba la mañana fue descubriéndose para mí una Ana que entonces parecía diferente: unas sandalias de marca, las uñas de los pies mal pintadas, unos tobillos regordetes, unas piernas morenas; un short de mezclilla que parecía una talla más chico de la correcta, una playera pegada al cuerpo que destacaba una panza rotunda; un cuello grueso, una cara demasiado maltratada por el acné; unos ojos como de conejo asustado...&lt;br /&gt;Sentí ganas de besarla y ella se acercó a mí tal vez con la misma intención. Ella olía a perfume desgastado, a sudor, a ansiedad. Nos miramos muy de cerca y ella ladeó un poco la cabeza. Sonreímos. Entonces su amiga se movió en sueños y nosotros decidimos que era mejor sólo estar abrazados.&lt;br /&gt;No recuerdo a qué hora nos fuimos a la habitación, ni por qué amanecí en el suelo del cuarto de Ana y su amiga; tampoco me acuerdo qué le dije al joven con quien compartía la habitación cuando me preguntó preocupado dónde había estado. Sólo recuerdo que el amanecer había empezado siendo violeta, luego rojo y al final amarillo; que el mar se movía tranquilo durante la madrugada, y que el olor de una mujer al amanecer puede ser más afrodisiaco que cualquier perfume.&lt;br /&gt;A Ana, como a casi todos mis compañeros de la prepa, nunca la volví a ver. Jamás había pensado nuevamente en ella, sino hasta esta madrugada, cuando las sombras de los volcanes, en contraste con la mañana, me llevaron otra vez a Ixtapa, al extraordinario viaje que alguna vez realicé: la primera y única ocasión en que me subí a un avión, en que vi el mundo desde las nubes...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-6547947761134539914?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/6547947761134539914/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=6547947761134539914' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/6547947761134539914'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/6547947761134539914'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/03/hoy-al-pasar-por-el-balcon-mire-el.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-839669035731663455</id><published>2010-03-07T16:15:00.000-08:00</published><updated>2010-03-07T16:35:08.479-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Después de una fiesta hay que hacer un recuento: quién bailó más, el borracho de la noche, los chistes del payaso, la persona que actuó como invitado siendo realmente el anfitrión... Al menos así es en casa de mis suegros.&lt;br /&gt;El Charal se veía contento. Qué bueno que este año no tomaste. El Chiguas como que estaba enojado. El Pequeño puso la de "El Alacrán" muy tempra. Qué bárbaro, Pico, cómo no te da pena bailar así.&lt;br /&gt;Y entonces Pico, mi compa, se ríe de forma leve, apenas para mostrar el hueco del diente que le falta. Hay inocencia en su risa, en su figura toda: es bajo de estatura, gordito; usa bermudas, calcetines y unos zapatos de bota color negro. Pico sonríe y parece que se pierde en sus pensamientos.&lt;br /&gt;"Es que me pasa como al Elliot", y todos fingimos no escuchar, pues no sabemos a qué se refiere. Yo recuerdo un perro que tenían en casa de mis suegros y que se llamaba Elliot, pero de eso hace mucho tiempo y no creo que tenga relación; los demás vuelven los ojos a la mesa y alguno le echa más sal al sope, otro le da una mordida al pápalo, uno más bebe refresco. Hasta que Pico habla de nuevo.&lt;br /&gt;"Es como sentirse volar", pero nosotros seguimos comiendo, sin atrevernos a continuar la plática. "Sí, cuando bailo es como si pudiera volar" y mira estereotípicamente a un punto inubicable en donde ve sus sueños.&lt;br /&gt;"¿Cómo Billy Elliot?", aventura mi esposa. "Sí, como ese". Entonces una carcajada se apodera de la cocina donde estamos comiendo, pero yo me quedo recordando los pasos de mi compadre al bailar: parecen desorganizados, mas cada uno cae en el piso en el mismo momento que el acorde de la música; todos llevan una sincronía perfecta y lo que a nosotros nos parece obra de unas cuantas cervezas de más, a Pico lo hacen reir mientras baila e inventa nuevos pasos, mientras alza los brazos como liberándose de todas las tristezas que carga: una muerte ya lejana de sus padres, la enfermedad de mi sobrina, la ausencia de sus hermanos. Él baila y el mundo a su alrededor no es sino un gran cielo abierto donde él siente que vuela, donde una especie de electricidad lo recorre de pies a cabeza y le abre la boca en una gran sonrisa que no se le borra mientras dura la música.&lt;br /&gt;Yo, en el momento que comprendo que he tenido a Billy Elliot a mi lado en muchas fiestas, simplemente me quedo helado, sin saber qué decir, y lo único que se me ocurre es pedirle a mi esposa que no se ría del comentario de Pico: uno debe ser respetuoso de la sinceridad de un hombre.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-839669035731663455?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/839669035731663455/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=839669035731663455' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/839669035731663455'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/839669035731663455'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/03/despues-de-una-fiesta-hay-que-hacer-un.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-5771431866690645318</id><published>2010-03-01T09:20:00.000-08:00</published><updated>2010-03-01T09:22:57.322-08:00</updated><title type='text'>¡Feliz cumpleaños, doña antisuicidios!</title><content type='html'>Una noche en las calles de Oaxaca, un atardecer en Tlalpan, caminatas por Madero comiendo helado, una mañana viéndote despertar...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-5771431866690645318?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/5771431866690645318/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=5771431866690645318' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/5771431866690645318'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/5771431866690645318'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/03/feliz-cumpleanos-dona-antisuicidios.html' title='¡Feliz cumpleaños, doña antisuicidios!'/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-1702012879320356688</id><published>2010-02-23T09:11:00.001-08:00</published><updated>2010-02-23T09:22:54.384-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>—Algo que me recuerda mi infancia son las tortas de aguacate. Mi papá sabía la hora en que salía el pan recién hecho y nos mandaba a la panadería que estaba cerca del mercado —el sol me calentaba la espalda, mi esposa aún tenía un poco de coca con helado de limón, era domingo—. Entonces llegábamos al puesto y mi papá abría el bolillo con las manos, le quitaba el migajón y le echaba el aguacate, un poco de sal. Cuando andábamos exquisitos, limpiábamos un chile verde en el mandil de mezclilla y lo mordíamos después de la torta.&lt;br /&gt;—Sí, eran ricas las tortas de aguacate —dijo La Gorda, aún con el regusto de un helado de mandarina.&lt;br /&gt;—Y también las de plátano o la... ¿cómo se llama ese como atún que viene en salsa roja?&lt;br /&gt;—Sardina —respondió mi esposa con el gesto que siempre hace cuando se habla de las sardinas.&lt;br /&gt;—Sí, con jitomate, cebolla, chile verde y cilantro&lt;br /&gt;—¿En torta? —intervino de nuevo La Gorda.&lt;br /&gt;—Sí, o en tacos, con las tortillas directo de la tortillería...&lt;br /&gt;Y así se nos fue la tarde, platicando de los sueños que uno tuvo de niño (ser conductor de MTV, ser carpintero, comprar una planta de soldar); de las comidas que nos recordaban la infancia (los caracoles en pico de gallo, los esquimos que en realidad eran raspados); de cómo un hombre es incapaz de entender o darle gusto a su esposa (cuando preguntan por la mejor blusa, por el mejor camino)...&lt;br /&gt;Era domingo, ya lo dije; estábamos afuera de los helados Roxy, habíamos ido a ver una película infantil, y junto con La Gorda y su esposa, mi esposa y yo disfrutábamos de esa estupenda tarde.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-1702012879320356688?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/1702012879320356688/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=1702012879320356688' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/1702012879320356688'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/1702012879320356688'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/02/algo-que-me-recuerda-mi-infancia-son.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-8839925218577410852</id><published>2010-02-19T09:22:00.000-08:00</published><updated>2010-02-19T09:52:20.128-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>En la primaria nos llevaban de excursión a la lechería Santa Clara. Había que llenarse de polvo al atravesar la "calle" de Cuesco y esperar a que unas grandes rejas se abrieran con un rechinido que a varios nos causaba un miedo sobrenatural que aumentaba con el mujido de las vacas (ese ruido parecía más de un rastro y no de una lechería). Después nos hacían entrar con mucho cuidado por pasillos de metal, con escaparates tras los cuales las vacas comían, rumiaban y eran ordeñadas por grandes mangueras negras. Todo el recorrido lo hacíamos tomando pequeñas bolsas llenas de leche (blanca, de fresa o chocolate) y apenas el dueño de la lechería observaba que entre nosotros iba su sobrino, mandaba a un hombre con aspecto de granjero (overol de mezclilla, camisa a cuadros y sombrero de paja) a que nos trajera paletas de hielo. Entonces todos reíamos, brincábamos y nos acercábamos a Conde para que su tío viera qué tan apreciado era su sobrino. Así, al cabo de una hora, nos íbamos con las manos pegustiosas de nieve, de leche. Eran viernes llenos de felicidad.&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;En la prepa me encontré con las dos hermanas de Conde, la menor era muy amable conmigo y yo me apenaba cada ocasión que me saludaba, quizá porque me avergonzaba reconocer que estaba enamorado de ella, de una de las muchachas más guapas de la prepa. &lt;br /&gt;Su hermana la mayor, me saludaba con prisa y entre ella y yo no había más que una pregunta: "¿Cómo está tu hermana? ¿Sigue en Querétaro?". Habían sido compañeras en la primaria.&lt;br /&gt;A Conde le perdí la pista, sé que ahora es regidor en Pachuca, por parte del Partido Verde, que ha subido de peso y que una noche, en una disco, le preuntó al Negro por mí.&lt;br /&gt;De la lechería Santa Clara sé que se convirtió en un gran negocio, que puso heladerías por todo el país y que lo que hace 25 años eran productos para la gente pobre (la leche era más barata incluso que la de Liconsa) hoy se han convertido en un lujo.&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;A veces caminamos por Madero mi esposa y yo, recorremos esa calle tantas veces vista y que siempre nos maravilla con algo nuevo. Al caer la tarde,  entramos a  Helados Santa Clara y disfrutamos un rato de la vida.&lt;br /&gt;—¿Sabes? —le dije hace algunas semanas—, si un día quisiera suicidarme, quisiera acabar de una vez con todo, sería suficiente que comiera un helado de Triple Chocolate para que se me quitaran las ganas —ella sonrió, mientras lamía su helado de Café Supremo—. En serio, después de probar un helado de Triple Chocolate uno se da cuenta que vale la pena vivir, así sea únicamente por volver a comerse un helado de Triple Chocolate —rió de buena gana.&lt;br /&gt;—Deberías escribir sobre tus excursiones en Cuesco, sobre las paletas de hielo y las bolsas de leche de sabor que les daban —dijo con esa melancolía que a veces la hacen sonar como profeta.&lt;br /&gt;Respondí que lo pensaría.&lt;br /&gt;Por eso hoy, que amanecí con un excelente humor, intenté complacer a mi esposa con estas letras. Tal vez mañana recompense mi esfuerzo con un barquillo de helado antisuicidios...&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_4nIu6V1MIo0/S37PAJvfRWI/AAAAAAAAALo/W9dUSxA1kQc/s1600-h/6397-3.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 266px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_4nIu6V1MIo0/S37PAJvfRWI/AAAAAAAAALo/W9dUSxA1kQc/s400/6397-3.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5440013001432188258" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-8839925218577410852?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/8839925218577410852/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=8839925218577410852' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/8839925218577410852'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/8839925218577410852'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/02/en-la-primaria-nos-llevaban-de.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_4nIu6V1MIo0/S37PAJvfRWI/AAAAAAAAALo/W9dUSxA1kQc/s72-c/6397-3.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-5459771738970216870</id><published>2010-02-17T09:06:00.000-08:00</published><updated>2010-02-17T09:31:53.822-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Al principio ni siquiera nos hablamos: cruzamos miradas y saludamos con la cabeza, pero enseguida volteamos hacia otro lado, intentando parecer desconocidos. Luego, quizá cinco o diez minutos, nos acercamos uno al otro y estrechamos la mano, damos un beso en el aire (no en la mejilla) y continuamos sin hacernos mucho caso. Pero ya pasado un buen rato, cada uno se va acomodando en una silla cercana y platicamos con la nada (sin mirarnos, como si fuéramos personajes de una película de espías que temen ser descubiertos al interactuar). &lt;br /&gt;Esto ocurre desde hace 10 años en que vine a México: a cada vuelta al terruño mis amigos son otros, pero a la vez son los mismos.&lt;br /&gt;Hace unos días nos encontramos en la boda de una de ellas: El Catrín, La Popis, La Loca y yo, los cuatro que formamos un grupo en el que podíamos vernos desnudos (casi), acostarnos juntos y abrazarnos sin ninguna excitación.&lt;br /&gt;El Catrín vino a la mesa, La Popis se quejaba de todo y yo procuraba no darle importancia a nada. La Popis dijo que no quería bailar: le contraargumenté que pasarían varios años para encontrarnos nuevamente, así que por esa noche podía dejar a un lado su dolor de pies y pararse un momento para que bailáramos como hacía más de dos años no hacíamos (en la boda de El Catrín). &lt;br /&gt;Ya de madrugada recordamos la ocasión cuando fuimos a Acaxochitlán, cuando El Catrín trató de ligarse a una de las primas de La Popis (era una niña de no más de 13 años, pero ya muy desarrollada físicamente), cuando junto a un río nos aventamos cubetadas de agua con los indígenas de la zona (era semana santa) y cuando me negué a dormir con El Catrín (sólo había llevado unos calzones y llevaba varios días andando a "raiz").&lt;br /&gt;Mi esposa, en tanto, se reía de nosotros, de nuestras aventuras tan inocentes, de nuestras noches en que andábamos en el vocho escuchando y cantando a Shakira, a Alejandro Sanz; se divertía con nuestros escándalos que no pasaban de una correteada en un parque a media noche, de unos policías cortando cartucho para amenazarnos; y se maravillaba de que nunca hubiéramos probado las drogas, de que nunca hubiéramos caído en la cárcel, en los separos.&lt;br /&gt;Quizá fuera que sólo queríamos ser felices y rebeldes; evitar llegar a casa donde nuestras familias disfuncionales siempre nos juzgaban; hartarnos de vivir, de bailar, de cantar; queríamos jugar "no mames", mojarnos a media noche con la manguera de una casa desconocida, brindar por una vida que nos era imposible visualizar.&lt;br /&gt;Y no hacían falta las palabras, sino el conglomerar de pronto a más personas (uno que ya anda por otros rumbos, otro que ahora es un potentado de la ganadería hidalguense, otro que habría de convertirse en el esposo de La Loca, una que es la mujer de El Catrín...). &lt;br /&gt;Así se nos iba la vida, buscando ser felices en medio de una discotec donde retumbaba pop o punchispunchis; acabándonos cartones de cerveza; bebiéndonos nuestros salarios, nuestras mesadas; olvidándonos de aquellos que éramos durante la semana (en el trabajo, la universidad, la casa). Éramos libres y nos sentíamos bien...&lt;br /&gt;Ahora, entonces, la noche en que La Loca se casaba con El Veterinario, estábamos de nuevo ahí, recriminándonos por todo (como siempre), recordando esos tiempos inocentes y rebeldes, mirándonos sólo al despedirnos, tal vez para atrapar una mirada cómplice, una cara nunca olvidada que nos ha de acompañar hasta la próxima vez en que nos veamos...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-5459771738970216870?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/5459771738970216870/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=5459771738970216870' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/5459771738970216870'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/5459771738970216870'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/02/al-principio-ni-siquiera-nos-hablamos.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-1114504267467125077</id><published>2010-02-15T09:04:00.000-08:00</published><updated>2010-02-15T09:08:28.337-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Dice papá que en sueños platica con Dios... y también con amigos de otras épocas (en las cantinas de entonces, con los vasos llenos de jaibol): "Qué puedo decir. Tengo sueños placenteros".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-1114504267467125077?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/1114504267467125077/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=1114504267467125077' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/1114504267467125077'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/1114504267467125077'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/02/dice-papa-que-en-suenos-platica-con.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-4774206566881128154</id><published>2010-02-12T09:56:00.000-08:00</published><updated>2010-02-12T10:11:06.524-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>No sucedió nada malo. No se necesitó hablar a la policía, ni escuchar a los MPs con sus claves ridículas. Sólo inspeccionamos la casa mil veces y nos aseguramos que entre algún libro, en un cajón de ropa, dentro del horno de microondas, no estuviera escondido un ladrón. &lt;br /&gt;Era de noche.&lt;br /&gt;Los exploradores éramos cuatro: el anciano dueño de los departamentos (con un palo de escoba en las manos), la nuera del dueño (con su juego de llaves adornadas por un oso de peluche como llavero), mi esposa (con un frasco de Nescafé medio vacío) y yo (con una escoba de barbas desgastadas, con un palo tan blando que hay que barrer con cuidado para evitar que se rompa). &lt;br /&gt;Nos miro en perspectiva, horas después, ya que pasó el susto. Recuerdo los juegos de Los muppet babies, cuando imaginaban ser arqueólogos al sostener una lámpara de mano, o eran conquistadores gracias a una bacinica en la cabeza, o eran guerreros al empuñar un gancho de ropa.&lt;br /&gt;Nosotros, con nuestros palos de escoba como espadas, con un frasco de café en lugar de una bomba molotov y con un llavero de peluche silumando un arma muy poderosa habríamos podido divertirnos mucho si no estuviéramos tan nerviosos. &lt;br /&gt;Y, pensándolo más, quizá si hubo un juego: cuando le dije a mi esposa que se alejara de las ventanas, cuando pusimos nuestras sillas de madera tras las puertas, cuando colocamos una mesa como barricada, cuando escondimos todas las llaves y nos dormimos atentos a cualquier sonido. Era un juego similar a las escondidas, pero nosotros no sabíamos de quién nos escondíamos, a quién le tendíamos trampas para saber cuando se acercaba...&lt;br /&gt;Hoy los dueños juegan a cambiar las chapas de las puertas...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-4774206566881128154?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/4774206566881128154/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=4774206566881128154' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/4774206566881128154'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/4774206566881128154'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/02/no-sucedio-nada-malo.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-6594292270510189542</id><published>2010-02-10T08:58:00.000-08:00</published><updated>2010-02-10T09:43:30.832-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Evangelina Olvera es una mujer rubia que sube a los camiones a recitar poesía o contar cuentos. Dice que eso le ha permitido mantener a sus hijos y que le ha dado muchas satisfacciones, con excepción de cuando intentó leer un cuento de Guillermo Cabrera Infante y los pasajeros la mandaron callar y "ponerse a trabajar".&lt;br /&gt;Esta historia, que aparece en &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Milenio&lt;/span&gt;, me hizo recordar dos cosas: la película &lt;span style="font-style:italic;"&gt;El lado oscuro del corazón&lt;/span&gt;, en donde su protagonista se pone a recitar poemas a los conductores (quienes le regalan una moneda), y una idea de Guadalupe Loaeza durante la época de la huelga de la UNAM: que los estudiantes de Filosofía y Letras en lugar de gritar consignas, se acercaran a los autos a recitar algún poema.&lt;br /&gt;También me acuerdo, una tarde en que había terminado con una novia (hoy mi esposa) cuando desesperado, con la ropa impregnada del olor rancio del cigarro y con la gastritis en su punto, subí a un taxi en División del Norte y Río Churubusco. Le dije al conductor que siguiera de frente y apenas arrancó comencé:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Sucede que me canso de ser hombre. &lt;br /&gt;Sucede que entro en las sastrerías y en los cines&lt;br /&gt;marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro&lt;br /&gt;navegando en un agua de origen y ceniza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.&lt;br /&gt;Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,&lt;br /&gt;sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,&lt;br /&gt;ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores. [...]&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Y así seguí hasta que terminé el poema que ahora apenas recuerdo. El taxista temblaba un poco, me miraba insistente por el espejo retrovisor. Apenas llegábamos a Héroes del 47 le di 15 pesos y abrí la puerta aprovechando el semáforo en rojo. Encendí un cigarro y me sentí estúpido. Era mentira esa idea de que la poesía es capaz de hacer sublime un momento; de que es posible unir dos concepciones de vida a través de Neruda, de Benedetti, de Girondo...&lt;br /&gt;Luego, jamás he intentado hacerlo de nuevo. Por eso, hoy que leía el caso de Evangelina Olvera pensé que era más la imagenería de alguien a quien le gusta la literatura y sueña con que la gente le ponga atención mientras recita un poema, narra un cuento... &lt;br /&gt;Al menos yo, con el paso del tiempo, cuando los sábados por la mañana viajo en Metro y algún joven idealista sube a recitar "Me encanta Dios", le ofrezco una moneda con tal de que rápido pase al siguiente vagón y me deje solo con mis pensamientos, en esa tranquilidad interrumpida por sus palabras (la flojera en la mirada de los demás pasajeros me hace pensar que no soy el único que quiere que se vaya).&lt;br /&gt;No sé, quizá sea un mal declamador, a lo mejor simplemente aquella ocasión escogí un mal poema...&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/71JQbVRXgIs&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/71JQbVRXgIs&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-6594292270510189542?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/6594292270510189542/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=6594292270510189542' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/6594292270510189542'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/6594292270510189542'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/02/evangelina-olvera-es-una-mujer-rubia.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-24190398110152548</id><published>2010-02-09T09:24:00.000-08:00</published><updated>2010-02-09T09:44:19.952-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Frente a plaza Cuicuilco, al sur del DF, hay un anuncio que apunta: "Congreso de la Unión cerrado por obras. Tomé vías alternas". Lleva años. &lt;br /&gt;Cuando pasábamos en el coche nos preguntábamos, mi esposa y yo, que hacía ahí, pues Congreso de la Unión prácticamente está del otro lado de la ciudad. Quizá en algún momento lo colocaron y se les olvidó quitarlo, tal vez alguien se equivocó y lo puso en ese sitio, a lo mejor sólo es una señalización equivocada...&lt;br /&gt;Lo pienso ahora que busco tantas señales y creo que no me queda más que echarle la culpa a esa película en donde Salma Hayek y Matthew Perry convierten las señales en una especie de Dios que los conduce a través de la vida. &lt;br /&gt;Si estoy enojado con mi esposa, le mando un mensaje y ella contesta, creo que eso es una señal de que ya me ha perdonado (al llamarla me doy cuenta del error); si envío un correo electrónico y pasan días sin que haya respuesta siento que el proyecto se vino abajo (pero después me entero que sólo no han tenido tiempo para responderme); si llamo a casa de mis padres y los escucho contentos imagino que ya no han peleado (las quejas de uno y otro me hacen darme cuenta de mi equivocación); y así, me paso los días mal interpretando y culpando por ello a las señales.&lt;br /&gt;A veces digo: "si Dios quiere me dará una señal" y todo el día busco cosas que me hagan pensar en que Dios ha escuchado mis caprichos: un comentario suelto, el horóscopo en la página de Kala Ruiz, un artículo en una hoja que llega a mí...&lt;br /&gt;Y en eso está el error: no en buscar señales, sino en mal interpretarlas, tal como el señalamiento en Plaza Cuicuilco, pues a fin de cuentas uno sólo ve lo que más le conviene: puede haber mil señales para no ir a un lugar, pero si al final del día escucho en el Metrobús alguien que hace referencia a ese sitio, es suficiente para que descarte todos mis temores y vaya a esa colonia violenta y llena de asaltantes.&lt;br /&gt;Pero, cómo saber interpretar las señales. &lt;br /&gt;No lo sé, quizá sólo sea cuestión de esperar, parar la oreja, y estar atento a las señales.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-24190398110152548?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/24190398110152548/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=24190398110152548' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/24190398110152548'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/24190398110152548'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/02/frente-plaza-cuicuilco-al-sur-del-df.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-1230826153738939679</id><published>2010-02-03T09:17:00.000-08:00</published><updated>2010-02-03T09:44:24.629-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>A El Negro alguien le dijo que antes de entrar a casa debía quitarse el uniforme del trabajo para así dejar afuera todos los problemas, los chismes, los enojos que se producen en una oficina. Ayer lo recordé cuando caminaba por Ciudad Universitaria. Iba realmente molesto: un texto que redacté hace dos semanas me lo entregaron a media tarde con la corrección "n" mil de alguien que corrigió sobre la corrección del corrector del encargado de ayudar a...&lt;br /&gt;No me molesta que hayan corregido el texto, sino que muchas personas le hayan metido mano, pues se ha convertido en una historia de nunca acabar. De repente le quitan un "por ello" y se lo cambian a un "debido a", y luego alguien le aumenta un "únicamente" que se transforma en "sólo" y termina despareciendo de la redacción. Hay otros que confían en su retórica y eliminan los hechos, otros que atacan con palabras asumiéndose como los poseedores de la verdad y los hay también aquellos que utilizan una puntuación basada en su respiración de fumadores. Así, no es raro que pongan una "coma" entre el sujeto y el verbo.&lt;br /&gt;Ya con la caminada empecé a tranquilizarme, pero más de noche, cuando se lo platiqué a mi esposa volví a enojarme. ¿No se deberá mi mal humor en casa, con mi esposa, al estrés de trabajo? Quiero pensar que sí, que en parte, que será mejor contarle todas las cosas antes de sentarnos a tomar café o a ver la tele, para así relajarme un poco, deshacerme del mal humor que traigo de la mañana en la oficina...&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;Vuelvo al texto: piden que se corrija una cifra porque está mal. Me preocupo por el posible error. Después de cotejar, me doy cuenta que no han leído el texto completo y por eso creen que esa primer cifra está mal, pero en realidad sólo es la suma de lo que se explica en la página uno y dos.&lt;br /&gt;"¿Por qué no leen bien?", pienso. Tres segundos después reflexiono en que muy pocas personas leen bien (yo sólo puedo asegurar que Pepe lee bien, con la calma necesaria). Digo, conozco a escritores que no leen bien, a directores que no leen bien, a coordinadores que no leen bien, a amigos que no leen bien, yo mismo no leo bien. Parece que tenemos demasiada prisa y que queremos terminar lo antes posible: nos saltamos signos de puntuación, entendemos mal los textos, ponemos nuestros prejuicios en la lectura, destacamos ciertas cosas y descartamos otras, no existe otra lectura más que la nuestra...&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;En fin, aunque no quiera, siempre termino hablando de lo que me gusta:&lt;br /&gt;*** &lt;br /&gt;"Frente al baño de sangre en el país, la ficción (con esa temática) se empequeñece cada día más. A su vez, el realismo que persigue la noticia diaria se empobrece. El horror es, literalmente, inenarrable. Sin embargo, las ideas más profundas (las más cercanas al arte) siguen a la espera de sus escritores..."&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Delitos menores&lt;/span&gt;, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Milenio&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-1230826153738939679?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/1230826153738939679/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=1230826153738939679' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/1230826153738939679'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/1230826153738939679'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/02/el-negro-alguien-le-dijo-que-antes-de.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-5184164661834808187</id><published>2010-02-01T13:20:00.001-08:00</published><updated>2010-02-01T13:35:19.572-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Últimamente me da miedo ver a mis amigos, no es que no me dé gusto, sino que después de las preguntas obvias, del ponerse al día, se me acaba la plática, ya no sé qué más decir. El sábado, por ejemplo, quería ver a un amigo, invitarle una cerveza, pero empecé a prever que no hace mucho que lo vi, así que quizá media hora después de que lo saludara, no tendría nada más qué decir. Qué dices, cómo te va, qué tal el trabajo, cómo va todo por casa, con tu relación... ¿Y después? &lt;br /&gt;Creo que he terminado por ser más un cuestionador que un platicador. La única forma que hallo para continuar una charla es por medio de las preguntas, pues cuando soy yo quien tiene que decir cómo me van las cosas, resumo: En casa todo bien; el trabajo marcha; siento que al fin las cosas han tomado el curso que esperaba.&lt;br /&gt;Entonces mis amigos, lo presiento, se aburren terriblemente y yo finjo pensar mucho las respuestas, mirar a lo lejos en actitud filósofa, cuando en realidad intento ganar tiempo.&lt;br /&gt;Qué diferencia con mi esposa, ella sí que siempre tiene algo que decir. No es necesario que empiece por preguntas, sino que le basta un "hola" para derivar en las más impensables cuestiones. Sus amigos jamás han de aburrirse con ella.&lt;br /&gt;Quizá esa sea la razón por la que entre ella y yo platicamos de tantas cosas, pues ella lleva la batuta y apenas siente que empiezo a guardar silencio  por más del tiempo permitido, ya lleva la plática a otro tema y a otro y a otro, hasta que se nos van las horas...&lt;br /&gt;Por lo pronto, la próxima semana veré a un amigo. Por ello, tengo el propósito de leer los periódicos todos los días; informarme de cuanto pasa en el país, en la dramaturgia (él es actor). Incluso he empezado a hacer memoria del tiempo que pasamos juntos en la Facultad y apunto algunas anécdotas que vivimos juntos. Así, tal vez, pueda charlar con él por varias horas.&lt;br /&gt;A lo mejor, también, le pida algún consejo a mi esposa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-5184164661834808187?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/5184164661834808187/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=5184164661834808187' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/5184164661834808187'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/5184164661834808187'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/02/ultimamente-me-da-miedo-ver-mis-amigos.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-5486487694055763785</id><published>2010-01-27T18:03:00.000-08:00</published><updated>2010-01-27T18:15:50.417-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Quiero pensar que sólo me pasó igual que a Forrest Gump, que ayer por la mañana mis piernas se cansaron de caminar, que ya no les interesó seguir andando por la ciudad, que están hartas de los atardeceres que he visto últimamente. &lt;br /&gt;Quiero creer que antier me di cuenta que no se pueden recorrer todas las calles a pie, que hay veces que mejor debo tomar un transporte público, que necesito un descanso.&lt;br /&gt;Por eso no termino por desesperarme; por eso prefiero reposar un poco y no dejar que el dolor en mis piernas me haga pensar que estoy enfermo, que algún virus me ha invadido. Pensé en influenza, pero un síntoma no es suficiente. Pensé en el momento de tensión que viví hace unos días y que, tal vez, al fin empezaba a relajarme. Pensé que era un castigo por haber dejado la lectura de un libro religiosos a la mitad, por haber intentado robarlo y haber imaginado que corría con él entre las manos, por Donceles.&lt;br /&gt;Así que tomé paracetamol y naproxeno.&lt;br /&gt;Ahora espero que mis piernas mañana tengan ganas de caminar de nuevo. Quiero ir al centro, comprar zarzaparilla y hojas de nogal, darme algunas vueltas por las librerías de viejo y, por qué no, ver como se posa el atardecer sobre la ciudad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-5486487694055763785?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/5486487694055763785/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=5486487694055763785' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/5486487694055763785'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/5486487694055763785'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/01/quiero-pensar-que-solo-me-paso-igual.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-3978110531820828906</id><published>2010-01-19T09:12:00.000-08:00</published><updated>2010-01-19T09:26:41.398-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Creo que por la noche tuve calentura. Las manos me hormigueaban y sentía una opresión en el pecho que me hizo preocuparme. Sin embargo, mis sueños fueron luminosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En uno de ellos soñé con Rodarte, un amigo de la infancia: alto, corpulento, con peinado similar al hollywoodense Frankestein. Lo veía con un pants blanco, aún niño, y sonriente, como siempre lo fue. Entonces me desperté. En medio de la noche recordé su casa en un segundo piso de la calle de Guerrero (entonces todavía invadida por fayuqueros), las fiestas de cumpleaños en donde su mamá preparaba un exquisito espagueti rojo con mucho queso fundido y jamón, los vasos tupperware llenos de agua de Kool-aid, la banca larga de madera que rodeaba la mesa con un mantel de plástico de flores coloridas, y el pequeño balcón interno al que se filtraba contundente el atardecer pachuqueño. Aquel balcón, por cierto, era casi idéntico a las ilustraciones de los jardines colgantes de Babilonia en mis libros de primaria. &lt;br /&gt;A su padre casi nunca lo vi, recuerdo, sin embargo, a uno de sus tíos que vivía cerca de la biblioteca municipal y que era cronista de Pachuca. Me acuerdo a la perfección de su grande y lujosa casa en la colonia periodistas donde una vez nos recibió a Rodarte y a mí (de diez u once años) quienes le hicimos una entrevista, pues queríamos ser reporteros del periódico escolar. Así, mi primer reportaje fue una larga y minuciosa crónica de la historia del Reloj Monumental. &lt;br /&gt;También recuerdo que Rodarte tenía un mejor amigo: Memo, y juntos eran de esas parejas de amigos que todo mundo hace bromas: uno gordo y alto y el otro escuálido y chaparro...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el otro de mis sueño cargaba en brazos a Verona, mientras ella balbuceaba algunas palabras acerca de su tía. Luego ella empezaba a caminar hacia las escaleras del lugar donde estábamos y se volteaba para regalarme una sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá por estos sueños es que quise levantarme, pues aunque el cuerpo me dolía mucho (me duele aún), algo en esa imágenes me hacían sentirme bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué habrá sido de Rodarte, qué será de Verona...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-3978110531820828906?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/3978110531820828906/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=3978110531820828906' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/3978110531820828906'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/3978110531820828906'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/01/creo-que-por-la-noche-tuve-calentura.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-6851720999031121767</id><published>2010-01-19T09:08:00.000-08:00</published><updated>2010-01-19T09:12:42.433-08:00</updated><title type='text'>"¡Mueran los 'heditores'!"</title><content type='html'>En &lt;span style="font-style:italic;"&gt;El País&lt;/span&gt; se publica &lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/opinion/Mueran/heditores/elpepuopi/20100119elpepiopi_12/Tes"&gt;este artículo&lt;/a&gt; que me parece interesante. Trata sobre las ventajas de que existan los editores y las posibles desventajas de que todo sea publicado en internet:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"[...]A las oficinas de una editorial media llegan al cabo del año casi 1.000 manuscritos. En España deben de circular durante ese tiempo más de 5.000 originales diferentes. La inmensa mayoría de ellos son impublicables, como sabe bien cualquiera que los haya ojeado, y lo primero que hace el editor (gastando dinero para ello) es separar el grano de la paja. Luego, de entre todos los granos elige aquellos que tienen más afinidad con su línea editorial: literatura de autor, best sellers, creación experimental... Mi biblioteca, como la de cualquier lector curtido, está llena de libros de las editoriales que publican el tipo de literatura que me interesa. Es decir, me he aprovechado de la labor y del saber hacer de sellos como Anagrama, Seix Barral, Alfaguara o Tusquets, y lo he hecho porque confiaba en el criterio profesional de sus editores [...]"&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-6851720999031121767?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/6851720999031121767/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=6851720999031121767' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/6851720999031121767'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/6851720999031121767'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/01/mueran-los-heditores.html' title='&quot;¡Mueran los &apos;heditores&apos;!&quot;'/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-6066024261024737708</id><published>2010-01-18T08:28:00.000-08:00</published><updated>2010-01-18T08:31:16.976-08:00</updated><title type='text'>¿Plagio? chafa</title><content type='html'>"[...] El matrimonio gay y el cambio climático amenazan la creación [...]"&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Benedicto XVI&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"[...] Los espejos y la cópula son abominables, porque multiplican el número de los hombres [...]"&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Jorge Luis Borges&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-6066024261024737708?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/6066024261024737708/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=6066024261024737708' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/6066024261024737708'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/6066024261024737708'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/01/plagio-chafa.html' title='¿Plagio? chafa'/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-4962867368987426093</id><published>2010-01-17T12:59:00.000-08:00</published><updated>2010-01-17T13:14:58.430-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>La cocina huele a carne de res cociéndose. El tapón de la olla exprés baila con ese ruido impertinente que sólo es posible en una cocina. El ambiente está frío, aunque afuera el sol está a tope. Hace aire, mucho aire. Yo tomo un vodka con refresco de toronja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empecé, mientras tendía la ropa, escuchando un disco de Ricardo Arjona (el primero -que me trajo toda mi época en la secundaria-). Luego vino uno de Timbiriche con canciones de Vaselina (y casi escuché a mi hermana gritando las canciones, vi su pelo chino a fuerza de bases, su uniforme verde de escuela de monjas). Al final, tras haber lavado los trastes, ya habiendo puesto toda la comida en la estufa, empecé a escuchar al primer Alejandro Fernández.&lt;br /&gt;Mi esposa, que trabajaba en el comedor, dijo como si nada:&lt;br /&gt;-Te pareces un buen a tu papá, te gusta mucho escuchar música.&lt;br /&gt;Y de pronto hice memoria, de todo cuanto había hecho: colgar la ropa, lavar los trastes, preparar un poco de comida (escuchar música y cantar las canciones por lo bajo)... y entonces ya no era yo, sino mi padre en la cocina de la casa de mi infancia.&lt;br /&gt;-Lo único que me falta, es prepararme un vodka con refresco de toronja -le contesté en broma, sabedor que esa costumbre de mi padre tal vez nunca ha de olvidárseme, que por el resto de mi vida lo habré de imaginar con un jaibol, haciendo quehacer, escuchando música, en aquella casa fría que el sol ya no calienta...&lt;br /&gt;Entonces, sin importarme ser sólo una copia, asumiendo la herencia de la que ya gozo, saqué un vaso y dejé que la nostalgia llegara y se instalara de lleno.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-4962867368987426093?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/4962867368987426093/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=4962867368987426093' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/4962867368987426093'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/4962867368987426093'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/01/la-cocina-huele-carne-de-res-cociendose.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-7227585253313638407</id><published>2010-01-15T09:46:00.001-08:00</published><updated>2010-01-15T10:20:20.231-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Vi la mezcla de manos sobre la mesa vieja pero lustrosa. Dos mujeres suecas y mi amigo hacían la sopa del dominó. Tomábamos cerveza y hablábamos muy poco. Si acaso les explicábamos las reglas del juego a las suecas. &lt;br /&gt;Estuvimos juntos dos o tres horas, platicamos 10 o 15 minutos, contando chismes de conocidos y poniéndonos al día.&lt;br /&gt;A veces nos veíamos, pero el silencio fue la tónica del encuentro.&lt;br /&gt;Al final le dije adiós de rápido. Casi lo subí al Metrobús con tal de que se fuera ya, pues nunca he sido bueno para las despedidas.&lt;br /&gt;Más tarde, en casa, con la nostalgia de que había partido nuevamente y que no sabría cuándo lo volvería a ver, recordé una escena sobre un tal Cornelio y un tal Ramón: de jóvenes solían reunirse en casa de uno de ellos, se echaban en la cama para ver el techo, sin decir una palabra. Sabían las formas del cielo raso, escuchaban la respiración uno del otro, sabián a qué compás latían sus vidas y de repente soltaban frases al aire que no necesitaban ser contestadas: "creo que estoy enamorado de Carmela Rafael", "hoy compuse un nuevo corrido", "me gustan las chamacas que usan botas a la rodilla". Luego de varias horas regresaban a sus labores con la certeza de que eso era una verdadera amistad...&lt;br /&gt;Estoy seguro que tenían razón.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-7227585253313638407?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/7227585253313638407/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=7227585253313638407' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/7227585253313638407'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/7227585253313638407'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/01/vi-la-mezcla-de-manos-sobre-la-mesa.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-1464790668897450046</id><published>2010-01-15T09:40:00.000-08:00</published><updated>2010-01-15T09:45:52.412-08:00</updated><title type='text'>Jueves 14 de enero</title><content type='html'>Bajé del auto y dije adiós. Era de noche. Iba a subirme al Metrobús, pero sentí la urgencia de ir a orinar. Empecé a caminar hacia el centro, por Reforma, y aunque hacía mucho viento y frío, yo sudaba. Los brazos eran piedras que me obligaron una o dos veces a sentarme sobre la banqueta. Llegué a un Sanborns y pasé al baño. Algo extraño detecté en mi imagen reflejada en el espejo. &lt;br /&gt;Luego salí de nuevo a la calle, cruzando por lugares que en otro momento me hubieran provocado miedo. &lt;br /&gt;Era de noche, ya lo dije, pero para mí todo era una especie de claridad luminosa. No paraba de sonreír...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-1464790668897450046?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/1464790668897450046/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=1464790668897450046' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/1464790668897450046'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/1464790668897450046'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/01/jueves-14-de-enero.html' title='Jueves 14 de enero'/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-8145936409021866756</id><published>2010-01-11T08:54:00.000-08:00</published><updated>2010-01-11T09:01:43.943-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Ayer, tras ver a un amigo de la universidad, comprendí lo que muchas veces mamá me dijo cuando iba a visitarla.&lt;br /&gt;Platiqué con él algunas horas, lo vi gesticular, platicar de cosas buenas, malos ratos, de nevadas espectaculares, emocionarse. Luego nos dijimos adiós.&lt;br /&gt;—Sonríe —le dije como sin importancia—, te has olvidado de sonreír —y le di una ligera cachetada—, estás en México y te hace falta sonreír.&lt;br /&gt;Él me miro extrañado, como si no comprendiera lo que le decía. Intentó una mueca pero resultó falsa. Sonreí y creo que por imitación su rostro hizo lo mismo. Después nos dijimos adiós.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;[...]Ríete. Nada permanece. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Amaranta Caballero&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-8145936409021866756?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/8145936409021866756/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=8145936409021866756' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/8145936409021866756'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/8145936409021866756'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/01/ayer-tras-ver-un-amigo-de-la.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-5733845519035659609</id><published>2010-01-05T17:47:00.000-08:00</published><updated>2010-01-05T18:25:17.820-08:00</updated><title type='text'>Me he sentido particularmente extranjero.</title><content type='html'>Por la tarde de ayer me encontré a Costasinmar, estaba acompañado y me dio pena acercarme, pero después, ansioso por tener una plática como hace algunos años teníamos, fui hasta donde estaba y lo saludé. Entonces, como si todo girara en torno de la literatura, empezó a platicarme de concursos, de escritores (jóvenes, viejos y olvidados), de talleres literarios y grupos que se reunen para leer sus textos. Volvió a decirme que considera que el blog es el futuro de la literatura y comenzamos a discutir (como siempre) sobre si era válido o no tener un "blog de creación". Coincidimos que cuando la literatura (cuento o poesía) se adapta al formato digital es válido, pero cuando sólo se pone en internet lo que debería ir en papel, pierde su sentido.&lt;br /&gt;Nos alejamos y prometimos escribirnos, pero entre más pasos daba reflexionaba en todos esos sitios que él revisa a diario en la web y yo desconozco; en todos los escritores que para mí sólo son nombres que pronto he de olvidar; en todas esas charlas vespertinas, nocturnas, en las que no habré de participar por no pertenecer a un  taller literario, por no tener un grupo con nombre del cual me sienta integrante...&lt;br /&gt;Hoy, después de leer mi post sobre Yuri Herrera, mi amigo El Negro me preguntó quién era el tal Yuri. Al mismo tiempo, abrí mi mail y descubrí el comentario de Textonauta. Entonces visité el sitio web del que Textonauta escribió. Descubrí, al tiempo que platicaba con El Negro, que Yuri Herrera escribe junto con Ramsés Salanueva (un viejo conocido de Sogem) y junto a Daniel Fragoso (de quien leí un poemario, gracias a El Negro) entre otros. Ramsés, por cierto, alguna vez contrató a El Negro para que les habilitara un sitio web, y Daniel Fragoso, al igual que otros chavos, son amigos de El Negro, quien incluso ha asistido a la presentación de sus poemarios. Cuando se encuentran en las calles de Pachuca se saludan y platican un rato. De mí, seguro Ramsés no se acuerda (aun cuando uno de sus primos fue gran amigo mío en la prepa).   &lt;br /&gt;Además, me enteré que la revista &lt;span style="font-style:italic;"&gt;El perro ¡arf!&lt;/span&gt; se edita a cuatro cuadras de la casa de mis padres y sólo a unos metros de la de uno de mis mejores amigos de adolescencia, El Catrín.&lt;br /&gt;Entonces fue cuando me sentí completamente extranjero, como la india María: ni de aquí ni de allá. No conozco a la gente que en el Distrito Federal andan en esto de la literatura y desconozco a las personas que en Pachuca hacen lo mismo porque cuando salí de allá a mí no me interesaba escribir. &lt;br /&gt;-¿Sabes?-, le dije a El Negro -a veces quiero creer que todo sería más fácil si regresara a Pachuca, si allá intentara hacerme un espacio en esto... Pero también me da miedo regresar porque tal vez eso no suceda. ¿Cómo saber cuál es el camino correcto?&lt;br /&gt;Y él, que muchas veces tiene una respuesta certera, contestó: "no hay forma de saber cuál es el camino correcto, pero no deberías hacerle el feo al terruño". Y luego dijo que de nada valía tener un cirio pascual encendido en un lugar donde nadie lo ve, que era mejor tener muchas pequeñas velas encendidas que nos ayuden a alumbrar ese cirio...&lt;br /&gt;Entonces, sin hacer a un lado el optimismo con el que he empezado este año, recordé un poema que más bien parece mantra: "...el misterio no ha de extenuarse nunca. El despertar es un bosque donde se recupera lo perdido y se destruye lo ganado. Y el día futuro, una miseria que te encuentra a solas con tus pobres palabras. Mírate extraño y solo, de algún tiempo a esta parte".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-5733845519035659609?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/5733845519035659609/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=5733845519035659609' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/5733845519035659609'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/5733845519035659609'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/01/me-he-sentido-particularmente.html' title='Me he sentido particularmente extranjero.'/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-8367077370692777685</id><published>2010-01-05T08:41:00.001-08:00</published><updated>2010-01-05T09:21:40.533-08:00</updated><title type='text'>No he leído a Yuri Herrera, pero...</title><content type='html'>Hace cosa de medio año un amigo me preguntó si sabía algo de Yuri Herrera, si lo había leído o lo conocía (después descubriría que era hidalguense y tal vez por eso la pregunta). Dije que no y me olvidé del nombre de ese escritor. Tiempo después, al leer un artículo de Ignacio M. Sánchez Prado, en &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Tierra Adentro&lt;/span&gt;,  en el que hacía un repaso de dos libros de autores nacidos en los setenta (&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Temporada de caza para el león negro&lt;/span&gt;, de Tryno Maldonado, y &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Los esclavos&lt;/span&gt;, de Alberto Chimal), me volví a encontrar el nombre de Yuri Herrera. Sánchez Prado acotaba: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Lo que tenemos son libros buenos (como el de Chimal), regulares (como el de Maldonado) y malos (como el limitado&lt;/span&gt; Recursos humanos &lt;span style="font-style:italic;"&gt;de Antonio Ortuño o el verdaderamente infumable&lt;/span&gt; Fisuras en el continente literario d&lt;span style="font-style:italic;"&gt;e Federico Vite), que funcionan en esa área gris que mezcla antinacionalismo, antirrealismo, decadentismos superficiales y metaliteratura con resultados dispares. Los autores que salen de esta tendencia (pienso en Yuri Herrera, Julio Pesina o Eduardo Montagner, para dar tres ejemplos) no suelen tener la misma visibilidad, dejándonos con una literatura mexicana tan preocupada consigo misma que se desliza hacia la irrelevancia&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después leí en el blog de Jaime Mesa que el reciente libro de Herrera, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Señales que precederán al fin del mundo&lt;/span&gt;, "son las 123 páginas más poderosas que haya leído en la literatura mexicana en mucho tiempo [...] Gran novela y, creo, la primera pieza importante de la generación de los nacidos en los 70 en México".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué tiene entonces Yuri Herrera, le pregunté a Pepe, y buscando en el Google encontramos un artículo más que elogioso de Elena Poniatowska donde recreaba el día que conoció a Yuri, aún niño, y la visión tan expansiva que tenía ya cuando joven en la ciudad de México.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el portal de Gandhi aparecen dos libros escritos por Yuri Herrera, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Trabajos del reino&lt;/span&gt; (no disponible) y el que reseña Jaime Mesa. Ambos han sido editados por la española Editorial Periférica, quien dice del primer libro: "había obtenido cinco años antes el Premio Binacional de Novela Border of Words y convirtió a Herrera en uno de los escritores latinoamericanos más prometedores". Además, Sergio González Rodríguez, en &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Reforma&lt;/span&gt;, consideró entre "los libros del año" 2009 &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Señales que precederán al fin del mundo&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, y todo esto por qué. Vuelvo a la pregunta que me hice algunos días: "¿Qué tiene Yuri Herrera?", sobre todo lo pienso hoy, cuando en el periódico &lt;span style="font-style:italic;"&gt;La Razón&lt;/span&gt;, dirigido por Pablo Hiriart (y con una buena sección de libros encabezada por Carlos Olivares Baró -quien por cierto hace algo que yo no he visto en otros periódicos: promover jóvenes escritores que publican en Tierra Adentro u otras editoriales estatales-) publicó en su columna &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Rozones&lt;/span&gt; lo siguiente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Obradorista gana premio… al menos leído&lt;br /&gt;Por haber escrito la novela menos leída en España y a modo de “consolación” un jurado de escritores de ese país decidió entregarle el premio &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Otras Voces &lt;/span&gt;al hidalguense Yuri Herrera, hermano del ex tesorero del GDF Arturo Herrera Gutiérrez e integrante de las Redes Ciudadanas de Andrés Manuel López Obrador. En la novela se narra la relación entre un capo y un escritor de narcocorridos, pero ni siquiera llegó a los 3 mil ejemplares vendidos, cifra que para los estándares de lectura españoles es bastante baja.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué ligar a Herrera con López Obrador? ¿Cuántos autores mexicanos desearían vender 3 mil ejemplares de sus libros? ¿Quién es Yuri Herrera? ¿Por qué &lt;span style="font-style:italic;"&gt;La Razón&lt;/span&gt; saca esta información en una columna política donde seguramente muy pocos saben quién es Yuri Herrera?&lt;br /&gt;Seguramente la única respuesta posible está en sus libros, así que habrá que leerlo. ¿Cuál de los dos libros me recomiendan más?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-8367077370692777685?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/8367077370692777685/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=8367077370692777685' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/8367077370692777685'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/8367077370692777685'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/01/no-he-leido-yuri-herrera-pero.html' title='No he leído a Yuri Herrera, pero...'/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-5635105450682459033</id><published>2010-01-03T18:02:00.000-08:00</published><updated>2010-01-03T18:53:00.543-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>El Padre Benjamín Alviso salió de la parroquia el miércoles 30 de diciembre a media tarde: una feligrés estaba muy grave y deseaba que la confesara. Después de dos horas de estar en esa casa salió hacia la iglesia y celebró misa. De madrugada, a las 4:30, le llamaron para avisarle que la mujer había muerto. Entonces regresó a ese hogar devastado y los acompañó hasta las 6:30, hora cuando rehizo el camino a la iglesia y durmió unos pocos minutos antes de levantarse para comenzar con las celebraciones del 31 de diciembre. A mediodía volvió a la casa donde ya preparaban el cadáver y permaneció ahí hasta después de las tres, cuando al fin pudo celebrar una misa de cuerpo presente. Por la tarde, sintiendo la muerte de la feligrés, pues para él no era una amiga sino una hermana como todos sus feligreses lo son, celebró misas en todas las capillas que están a su cargo (no hay ningún otro sacerdote que le ayude en tal tarea: faltan vocaciones y escasean presbíteros). &lt;br /&gt;Por la noche, después de compartir la cena de fin de año con algunos amigos de la comunidad, regresó a la iglesia de Santa Úrsula y San José y durmió tranquilo, sabiendo que en 2010 todo cuanto ha comenzado desde hace más de tres años que dirige la parroquia pronto llegará a buen fin...&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;Hace casi tres años conocimos al padre Benjamín, una tarde en que nuestro humor estaba desecho y necesitábamos de Dios como pocas veces habíamos admitido. Veníamos del súper, peleados, cuando pasamos delante de la iglesia de Santa Úrsula Xitla. Eran pasadas las cinco de la tarde y la misa recién había comenzado. Entramos esperando encontrar algún aliciente que nos ayudara a salir de ese momento tan agrio que vivíamos. El evangelio nos hizo llorar, nos tomamos de la mano y creo que como pocas veces antes sentimos una paz interior que no supimos de dónde provenía. El padre, al final de la misa, contó que él era de Tampico y que en cada capilla a la que llegaba le gustaba entronizar al Santo Niño Jesús de Praga, a quien había sido encomendado por su madre cuando se convirtió en sacerdote. Pidió que alguien se animara para cuidar al santito y le ayudara a que una familia diferente cada semana se llevara al niño peregrino. Luego bendijo a todos y se acercó a donde yo estaba: "Espero que puedan venir el miércoles, me gustaría mucho que vinieran el miércoles, ojalá y puedan". Y sí, ese día todo se acomodó para que no tuviéramos ninguna actividad y justo pasáramos frente a la iglesia a la hora de la cita. &lt;br /&gt;El padre habló con nosotros, nos invitó a hacernos cargo de esa responsabilidad y dijo, entre otras cosas, que deseaba ir conformando una comunidad en la que no sólo los ancianos acudieran a misa, sino las familias y en especial los jóvenes. Aceptamos el reto.&lt;br /&gt;Así, hemos atestiguado cómo la iglesia se llena cada día más, cómo ahora van niños, jóvenes, adultos y viejos a misa; cómo no es necesario ser fanático para asistir a la iglesia; cómo se ha ayudado a la comunidad con alimentos, ropa, ayuda psicológica, actividades recreativas; cómo la comunidad se ha vuelto más grande y cómo aporta cuando el padre lo solicita (jamás lo exige). Ahora se construye un comedor para personas con escasos recursos, durante el invierno se repartieron cobijas y alimentos, se organizaron posadas gratuitas, comienza a realizarse un catecismo para niños con síndrome de Down... Hemos visto además a algunos niños que ahora son monaguillos por voluntad propia, a algunos matrimonios que estudiaron varias semanas para convertirse en ministros, a familias que acuden juntas y son parte del coro de la iglesia. También la fiesta patronal se ha transformado: ahora hay rosarios a la virgen de Santa Úrsula con algunas semanas de anticipación y el festejo ha dejado de ser sólo una feria con alcohol para convertirse en una fiesta de la fe. Eso, sin embargo, trajo consigo un problema: la fiesta dejó de ser el feudo de unas cuantas familias oriundas a quienes el hueso se les acabó...&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;A las seis de la mañana del 1 de enero las campanas de la iglesia comenzaron a doblar; hombres y mujeres gritaban en el atrio de la iglesia, habían volado los candados de la reja principal y llevaban consigo cubetas. Le gritaban al padre Benjamín para que saliera de inmediato. Alguien había prendido fuego al carro del sacerdote y ardía peligrosamente, pues las llamas estaban a punto de alcanzar el tanque de gas estacionario. De haber explotado, el padre no lo habría contado.&lt;br /&gt;La historia entonces comienza a llenarse de casualidades: una mujer salió de una casa a esa hora de la mañana, necesitaba despejarse y tranquilizarse un poco: había pasado la noche velando a un familiar, a la mujer a la que el padre le había dado los últimos óleos un día antes. Entonces vio las flamas y pensó que la iglesia se quemaba, así que avisó a los deudos, quienes acudieron a la iglesia, violaron el candado principal y comenzaron a apagar el fuego a cubetadas de agua, con tierra de las macetas que adornan la entrada de la iglesia. Los bomberos llegaron después...&lt;br /&gt;Pero las curiosidades no son sólo esas, sino también que se haya quemado el carro del presbítero a quien amenazaron de muerte en cartelones la primera fiesta patronal cuando la iglesia se hizo cargo de todos los preparativos; del sacerdote que encontró letreros donde un anónimo decía no quererlo ahí y le pedía que se fuera; del padre que ha entregado cuentas de los pesos y centavos que entran y salen de la iglesia; de Benjamín, el sacerdote que consiguió que una comunidad a su rededor formara una verdadera Iglesia...&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;Dicen, cuentan en secreto, en cuchicheo, que todos saben quién ha hecho las amenazas, quién es la familia anónima que usa esos métodos, y curiosamente es la familia a quien más teme Santa Úrsula Xitla, la misma que amenaza, que grita, que vocifera pues ha perdido su hueso. Ellos, rumoran, sólo quieren recuperar el feudo perdido y no les importa si para ello deba perecer una persona, pues a ellos les asiste la razón simplemente porque son oriundos de ese pueblo tlalpense.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vivimos en el DF, la capital del país y esa es nuestra modernidad...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-5635105450682459033?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/5635105450682459033/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=5635105450682459033' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/5635105450682459033'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/5635105450682459033'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2010/01/el-padre-benjamin-alviso-salio-de-la.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7645100477494071738.post-7739628892977499800</id><published>2009-12-27T13:33:00.000-08:00</published><updated>2009-12-27T13:48:54.943-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Empezamos con insomnio, algo que nunca nos aqueja. Son noches en que por más que intentemos dormir, algo nos lo impide. Es eso y el despertar tan temprano, aun cuando estemos muy cansados. &lt;br /&gt;También una manía que nos invade de a poco: bajamos el volumen de nuestra voz y nos comunicamos con medias palabras, con algunos gestos cuyo significado sólo conocemos nosotros.&lt;br /&gt;Luego es ese calor corporal que nos provoca nostalgia por nuestra casa fría. &lt;br /&gt;Qué decir de nuestras miradas que se estrellan con muros demasiado cercanos, que no pueden perderse en la inmensidad del paisaje que desde cualquier habitación de nuestro departamento nos es dada.&lt;br /&gt;De repente todo comienza a parecernos mal: los pocos canales de televisión, los libros que no están a mano para consultarse, la música que no es la que a nosotros nos gusta. Después es el baño demasiado pequeño o demasiado grande, la cocina que no tiene lo que nosotros consumimos habitualmente, las habitaciones que no son nuestras (aunque hace muchos años y por una larga temporada nos hayan albergado).&lt;br /&gt;Es decir, de repente nos miramos y sabemos que ese lugar no es nuestro, que no es que nos rechace, sino que otro nos llama: es nuestra casa que necesita que la habitemos y por más que extrañemos a nuestras familias, por bien que estemos pasando las vacaciones, debemos regresar al Distrito Federal y cruzar por Perisur, pasar por Tlalcoligia; necesitamos observar al padre Benjamín en su carro blanco, escuchar a las pocahontas gritar mientras bajan por las escaleras.&lt;br /&gt;Todo puede ser perfecto, pero apenas pasamos la cuarta noche fuera de casa y nos es imposible permanecer otra más lejos de nuestra cama, de nuestras desnudeces matrimoniales, de nuestra rutina y nuestra vida...&lt;br /&gt;Por eso llegamos y susurramos como en una disculpa "ya llegamos casita" y entonces todo vuelve a la normalidad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7645100477494071738-7739628892977499800?l=mangelacosta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mangelacosta.blogspot.com/feeds/7739628892977499800/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7645100477494071738&amp;postID=7739628892977499800' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/7739628892977499800'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7645100477494071738/posts/default/7739628892977499800'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mangelacosta.blogspot.com/2009/12/empezamos-con-insomnio-algo-que-nunca.html' title=''/><author><name>mangelacosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07857982097153610470</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
